Innovación

Medicina en el iPhone y los límites legales

Casi todas han salido de pequeños estudios de desarrollo o incluso de acciones individuales espontáneas. Actualmente hay más de 6.000 aplicaciones para teléfonos móviles que dan apoyo médico o permiten mejorar la salud de las personas. Pero las administraciones no lo ponen fácil para que sean reconocidas.

Decir adiós al estetoscopio de toda la vida no está resultando nada caro a los médicos de cabecera. Más de tres millones en todo el mundo se han descargado una aplicación para iPhone que permite escuchar los sonidos internos del cuerpo humano amplificados con el teléfono. Y al mismo tiempo, muestra en la pantalla la representación del ritmo cardiaco. Con iStethoscope, todo por menos de un euro o incluso gratis.

Pero la innovación en el campo de la medicina de familia se está encontrando con una traba. En este campo la legislación no está tan avanzada como en la ciencia puntera y está costando incorporar las nuevas tecnologías a los procedimientos más básicos.

Star Analytical Services ha ido más allá y su aplicación ni siquiera requiere visitar al facultativo. Basta con toser al teléfono móvil y éste dará un diagnóstico. Dirá si se trata de un catarro, un resfriado, una neumonía u otra enfermedad respiratoria. Que el médico no esté presente para hacer la evaluación no convence en los sistemas de sanidad europeos.

No existe margen de improvisación. Las técnicas deben estar totalmente probadas y aceptadas de forma mayoritaria, impidiendo a los pioneros ser punta de lanza y a los creadores avanzar en el desarrollo de forma espontánea. Peter Bentley, creador de iStethoscope, afirma estar preparado para crear un escáner por ultrasonidos y un medidor del oxígeno en sangre, siempre a través del teléfono móvil.

Más allá de la medicina general, los smartphones no están siendo bien recibidos por los encargados de regular la ciencia médica, si no es para la comunicación. Se están perdiendo oportunidades para incorporar a un campo tradicionalmente excluyente un abanico de posibilidades al alcance de todos los usuarios que reduciría costes, aumentaría la eficiencia en su tarea y reduciría la barrera entre médico y paciente. Y, en última instancia, se le están cortando las alas a la medicina personalizada.

Teniendo claro qué grado de responsabilidad resta para cada agente y cuál es el riesgo que entraña cada técnica, la telefonía móvil ha abierto una nueva puerta que debe ser aprovechada por los innovadores. Algún día se darán cuenta de su necesidad e incluso comenzarán a financiarlo.

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Redacción TICbeat

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