Innovación

Los robots entran en los invernaderos

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Investigadores españoles han desarrollado un sistema que combina robots terrestres y aéreos para monitorizar y cuidar de los invernaderos.

La llegada de la robótica al ámbito industrial es una de las tendencias más prometedoras de la transformación digital en los próximos años. Prácticamente todos los sectores de actividad se verán impactados por la llegada de estos nuevos compañeros de trabajo hechos de metal. Incluidos los invernaderos.

En ese sentido, investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la UPM han diseñado un equipo multi-robot para medir las variables ambientales de los invernaderos y permitir el control constante de las condiciones de los cultivos. Concretamente, el sistema está formado por un robot terrestre y otro aéreo para medir la temperatura, la humedad, la luminosidad y la concentración de dióxido de carbono de un invernadero, tanto en el suelo como en diferentes alturas.

La información que recogen ambos robots sobre el invernadero permite conocer en todo momento las condiciones de los cultivos y detectar problemas antes de que sea demasiado tarde. Esta aproximación de dos máquinas permiten cubrir un invernadero empleando menos tiempo que uno solo, sino que cada uno puede aprovechar sus cualidades para acometer las tareas que se le dan mejor.

En este caso, el robot terrestre aporta robustez, autonomía y tolerancia a fallos, ya que puede recorrer los pasillos del invernadero cargando con su compañero durante 5 horas. Por su parte, el robot aéreo aporta agilidad y velocidad, ya que es capaz de intervenir en momentos precisos, accediendo a zonas difíciles y tomando medidas a diferentes alturas.

El funcionamiento es muy sencillo: primero, el robot terrestre recorre los pasillos del invernadero controlado con un mando para generar un mapa. A continuación, este robot realiza su ruta en el invernadero de manera autónoma y va tomando medidas de temperatura, humedad, iluminación y concentración de dióxido de carbono.

Cuando el robot terrestre encuentra un obstáculo que impide su avance o detecta una medición anómala, el robot aéreo despega, realiza una ruta para evitar el obstáculo o investigar las causas de la anomalía y vuelve a aterrizar sobre el robot terrestre. Podemos ver a los robots trabajando sobre el terreno en esta grabación realizada por los investigadores.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big de Telefónica, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo y Finalista en los European Digital Mindset Awards 2016.