Innovación

Los recuerdos podrían almacenarse en nuestro código genético

Escrito por Marcos Merino

El trasplante de ARN de caracoles marinos sometidos a descargas eléctricas a otros que no las habían sufrido, a permitido a estos últimos ‘recordar’ dichas descargas. Si estos resultados se confirman, cambiaría todo lo que intuíamos sobre el almacenamiento de recuerdos.

Un grupo de investigadores, dirigidos por el David Glanzman de la Universidad de California, han logrado transferir recuerdos de un espécimen de caracol marino (Aplysia californica o liebre de mar de California) a otro de sus congéneres recurriendo a la transfusión de ARN (el ácido ribonucleico, responsable -entre otras muchas funciones- de transportar las instrucciones del ADN dentro de la célula).

Durante su experimento, los investigadores administraron varias descargas eléctricas que incentivaron el reflejo instintivo de retirada defensiva de los caracoles para protegerse de daño potencial. Cuando, posteriormente, los investigadores tocaban en la misma zona a los caracoles, éstos se contraían defensivamente durante casi un minuto (50 veces más tiempo que los caracoles del grupo de control). Después, se extrajo ARN del grupo de caracoles sometido a las descargas y se implantó en otros que no las habían sufrido. ¿Resultado? Caracoles que no habían sufrido dichas descargas empezaron a contraerse durante unos 40 segundos, como si “recordaran” haberlas sufrido ellos mismos.

Esta “hacker” de la memoria inserta recuerdos falsos en la mente de las personas

Este estudio arroja nueva luz sobre una pregunta que los neurocientíficos se han estado realizado durante años: ¿dónde se almacenan exactamente nuestros recuerdos? Una de las teorías más populares señalaban a las sinapsis (conexiones entre las células nerviosas) como responsables del almacenamiento de dichos recuerdos, porque los estudios mostraban que cambian a medida que se procesa nueva información.

Pero el experimento de Glanzman y su equipo permitiría desmontar esta versión. Según él mismo explicó en una entrevista para la BBC, “si los recuerdos se almacenaran en sinapsis, nuestro experimento no habría funcionado en ningún caso”. En cambio, según los investigadores, los hallazgos de este último estudio sugieren que los recuerdos se almacenan en el código genético, lo que abre la puerta a la posibilidad de utilizar (en un futuro) el ARN como herramienta para modificar recuerdos, e incluso olvidar específicamente eventos traumáticos.

Vía | eNeuro

Sobre el autor de este artículo

Marcos Merino

Diseñador web y docente de educación no formal, imparte cursos de informática en el medio rural porque las brechas están para cerrarlas. Desde que le nombraron director de la revista de su colegio, no ha dejado de escribir.