Innovación

Logran controlar con la mente un brazo robótico

Una investigación conjunta entre la universidad y varios centros médicos de Estados Unidos ha dado como resultado un sistema para que pacientes tetrapléjicos puedan, sirviéndose de su pensamiento, mover un brazo robótico. Mediante un sensor implantado en la corteza del cerebro, se emiten impulsos eléctricos a un ordenador que las convierte en órdenes.

Dos pacientes tetrapléjicos de Estados Unidos han experimentado una sensación de independencia exultante después de probar el sistema creado por la Brown University, el Departamento de Veteran Affairs de Rhode Island, el Departamento de Neurología del Massachusetts General Hospital y la Hardvard Medical School, en Boston.

Gracias al nuevo sistema, Cathy Hutchinson, sin movilidad en la toda la parte inferior al cuello desde hace 15 años, ha vuelto a poder beber un café sin ayuda. “Estaba extática. He tenido sentimientos de esperanza y una gran sensación de independencia”, ha comunicado, utilizando el movimiento de su mirada para formar palabras, escogiendo letras de una pizarra.

Los científicos se muestran igualmente esperanzados con el progreso. “Creo que ha sido un avance importante en el terreno de las interfaces cerebro-ordenador el que hayamos ayudado a alguien hacer algo que ha deseado durante muchos años”, apunta el profesor John Donoghue, neurólogo de la Brown University,

Funcionamiento

El sistema funciona gracias a un pequeño sensor implantado en la corteza cerebral del paciente. Este transmisor recoge información de la actividad neuronal y la envía a un ordenador en forma de señales eléctricas. El software receptor de la información realiza un proceso de interpretación y conversión de estos datos en órdenes para el brazo robótico.

De esta manera se completa el ciclo y el paciente, solamente pensando, puede controlar un brazo robótico con el que no tiene otra conexión que la que proporciona el sensor de su cerebro. De paso el estudio demuestra que la actividad neuronal asociada al movimiento no queda atrofiada totalmente con el tiempo.

La investigación, publicada en la revista Nature, lleva años gestándose y no es la primera vez que obtiene resultados asombrosos. En 2006, como cuenta la BBC, consiguió que otro paciente fuera capaz de mover por este método el cursor de un ratón en la pantalla de un ordenador, llegando a probar un juego.

Futuras aplicaciones

Los investigadores confían en que este avance sirva para progresar en el terreno de las interfaces cerebrales. La conexión lograda entre el pensamiento de un paciente y una extremidad robótica se podría extender a los miembros inmóviles de esta persona.

Este es uno de los objetivos que los científicos tienen presente: hacer que los pacientes puedan volver a poder conectar su cerebro con sus miembros inmóviles. Así podrían utilizar su propia mano para tomar la taza de café que toma Cathy Hutchinson en el vídeo.

Esto sería otro camino para lograr devolver el movimiento a las personas con una minusvalía, aparte de los intentos médicos que se están haciendo por encontrar una forma para reconstruir la médula espinal.

En un futuro, la investigación también pretende que una persona con una extremidad amputada pueda utilizar un miembro robótico como sustitutivo. Para ello quieren mejorar la efectividad del sistema actual, optimizando la comunicación entre el sensor, el ordenador y el miembro artificial.

Sobre el autor de este artículo

Pablo G. Bejerano