Innovación

Las aguas residuales podrían ser la gasolina del futuro

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Lo que se va por nuestros váteres podría valer su peso en oro: científicos norteamericanos han descubierto cómo convertir las aguas residuales en petróleo.

Hubo un tiempo en que las aguas residuales sólo eran un cúmulo de desechos, tremendamente desagradables, que convenía mantener alejados de uno. Sin embargo, en un futuro próximo, estos residuos pueden convertirse en el nuevo oro negro del planeta, como sustitutos del petróleo tradicional. 

Al menos eso es lo que pretenden los científicos del Laboratorio Nacional del Pacífico Noroeste, perteneciente al Departamento de Energía del gobierno norteamericano. Estos expertos han desarrollado una tecnología, llamada licuado hidrotérmico, capaz de imitar las condiciones geológicas que la Tierra utiliza para crear petróleo crudo, utilizando presiones y temperaturas altísimas para lograr en minutos algo que le toma a la Madre Naturaleza millones de años.

Hasta ahora, las aguas residuales habían sido descartadas como fuente de biocombustibles debido a su extrema humedad, pero esta innovación permite acelerar el secado de los distintos componentes, principalmente carbono y grasas.  Para ello, las aguas residuales se calientan a más de 340 grados de temperatura, mientras sufren una presión de hasta 1,3 toneladas por cada metro cuadrado.

Con todo ello, el material resultante es similar al petróleo que todos conocemos, con una pequeña cantidad de agua y oxígeno mezclado. Esta biocombustible puede ser procesado utilizando las técnicas habituales de refinación de petróleo, con lo que su implantación y llegada al mercado comercial debería ser relativamente sencilla.

Si tenemos en cuenta que las plantas de tratamiento de aguas residuales en Estados Unidos gestionan aproximadamente 34.000 millones de galones de aguas residuales cada día, la cantidad de biocombustible que se podría producir ascendería a 30 millones de barriles de petróleo por año… tan sólo en EEUU. Por no hablar de las ventajas para el medio ambiente de esta tecnología: por un lado se evitan las agresivas exploraciones petrolífera y, por otro, se solucionan los problemas históricos de procesar las aguas residuales de las grandes urbes.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big de Telefónica, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo y Finalista en los European Digital Mindset Awards 2016.