Innovación

La neurociencia, aplicada al diseño de mapas

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Escrito por Marcos Merino

¿La forma en que representamos gráficamente la información geográfica es la mejor para que nuestros cerebros la interpreten? Tres cartógrafas creen que no es así.

La neurociencia lleva ya un tiempo en el candelero. Sin ir más lejos, el pasado mes de septiembre el premio Nobel de Medicina fue a parar a los tres investigadores responsables del descubrimiento de la compleja estructura celular responsables del sistema de posicionamiento en el cerebro humano (de nuestro ‘GPS interno’, en definitiva). Pero ahora otras tres científicas -en este caso, cartógrafas- han puesto sobre la mesa la aplicación de la neurociencia al diseño de los mapas, analizando los procesos perceptivos y cognitivos que se dan cuando una persona intenta interpretar uno de los mismos.

Los cartógrafos estudian desde finales de los 60 una de las obras clásicas de la visualización gráfica, “La Semiología Gráfica” del francés Jacques Bertin, en la que emprendía un análisis de las ‘reglas gramaticales’ de los elementos visuales. Es decir, a la forma en que éstos se organizaban en función de las características y relaciones de los datos. A día de hoy, la teoría expuesta en esta obra es considerada la biblia del diseño de mapas. Pero Sara Irina Fabrikant, hoy en día jefa del Departamento de Geografía de la Universidad de Zurich, se preguntó si realmente la tesis instauradas por Bertin tenían algún tipo de fundamentación empírica en los principios de la ciencia cognitiva. Su trabajo posterior se centró en la comprensión de cómo los usuarios leen los mapas e interpretan la información contenida en los mismos… y de qué pueden hacer los cartógrafos para mejorarlos. Entre sus trabajos se encuentra un estudio de los mapas meteorológicos de EEUU y de los cambios en el eye-tracking de los usuarios que se dan al privilegiar gráficamente unos u otros datos.

Los estudios de Amy Griffin tienen un objetivo similar: esta profesora de la Facultad de Ciencias físicas, matemáticas y medioambientales de la Universidad de Nueva Gales del Sur está especialmente preocupada por el modo en que los urbanistas y legisladores hacen uso de los datos socioeconómicos trasladados a mapas, a la hora de tomar decisiones sobre mejoras de equipamientos públicos. Griffin estudia el modo en que los diferentes tipos de visualización afectan a la toma de decisiones, sobre todo en lo relativo a la percepción de los márgenes de error. En el estudio que llevó a cabo usando mapas y datos de la ciudad de Portland, el 49% de los participantes del mismo eligió zonas diferentes de la ciudad una vez que tuvo conocimiento de los márgenes de error de los datos a través del mapa.

Griffin y Fabrikant coinciden en que aún queda mucho por estudiar para poder aplicar la neurociencia al diseño de mapas, razón por la cual limitan sus estudios métodos como el eye-tracking y las pruebas de comportamiento. Pero Amy Lobben, jefa del Departamento de Geografía de la Universidad de Oregon, ha empezado a hacer uso del escáner fMRI para investigar la respuesta cerebral de los individuos a la hora de enfrentarse como mapas. Confía en que algún día desarrollemos mapas capaces de adaptarse a las capacidades individuales innatas de los usuarios.

Vía | CityLab
Imagen | dumbledad

Sobre el autor de este artículo

Marcos Merino

Marcos Merino es redactor freelance y consultor de marketing 2.0. Autodidacta, con experiencia en medios (prensa escrita y radio), y responsable de comunicación online en organizaciones sin ánimo de lucro.