Innovación

La impresión 3D podría cambiar el sector del ladrillo

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Escrito por Rafael Claudín

La Universidad de Loughborough se prepara para el lanzamiento comercial de un sistema para imprimir el cemento.

Estamos asistiendo al nacimiento acelerado de una tecnología que podría tener un impacto impresionante en nuestra evolución. La impresión 3D apenas está dando sus primeros pasos y los frutos que empieza a dar son ya excepcionales. Quizá el problema, de momento, es precisamente que son excepcionales y no habituales. Algo que tal vez podría cambiar en breve.

Que una tecnología exista o que se lancen multitud de prototipos con ella no significa necesariamente que estemos preparados para ella. Los primeros coches eléctricos, por ejemplo, nacieron en la misma época que los de combustión, pero por diferentes motivos fueron estos últimos los que acabaron triunfando. Hubo que esperar casi un siglo para que la tecnología empezara a tomarse en serio.

Pues bien, el impulso que está tomando la impresión 3D parece tener una proyección de futuro mucho mayor. Ya no hablamos de modelos espectaculares pero puntuales, sino de sistemas que están buscando viabilidad comercial real. En esta ocasión se trata de la Universidad de Loughborough, que acaba de anunciar sus planes para comercializar un cemento impreso en 3D.

El departamento de School of Civil and Building Engineering de la Universidad ha pasado nada menos que siete años desarrollando la tecnología, siempre con la idea en mente de acabar comercializando el sistema. Éste, apoyado en una grúa con un brazo robótico, genera una argamasa basada en el cemento capa a capa y según un modelo informático, creando componentes de un edificio que después se unen como ladrillos de Lego.

Tiempos de construcción y libertad creativa

Rob Francis, director de innovación y mejora de negocios de Skanska citado por Gizmag, señala que “la impresión de cemento 3D, combinada con un tipo de centro de fabricación móvil, tiene el potencial de reducir el tiempo necesario para crear elementos complejos de edificios de semanas a horas”. Ya hemos visto la velocidad de construcción de los chinos.

Si la reducción de los tiempos de construcción es el principal beneficio del sistema, sus creadores consideran que además servirá para liberar a los arquitectos de las limitaciones de los métodos de construcción tradicionales. Así lo indican en el siguiente vídeo. Se realizó cuando los investigadores aún estaban lejos de llegar al punto de comercialización actual, pero ya muestra sus intenciones y la capacidad de la tecnología:

Sobre el autor de este artículo

Rafael Claudín

Rafa M. Claudín ha trabajado durante más de 15 años como periodista especializado en tecnología de consumo en medios como PC Actual, Computer Idea, Tech Style o la versión española de Gizmodo, además de colaboraciones en diversas revistas de videojuegos y otras más generalistas como QUO.