Innovación

La desconocida historia (española) del VAR

Escrito por Marcos Merino

Un español, antiguo ingeniero de la NASA, ya concibió un sistema de asistencia arbitral en los 90, tras el famoso codazo de Tassoti a Luis Enrique. Pero la patente que podría obligar a la FIFA a pagar royalties ya no está en sus manos, sino en las del polémico ex-presidente de Banesto, Mario Conde.

Cuartos de final del Mundial de Estados Unidos 1994. España-Italia. Mauro Tassotti le rompe la nariz a Luis Enrique, pero el árbitro no lo ve y no señala penalti. La Roja cae eliminada. Y, en suelo español, un ingeniero industrial e inventor llamado Antonio Ibáñez Alba, que precisamente acababa de volver de Estados Unidos tras trabajar un tiempo como ingeniero para la NASA, se encierra indignado en su laboratorio para diseñar el prototipo de lo que hoy conocemos como VAR (Video Assistant Referee), la tecnología que se ha alzado como gran protagonista del recién finalizado Mundial de Rusia.

Pero, ¿quién es Antonio Ibáñez? Él mismo se presenta en su web: “Creador de más de 200 patentes, fue contratado por la NASA después de acabar sus estudios de ingeniería. Ha trabajado para empresas y entidades de tan diversa índole como Margaret Astor, Dragados, el gobierno libio y el mayor balneario de Europa”. La web también destaca un proyecto del que parece estar especialmente orgulloso, el de Palmeras Artificiales para la Condensación de Agua en Zonas Desérticas, por el que obtuvo en 1990 la Medalla de Oro de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual: “Esta invención, que aparece en los libros de texto, fue llevada a cabo por el gobierno libio, que invirtió más de 1.000 millones de euros en la compra de 50.000 palmeras”.

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Pero, entre los múltiples proyectos y patentes que destaca en su web no se encuentra el VAR. ¿Por qué? Es complicado: por un lado, teóricamente la UEFA ha desarrollado por su cuenta la tecnología del VAR, como resultado de un proyecto liderado por los ex-árbitros Pier Luigi Collina, Roberto Rosetti y el español Carlos Velasco Carballo. Pero una patente otorga protección durante 20 años sobre el invento en cuestión, e Ibañez podría alegar que la tecnología de la FIFA carece de ‘novedad inventiva’, lo que obligaría a la institución a pagarle royalties por su patente.

Pero la patente ni siquiera es suya, se encuentra en manos de quien fuera su jefe durante 3 años: Mario Conde, el polémico ex-presidente del Banco Banesto. Y aunque fuera de su propiedad, no hay mucho que pudiera hacer: hace 10 años, cuando se dirigió a Adidas para avisarles de que el “primer balón inteligente con chip integrado” que acababan de presentar era muy similar a otra de sus patentes, no recibió más que evasivas en jerga burocrática. Sabe que lleva las de perder pero afirma que “si el VAR está basado en una idea mía me gustaría que, al menos, se me reconociera el mérito y la autoría”.

Vía | El Mundo

Sobre el autor de este artículo

Marcos Merino

Marcos Merino es redactor freelance y consultor de marketing 2.0. Autodidacta, con experiencia en medios (prensa escrita y radio), y responsable de comunicación online en organizaciones sin ánimo de lucro.