Innovación

Johammer J1, autonomía y diseño para quitarse el sombrero

Johammer
Escrito por Rafael Claudín

El modelo de moto eléctrica de la austriaca Johammer promete 200 kilómetros de autonomía y posee un look futurista y agresivo.

Parece un concepto de moto futurista, pero no lo es. Es una moto con destino comercial y, quizás, el primer modelo eléctrico comercial que podría montar Jax sin que sus colegas de Hijos de la anarquía se partan el pecho de la risa. Se llama Johammer J1 y su fabricante, la austríaca Johammer, no sólo se atrevió a llevarlo a la feria del motor de Linz, el pasado febrero, sino que ya está lista para iniciar su fabricación en serie.

En serie… probablemente reducida, teniendo en cuenta el precio que tiene: la versión J1.150 cuesta 23.000 euros y la más avanzada, J1.200, tiene un precio de 25.000 euros. El número que aparece junto al J1 del modelo muestra la autonomía que ofrece con las baterías cargadas al máximo: 150 y 200 kilómetros.

La diferencia fundamental entre los dos modelos es la capacidad de la batería, de 8,3 kWh en el menor y de 12,7 kWh en el mayor. El detalle se hace notar en el peso: J1.150 parte de los 159 kg, mientras que J1.200 pesa 178 kg. Su aspecto exterior, en todo caso, es exactamente el mismo.

Un toque retro para la mezcla perfecta

Y ya puestos a gastar, merece la pena pagar 2.000 euros más por el modelo superior. 200 kilómetros de autonomía son ya una margen más que razonable para una moto, similar al de algunos modelos de gasolina, como indica Dvice. Una autonomía impresionante, suficiente desde luego para el trasiego urbano de una gran ciudad, pero también para poder hacer una escapadita de montaña. Y ser, además, el más molón de la escapada. El diseño de la Johammer J1 es impactante y minimalista. Tiene un toque retro, casi de Segunda Guerra Mundial, y al mismo tiempo daría en tipo en un combate de motos tipo Tron… ¿Le puedes pedir más a una moto eléctrica?

En lugar de un panel integrado en el cuerpo de la moto, la compañía austríaca ha incorporado un sencillo indicador, que muestra la velocidad y la carga de la batería, en el espejo retrovisor. El manejo es como el de una scooter, con los frenos en las manetas y los pies tranquilamente reposados… Aunque la conducción puede ser bastante deportiva, gracias a detalles interesantes, y costosos, como la configuración de suspensión y dirección en la parte delantera.

Los aficionados a las motos ya no pueden poner la capacidad de autonomía, ni el aspecto naïf, como excusa para olvidarse de las motos eléctricas. La única excusa que les queda, y muy razonable, es el precio. Difícilmente se van a popularizar los modelos eléctricos si la broma te sale por 25.000 euros. Todavía habrá que darle un poco de tiempo al tiempo.

Imagen: Johammer

Sobre el autor de este artículo

Rafael Claudín

Rafa M. Claudín ha trabajado durante más de 15 años como periodista especializado en tecnología de consumo en medios como PC Actual, Computer Idea, Tech Style o la versión española de Gizmodo, además de colaboraciones en diversas revistas de videojuegos y otras más generalistas como QUO.