Innovación

Jeff Bezos también se apunta a la carrera espacial

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Escrito por Rafael Claudín

El creador de Amazon creará el nuevo motor BE-4 para el cohete Atlas V a través de su compañía Blue Origin.

Cuando se produjo el divorcio de la NASA con la rusa Roscosmos, las empresas norteamericanas de la órbita espacial debieron de frotarse las manos pensando en los contratos que iban a empezar a llegarles. Entre ellos, Jeff Bezos, fundador del gigante Amazon, que en sus ratos libres dirige también la compañía Blue Origin, fabricante privado de naves espaciales.

Bezzos se ha dejado ver junto a Tony Bruno, CEO de United Launch Alliance, joint venture entre Lockheed Martin y Boeing, en el anuncio oficial de que ambas compañías van a fabricar el motor BE-4. El modelo, con nada menos que 550.000 libras de fuerza propulsora, será el encargado de sustituir el motor ruso RD-180 en la tarea de impulsar el cohete Atlas V.

Este cohete, propiedad de United Launch Alliance, se ha estado utilizando para llevar satélites militares a la órbita terrestre, dentro del programa de la Air Force Evolved Expendable Launch Vehicle. Pero a partir de 2017 tendrá también que hacer cargo de llevar al espacio la nave de Boeing CST-100, en la que viajarán hasta 7 tripulantes a la Estación Espacial Internacional después del anuncio de la NASA de esta semana.

‘Made in USA’: bueno, bonito y barato

Durante la presentación del acuerdo, Jeff Bezos, citado por DefenseTech, indicó que “este negocio [el lanzamiento espacial] es demasiado duro si no eres un apasionado de él”. Considera que, en él, “el coste y la fiabilidad son los dos factores que lo impulsan”. Mucho más entusiasta se mostró en la declaración oficial realizada por la compañía Blue Origin simultáneamente a la presentación oficial:

“El equipo de Blue Origin está desarrollando metódicamente tecnologías que permitan el acceso humano al espacio a un coste dramáticamente más bajo y con mayor fiabilidad, y el BE-4 es un gran paso adelante. Con el nuevo acuerdo con ULA, estamos acelerando el desarrollo comercial de la nueva generación de motores de cohetes made in USA.”

Quizá el coste de fabricación bajaría mucho más si en lugar de ser made in USA fueran design in USA pero made in China, como el iPhone. Aunque es poco probable que Estados Unidos deje material tan sensible en un país lejano, dado a las filtraciones de los diseños y con el que potencialmente podría tener el mismo problema diplomático que con Rusia.

Sea como fuere, la industria espacial privada de Estados Unidos parece tener los motores muy bien engrasados, lo que quizás a corto plazo sean buenas noticias para la conquista espacial con el previsible impulso que puede dar al turismo espacial.

Sobre el autor de este artículo

Rafael Claudín

Rafa M. Claudín ha trabajado durante más de 15 años como periodista especializado en tecnología de consumo en medios como PC Actual, Computer Idea, Tech Style o la versión española de Gizmodo, además de colaboraciones en diversas revistas de videojuegos y otras más generalistas como QUO.