Innovación

Japón va camino de ser el modelo a seguir en la cuarta revolución industrial

bandera japon

La llegada de la Cuarta Revolución Industrial se demuestra como único paradigma capaz de ofrecer soluciones para las sociedades en discusión de la actualidad. Y en Japón son líderes destacados en tres áreas clave: movilidad autónoma y urbana, medicina de precisión y política de datos.

Aprovechar las tecnologías emergentes como los coches sin conductor, la inteligencia artificial y la medicina de precisión que exigen muchos datos para abordar los desafíos sociales es un objetivo que comparten muchos países. Los más exitosos tendrán al menos dos cosas en común: un fuerte sentido estratégico en el gobierno, la industria y la sociedad civil; y la combinación correcta de activos intelectuales e industriales para lograr el éxito.

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Japón posee ambos… y en abundancia. Además, cuenta en su favor con un ambicioso programa de transformaciónn social (‘Sociedad 5.0’) con el que quiere utilizar la innovación para enfrentar problemas críticos como el envejecimiento de la población o la reducción de la mano de obra disponible. Retos en los que el país nipón es cabeza de cartel pero que son compartidos por casi todas las naciones desarrolladas, especialmente en Asia y Europa, que tomarán de ejemplo las medidas e iniciativas impulsadas por los japoneses para escalarlas a todo el globo.

Con ello, la llegada e implementación de la Cuarta Revolución Industrial se demuestra como único paradigma capaz de ofrecer soluciones para las sociedades en discusión de la actualidad, aunque también corre el riesgo de generar crisis completamente nuevas que han de ser manejadas de la manera más eficiente posible.

Pero, ¿cómo está Japón liderando la consecución de la Industria 4.0 y cuál es su traslación a los retos sociales de nuestro mundo? El Foro Económico Mundial ha detectado, en estas lides, tres ámbitos en los que el país del Sol Naciente está especialmente enfocado: movilidad autónoma y urbana, medicina de precisión y política de datos.

Movilidad

semaforo japones

La movilidad es un área donde Japón ya es fuerte, con una industria automovilística dominante y un transporte público de clase mundial. Con la llegada de los vehículos autónomos y nuevas formas de compartir coche en las ciudades, la Cuarta Revolución Industrial está borrando las líneas entre la cultura del automóvil privado y el transporte público, con lo que la industria japonesa está ansiosa por no quedarse atrás.

Eso sí, algunas de las áreas a mejorar para alcanzar la plenitud en este nuevo paradigma se encuentran en su propio patio trasero: las zonas despobladas de la zona rural de Japón luchan por respaldar las redes tradicionales de trenes y autobuses, en tanto que a los residentes de más edad les resulta más difícil conducir. La infraestructura de servicios, desde hospitales hasta tiendas minoristas, se está reduciendo. Para llenar el vacío, el rol de los vehículos autónomos, la atención médica remota y los drones de entrega será fundamental.

Medicina

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En medicina, la cuarta revolución industrial también representa una oportunidad para dar un salto en la forma en que se prestan los servicios de salud hoy en día. Además, el matrimonio entre los grandes datos y la inteligencia artificial promete mejores tratamientos de forma más económica, una perspectiva que atrae especialmente a los países que envejecen y cuyos costes sanitarios se disparan.

En ese sentido, el sistema nacional de salud de Japón es un tesoro de datos. Sin embargo, no se usa como podría para desarrollar drogas maravillosas o crear mejores protocolos para tratar el cáncer. Hacer uso de este recurso requerirá algo más que digitalizar los registros del paciente y almacenarlos en bases de datos. Se necesita, afirman los expertos, los incentivos correctos: los pacientes necesitan sentir que tienen el control de sus datos y tener la oportunidad de beneficiarse de su uso.

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Aquí es donde entran en juego nuevas formas de administrar los datos. Imagínense si todos podemos utilizar una tecnología emergente como los contratos de blockchain inteligentes y seguros para designar exactamente cómo podrían emplearse nuestros datos, abierta y libremente, por investigadores universitarios que realizan investigaciones sobre el cáncer, por ejemplo, a cambio de un pago de las compañías farmacéuticas con fines de lucro.

Japón podría convertirse en el primer país del mundo en establecer un intercambio de tokens basado en blockchain para facilitar las transacciones y distribuir recompensas por el uso de datos. Sus datos buenos y accesibles podrían atraer a investigadores y nuevas empresas de todo el mundo, trayendo beneficios económicos junto con avances en medicina y otros campos. Los datos son el oxígeno de la inteligencia artificial y podrían posicionar a Japón como un líder en este campo que emerge rápidamente.

Nada de esto será fácil. Japón es conocido por su meticulosidad y diligencia, cualidades admirables, pero que, en el pasado, algunas veces han obstaculizado la velocidad y capacidad de adaptación al cambio. Eso podría haber estado bien hace una generación o dos, cuando la tecnología se movía más lentamente. Pero no es suficiente hoy. Para maximizar los beneficios de las tecnologías emergentes a la vez que se minimizan los riesgos, se requieren decisiones rápidas. Y no hay ningún manual práctico para copiar.

*Este texto es una traducción interpretada de un análisis realizado por el Center for the 4th Industrial Revolution & Global Network del Foro Económico Mundial. El original puede consultarse aquí.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, La Razón, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Business Insider, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo, ganador del Premio Día de Internet 2018 a mejor marca personal en RRSS y finalista en los European Digital Mindset Awards 2016, 2017 y 2018.