Innovación

Industria 4.0: del mantenimiento preventivo a la fabricación personalizada

El ingeniero de procesos en la industria automovilística es uno de los perfiles más demandados a nivel profesional

Desde que Henry Ford mostrara el primer automóvil producido en masa, este segmento ha experimentado varias transformaciones. Te contamos cuál es la clave en la Industria 4.0, ya que hemos pasado del mantenimiento preventivo a la fabricación personalizada.

Desde que Henry Ford mostrara en 1908 el primer automóvil producido en masa gracias a la revolución industrial, este segmento ha experimentado numerosas transformaciones que han convertido la fabricación de bienes y productos en una de las áreas donde más se ha innovado e invertido en nuevas maneras -más eficientes, limpias y económicas- de proceder. Un camino largo y tedioso que ha encontrado en las Tecnologías de la Información su siguiente catalizador y en el fenómeno de la industria 4.0 su mejor paraguas.

No es de extrañar, por tanto, que un reciente estudio indique que el 74% de los líderes mundiales de este sector admitan que sus planes de expansión y de desarrollo de nuevas plantas en los próximos 5 años estarán basados en el concepto de industria 4.0.

De ellos, el 93% de los responsables industriales confirma que el mantenimiento predictivo con equipos de monitorización en tiempo real es una herramienta imprescindible para la planificación de las fábricas en la actualidad, mientras que otro 67% -en este caso sólo referente a la industria automovilística- considera que la integración de procesos en tiempo real será la clave para simplificar y mejorar su fabricación de cara a 2030.

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Y es que es ese año, 2030, el que se ha marcado en rojo en el calendario no sólo de este estudio de Boston Consulting Group, sino de todo el sector manufacturero. Para entonces, afirman todos los expertos, la industria 4.0 será una realidad evidente en todas las fábricas del mundo, completando la revolución digital que apenas está comenzando en 2017 y que se irá consolidando a partir de 2020. Un escenario completamente distinto al actual, y que estará comandado por pilares de nuevo cuño como la automatización inteligente, el ya mencionado mantenimiento preventivo, la fabricación personalizada o la producción descentralizada.

No se crean que es un calendario impuesto al azar o una previsión con holgado margen de maniobra por si fallan las expectativas más inmediatas: estamos hablando de un recorrido perfectamente trazado a corto, medio y largo plazo y donde encontramos innovaciones en todos los niveles del proceso fabril, desde la propia estructura de las plantas, hasta su digitalización (campo, obviamente, en que se concentran la mayoría de los avances), pasando por la infraestructura TIC que debe dar soporte a todo este nuevo ecosistema, la gestión de los procesos o la actualización de las capacidades y conocimientos de la plantilla que actualmente copa la industria.

Así pues, y como puede verse en la gráfica inferior de Boston Consulting Group, la estructura de las plantas será un terreno -nunca mejor dicho- donde veremos importantes cambios, tanto en la disposición de las cadenas de montaje (multidireccionales, una transformación que veremos a corto plazo, de aquí a 2020) hasta el diseño modular de toda la línea de montaje (fenómeno que viremos con más fuerza ente 2020 y 2025), pasando por el uso de materiales y tecnologías sostenibles tanto económica como medioambientalmente.

Como no podía ser de otro modo, el núcleo duro de la cuarta revolución industrial pasa por la digitalización de todos los aspectos relacionados con la fabricación de productos y bienes de consumo.

Así pues, en los próximos años veremos la incorporación de más y más robots inteligentes a las cadenas de montaje (con el consiguiente debate sobre su impacto en las tareas laborales de menos valor), así como de robots colaborativos que ayuden a los propios trabajadores humanos en determinados procesos, algo que ya se viene implementando de forma sostenida desde hace varios años pero que seguirá acrecentándose en próximos cursos.

La fabricación aditiva (en la que el plástico o metal se va colocando capa a capa para fabricar el producto deseado, una tendencia muy relacionada y conocida comúnmente como impresión 3D) también es un segmento en el que se están desarrollando un gran número de proyectos piloto que se materializarán, con toda seguridad, en el medio plazo (2025-2030).

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Lo mismo sucede con la realidad aumentada, cuya incorporación a los procesos de fabricación promete reducir las ineficiencias y los errores humanos al facilitar información y recursos adicionales al operario en el momento y de la manera en que necesita para su labor.

Simulaciones de producción, fabricación descentralizada o el omnipresente Big Data y analítica de datos son otras de las tendencias que más van a impactar en el futuro más cercano de la industria a escala mundial y, por supuesto, en España… si bien nuestro país presenta más dificultad para implementar algunas de estas tecnologías debido al pequeño tamaño medio de las fábricas que se dispersan por todo el territorio y, por ende, incapaces de acceder a economías de escala o a recursos suficientes para encarar la transformación digital de forma decidida.

El ejemplo de la industria del motor

Todas estas tendencias aplican por igual a todos los segmentos industriales que podamos imaginar, pero se reflejan con una claridad y una urgencia inusitada en la fabricación automovilística; la cual recordemos fue pionera en la automatización y diseño eficiente de las cadenas de montaje y la producción en masa.

En ese sentido, y volviendo al informe de Boston Consulting Group, vemos cómo una media del b, por encima incluso del equipamiento flexible (61%). A su vez, entre el 80% y el 93% de ellos consideran que los robots inteligentes serán la principal revolución en la digitalización de la planta para ese año, en todas y cada una de las fases productivas analizadas (fabricación de componentes, prensado, carrocería, pintura y ensamblaje final), más incluso que la producción descentralizada, las simulaciones de producción o el Big Data.

Por otro lado, destacan (quizás porque no estaban incluidas en las prioridades generales de la industria 4.0) la irrupción de tecnologías verticales específicas como la innovación en pinturas avanzadas, las prensas inteligentes o el control automático de la calidad de los vehículos.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big de Telefónica, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo y Finalista en los European Digital Mindset Awards 2016.