Innovación

Implantes seguros, diminutos e inalámbricos

Implante
Escrito por Rafael Claudín

Un equipo de la Universidad de Stanford ha desarrollado una tecnología de recarga inalámbrica de implantes, lo que podría llevar mucho más lejos su uso.

Ya hemos visto en alguna ocasión que la parte más incómoda y aparatosa de los implantes actuales es la batería. Deshacerse de este molesto elemento puede llevar a una generación de implantes más versátiles y ubicuos y, sobre todo, mucho más pequeños. Un equipo de la Universidad de Stanford, dirigido por la profesora adjunta de ingeniería Ada Poon, ha dado con la clave para crear implantes diminutos que se cargan de forma inalámbrica.

El sistema que han elaborado para la carga inalámbrica se basa en la inducción electromagnética, que ya lleva algunos años en el mercado a través de puntuales dispositivos de consumo. Aplicarla a un dispositivo introducido en el cuerpo humano no es tan sencillo. Como indica Gizmag, las ondas electromagnéticas cortas utilizadas en móviles no son capaces de atravesar bien el tejido humano y además la fuente y el destinatario de la energía tienen que estar muy cerca para que el intercambio funcione.

El equipo de Poon se ha visto obligado a desarrollar una nueva fuente de energía de onda corta que no es dañina para el cuerpo humano y es capaz de atravesar el tejido humano sin problemas. Armados con esta tecnología, han creado un implante diminuto, tamaño grano de arroz, alimentado por una fuente de energía a juego, tamaño tarjeta de crédito. Tan pequeño todo ello que aumenta los posibles usos y, además, exige una cirugía menos invasiva.

La electrónica, una vía para el tratamiento de enfermedades

Un implante de este tipo podría administrar medicinas, pero tiene potencial para desarrollar tratamientos “electrocéuticos” como alternativa a los medicamentos, según señala William Newsome, director del Instituto de Neurociencias de Stanford en la noticia de la universidad. Según el directivo, “el laboratorio de Poon ha resuelto una pieza importante del puzzle para proporcionar energía de forma segura a microdispositivos susceptibles de ser implantados, abriendo el camino para nuevas innovaciones en el futuro”.

Desde marcapasos más que discretos hasta todo tipo de implantes que monitoricen las señales vitales o generen señales neuronales cuando sea necesario. Entre otras, los investigadores tienen en mente enfermedades como el Parkinson, la depresión o la epilepsia. La nueva tecnología, en todo caso, apenas está dando sus primeros pasos. En cuanto llegue a la fase de producción, después de las pruebas con seres humanos, las posibilidades de estos dispositivos probablemente se multipliquen.

¿Cuándo será eso? Años siguiendo los cauces habituales, pero está claro que en Stanford tienen en mente la comercialización de la tecnología asap. El equipo de investigación, que ha publicado sus resultados en el diario Proceedings of the National Academy of Sciences, espera iniciar las pruebas con seres humanos en breve. Y su vídeo explicativo, aunque muy interesante, tiene un acabado muy comercial, perfecto para presentaciones de producto. Te dejamos con él:

Sobre el autor de este artículo

Rafael Claudín

Rafa M. Claudín ha trabajado durante más de 15 años como periodista especializado en tecnología de consumo en medios como PC Actual, Computer Idea, Tech Style o la versión española de Gizmodo, además de colaboraciones en diversas revistas de videojuegos y otras más generalistas como QUO.