Innovación

Google crea piel sintética para avanzar las investigaciones en la detección del cáncer

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Escrito por Mihaela Marín

La división Life Sciences de Google ha fabricado brazos artificiales para empezar a trabajar en las pruebas de una pulsera capaz de detectar la aparición de las células cancerosas en el cuerpo.

Desafiar el imposible sigue siendo una de las difíciles metas asumida por el grupo de investigadores de Life Sciences, otra de las divisiones secretas de Google XFundada en 2014, la pequeña organización creada para revolucionar la medicina, ponía en marcha el proyecto de las lentes inteligentes que miden el nivel de glucosa de las personas con diabetes o la cuchara para contrarrestar los temblores de los enfermos de Parkinson. Ahora el grupo de especialistas en medicina, biología molecular, física y otras ciencias están a la conquista de otro hito: prevenir y combatir el cáncer.

El camino, como bien lo reconoce el jefe de la división, Andrew Conrad, será muy largo, pero los primeros pasos de cómo van a abordar el reto parece que ya los han encontrado, en teoría. Faltaría ver si a la hora de pasar a la práctica las cosas salen cómo previsto y allí es donde entrará en escena una de sus principales armas: una plataforma de nanopartículas de detección de la enfermedad en la que llevan trabajando desde finales del año pasado.

La respuesta para ver si van bien encaminados o no, tal como ha declarado Conrad durante una entrevista en exclusividad para The Atlantic, es la piel sintética. En concreto, la división Life Sciences de Google intenta fabricar manos que parezcan lo más realista posible para empezar a trabajar en las pruebas de una pulsera capaz de detectar la aparición de las células cancerosas en el cuerpo. “Estamos tratando de cambiar la medicina de ser episódica y reactiva, como cuando vas al médico diciendo ‘mi brazo me duele’, a ser proactiva y preventiva”, declara Conrad.

¿Cuál será el papel de las nanopartículas en la detección del cáncer? Según los expertos de Google estás partículas que llegan a la milésima parte de la anchura de un glóbulo rojo, además de estar cubiertas de anticuerpos y proteínas para ayudar a combatir las primeras etapas de la enfermedad, también cumplirán el rol de sensores.

El magnetismo de las nanopartículas permitirá a los médicos extraer la información que necesitan sobre el estado de salud de la persona y prevenir la propagación de ciertas enfermedades, entre las cuales se incluyen el cáncer y la patología cardíaca.

En este sentido, el wearable recogería datos sobre lo que pasa dentro del cuerpo del usuario y actuaría como un sistema de alarma cada vez que identifique cambios en su bioquímica. Para ello, el paciente tendrá que tomarse una pastilla que contiene esas nanopartículas y que, una vez liberadas en el cuerpo, irán en la búsqueda de las células cancerosas. Al encontrarlas se juntarán a estas y empezarán a emitir luz que, posteriormente será captada por la pulsera inteligente.

El proceso será facilitado por un imán suficientemente potente para atraer las nanopartículas a “la vasculatura superficial del brazo”, justo en la zona donde el usuario llevará puesto el wearable. Uno de los principales problemas será el de hacer que la luz sea captada por la pulsera, motivo por el cual los científicos de Google han decidido construir brazos artificiales para estudiar mejor la forma en la que la luz pasa a través de la piel. Estos tendrán que pensar en otro aspecto importante y ese es que la piel de cada persona tiene sus propias características, por lo cual en los experimentos también se deberán tener en cuenta factores como el color y el grosor de la piel.

El grupo de científicos de Google cree que su método permitiría un diagnostico antes de la aparición de algún síntoma, haciendo posible la intervención temprana. Cuándo se verán los primeros resultados es algo que de momento depende de la evolución de los futuros desarrollos: “Estamos haciendo un buen progreso, pero el camino es largo y difícil. Así que creo que vamos a llegar allí y espero que sea cuestión de años, y no de décadas”, señala.

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Sobre el autor de este artículo

Mihaela Marín

Mi interés por la tecnología ha nacido cuando me he dado cuenta de que nos permite ver el lado escondido de la realidad. Todavía quedan muchas cosas por descubrir y suficiente curiosidad para entender lo que realmente somos. Especializada en Periodismo y Marketing, he podido compartir experiencias con profesionales del mundo empresarial tecnológico. Siempre en búsqueda de ideas, escribo para hacer conocido el trabajo innovador, capaz de cambiar los problemas en soluciones.