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¿Por qué el oro se convirtió en el dinero por excelencia?

Escrito por Marcos Merino

¿Qué convirtió al oro (y no, por ejemplo, al hierro) en el ‘rey de los metales’ y centro del sistema monetario humano durante siglos? ¿Fue mero azar? ¿Alguna cuestión estética? Lo cierto es que los factores económicos detrás de la elección de nuestros antepasados son sólidos.

El oro ha jugado siempre un papel central en el sistema monetario internacional, al menos hasta la introducción del papel moneda. Las primeras monedas de oro encontradas hasta ahora fueron creadas por orden del rey Creso de Lidia (actual Turquía) en el año 550 antes de Cristo. En los siglos XIX-XX, las principales monedas del mundo llegaron a fijar su valor en términos de una determinada cantidad de oro (el llamado ‘patrón oro’).

Pero, ¿por qué se convirtió el oro (y no la plata, el hierro o el cinc, por ejemplo) en el ‘rey de los metales’? ¿Fue mero azar? Y mejor aún, ¿por qué un metal o no otra clase de material? Lo cierto es que no todos los bienes materiales son igualmente aptos para desempeñar la función de dinero:

Amplia disponibilidad

Cualquier elemento que queramos usar como dinero debe estar uniformemente distribuido por la mayor parte del mundo, si queremos que se consolide como medio de cambio generalizado. Hace siglos podía encontrarse oro por casi toda la superficie terrestre.

Que su valor no fluctúe

El valor del dinero debe ser muy estable a lo largo del tiempo, para que las alteraciones de oferta y demanda no afecten al poder adquisitivo de su propietario. Eso descartó rápidamente a los alimentos (como las semillas) como un tipo de dinero viable: su stock total se renueva casi por entero de manera anual, y cada año varía el stock disponible. Además, si queremos evitar que la el valor de dicho dinero fluctúe violentamente junto a la demanda del bien, ésta debe ser amplia.

En base a este factor, el oro es el dinero perfecto : su stock es creciente (pero a un ritmo lento) y acumulativo en el tiempo (es decir, el oro extraído desde hace siglos sigue presente hoy en el mercado) y existen razones ornamentales que hacen que, incluso si mucha gente este dispuesta a deshacerse de él, la demanda de otros individuos impida un repentino descenso de su precio.

¿Cuánto oro hay en el mundo… y de dónde ha salido?

Facilidad de transformación

El dinero debe ser fácilmente convertible en porciones homogéneas de tamaño y valor variable (es decir, en monedas), por lo que debe combinar una maleabilidad y ductilidad altas (esto es, facilidad para transformarlo en hilos y láminas) y una dureza y fusibilidad (resistencia a las altas temperaturas) de nivel medio, para facilitar su alteración sin que el uso diario pueda desgastarlo.

El diamante sería, en base al primer factor, un dinero nefasto (el ganado también: es difícil dividir una oveja en pequeñas porciones sin que se pudra). Lo mismo se aplicaría al yeso, en base al segundo factor. El oro, en cambio, no sólo es el metal más dúctil y maleable de la Tierra, sino que no se funde ni se deforma a temperatura ambiente, pero sí puede ser fundido con métodos metalúrgicos poco avanzados.

Perdurabilidad

Un bien perdurable debe ser difícil de deteriorar y fácil de almacenar. Ya hemos establecido que el oro resiste sin problema el uso diario, pero es que su resistencia a agentes externos (agua, aire, ácidos, etc) permiten que las piezas del mismo resistan sin estropearse durante miles de años. Además, al reunir mucho valor en piezas muy pequeñas, no genera problemas de almacenamiento (piensa en cómo almacenaríamos en trigo un valor equivalente a un lingote de oro).

Fuente | “El liberalismo no es pecado”, de  Carlos Rodríguez Braun y Juan Ramón Rallo

Sobre el autor de este artículo

Marcos Merino

Marcos Merino es redactor freelance y consultor de marketing 2.0. Autodidacta, con experiencia en medios (prensa escrita y radio), y responsable de comunicación online en organizaciones sin ánimo de lucro.