Innovación

2100, ¿el fin de la cría de animales para consumo humano?

2100, ¿El fin de la cría de animales para consumo humano?

Jacy Reese, directora de investigación y cofundadora del grupo de expertos sin ánimo de lucro Sentience Institute, vaticina que a finales de este siglo consumiremos huevos, carnes y lácteos diseñados en laboratorio y al margen de la cría de animales.

Para los próximos años serán numerosas las innovaciones que saltarán a la palestra en el sector de la alimentación, desde la masificación en occidente del consumo de insectos como fuente de proteínas a la proliferación de granjas verticales automatizadas, la extensión de la acuaponía, los alimentos producidos a base de electricidad o, tema que hoy nos ocupa, la generación de productos de origen animal sin necesidad de sacrificar o explotar a ninguno, gracias a los avances de laboratorio y las virtudes del progreso en ingeniería de tejidos.

En un libro recientemente publicado y titulado “El fin de la cría de animales”, Jacy Reese vaticina que para 2050, más de la mitad de la carne, los productos lácteos y los huevos en los países económicamente más desarrollados podrían estar “libres de animales”. Además, sentencia que para final de siglo, esta tendencia podría extenderse a toda la alimentación de origen animal gracias a la aceptación social, la estructura comercial y la mejora tecnológica.

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En su obra, Reese analiza diversas revoluciones sociales y el tiempo de adopción que precisó la sociedad, como el tiempo que tardaron las mujeres en obtener el derecho a votar o el período de adopción del automóvil, realizando un paralelismo con el calado de la carne in vitro, una alternativa que abanderan potentes startups de Silicon Valley como Mosa Meats o Memphis Meats -responsable de la primera albóndiga cultivada en laboratorio en 2016, además de pollo frito elaborado en laboratorio– y también compañías españolas como la vasca Biotech Foods. 

De forma paralela, también proliferan compañías que comercializan hamburguesas elaboradas a base de plantas, como Beyond Meat o Impossible Foods, que defiende la necesidad de utilizar animales en la producción de alimentos para 2035, en la que ha invertido dinero Bill Gates y que ya ha recaudado hasta la fecha 387 millones de dólares. 

Aunque todavía tienen que luchar para ser escalable, los precios de carne sintética han disminuido en un 96% en solo cuatro años, mientras que los consumidores ya muestran interés y en un par de años podrían aterrizar en nuestros platos. Un estudio reciente halló que el 70.6% de los consumidores estadounidenses están interesados ​​en probar la carne de vacuno cultivada en laboratorio.

La experta subraya que las personas son cada vez más conscientes de la huella ambiental insostenible de la producción de carne, las granjas industriales y la ganadería intensiva. Reese demanda más implicación y financiación institucional y nuevas políticas que aceleren la adopción de alternativas, al igual que se hace para la transición ecológica a energías limpias. Son fundamentales la concienciación y educación a nivel social, derribar mitos absurdos sobre la carne cultivada en laboratorio e iniciar campañas informativas que eliminen los prejuicios existentes. La autora lo tiene claro: en 2010 “todas las formas de cría de animales parecerán obsoletas y bárbaras”.

Fuente | Fast Company

Sobre el autor de este artículo

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.