Innovación

La evolución del ‘smartwatch’ (II)

peeble
Escrito por Mihaela Marín

Una continuación de la historia que ha marcado la evolución del reloj inteligente, desde los modelos de Microsoft hasta la actualidad.

En el artículo pasado echamos una mirada atrás a los primeros modelos de relojes que contribuyeron a la evolución del actual smartwatch. Los primeros intentos de Seiko para convertir el reloj en un asistente personal indicaba desde entonces la posibilidad de incrementar su rendimiento. Microsoft diseñó un reloj que se conectaba por señales de radio y Samsung quería que su modelo se usara para hacer llamadas, pero la lista no se ha parado aquí. A partir del 2000 han habido otros fabricantes que han querido participar en la historia del smartwatch, entre ellos los que seguirán a continuación.

 

I’m Watch

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Es uno de los primeros modelos que intentó seguir la línea de los relojes inteligentes actuales pero que se quedó a medio camino. El reloj italiano se lanzó en 2011 y disponía de un software compatible con todos los sistemas operativos y su principal función era de complementar el móvil con el que se conectaba mediante Bluetooth. La funcionalidad del reloj se limitaba a decir la hora y acceder a unas aplicaciones básicas que permitían verificar las notificaciones sociales, el tiempo o los emails. El diseño voluminoso se convirtió en otra desventaja. El reloj no era del todo discreto ya que tenía un grosor de 10 mm potenciado aún más por una carcasa robusta de aluminio. Entre sus especificaciones destacaban la pantalla color de 1.54 pulgadas con una resolución de 240×240 píxeles, una memoria interna de 4GB y 64 MB de RAM. La falta de un sistema de vibraciones para el aviso de notificaciones y la obligación de crear una cuenta en su cuenta online I’m Cloud hacía que las aplicaciones pasaran por un complicado proceso de configuración. Por último, su precio de 350 dólares se consideró muy alto para lo que el smartwatch demostraba a nivel de rendimiento.

MetaWatch

MetaWatch

El reloj de MetaWatch se lanzó en 2012 y fue resultado de un proyecto Kickstarter, aunque su éxito no alcanzó el nivel de Pebble. Es más, la pantalla blanco y negro por la cual se había optado le acercaba a la estética de un reloj digital normal. Los creadores siguieron la filosofía open source por lo tanto el dispositivo estaba libre para el desarrollo de aplicaciones. Su pantalla de 1.3 pulgadas tenía una resolución de 96×96 píxeles y una batería con capacidad bastante reducida. A diferencia de otros, este reloj tenía un sistema de vibraciones para avisar de las notificaciones, era resistente al agua y presentaba varias opciones de organizar los widgets en la pantalla. Estos elementos positivos no han sido suficientes para pasar desapercibidas su limitación del  software o la poca experiencia de usuario a falta de una pantalla táctil, motivos que no han conseguido distinguir el MetaWatch del montón de modelos ya existentes. En el Consumer Electronics Show de este año la compañía ha presentado un modelo nuevo que cambia el diseño de la esfera de plástico a metal.

Sony Smartwatch

sony

Hasta el 2012 los relojes inteligentes habían empezado a multiplicar su oferta y Sony decidió no quedarse apartado. Siguiendo la línea de MetaWatch o WIMM One, la compañía nipona desarrolla el Sony Smartwatch que actualizará su versión con el Smartwatch 2 al cabo de un año, en 2013. El Smartwatch 1 se resumía a un funcionamiento básico que se veía en gran parte limitado por su tecnología: una pantalla OLED de 1.3 pulgadas con una resolución de 128×128, conexión Bluetooth 3.0. Lo que más determinó el paso a una versión actualizada era la pobre calidad de la pantalla táctil, su navegación poco intuitiva y la reducida compatibilidad con otro dispositivos Android. Un año más tarde, el equipo de Sony desarrolló el Smartwatch 2, un reloj que mantenía un diseño parecido con la misma carcasa de aluminio y el botón típico de su línea Z. Las características de la pantalla se mejoraron pasando a 1.6 pulgadas y una resolución de 220×176 píxeles, una oferta más atractiva que el modelo anterior. El segundo intento de crear un wearable inteligente se centró en incrementar su funcionalidad de accesorio de smartphone. La pantalla respondía más rápido a los toques e integraba la tecnología NFC para conectarse con los otros dispositivos. Su resistencia al agua y polvo así como la variedad de colores de las correas le ayudaron a ganar más atención por parte del público.

 

Pebble

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A diferencia del MetaWatch, Pebble es el caso opuesto. Los creadores del smartwatch han podido preparar su lanzamiento en 2013 después de una campaña muy potente en Kickstarter que se ha continuado con un trabajo constante de desarrollo hasta el presente. Su pantalla de tinta electrónica es una LCD blanco y negro fabricada por Sharp de 1.26 pulgadas en diagonal y con una resolución de 144×168 píxeles iluminada mediante LED. El reloj puede comunicarse con dispositivos iOS o Android mediante Bluetooth 2.1 o Bluetooth 4.0, una actualización que la compañía ha realizado posteriormente. Al principio Peeble estaba disponible en plástico hasta que este año introdujeron un modelo nuevo de acero inoxidable llamado Peeble Steel para satisfacer a los usuarios que echan de menos un reloj más retro. Lo que más ha sorprendido de este reloj ha sido su software que permite instalar y eliminar las aplicaciones de forma muy sencilla. Recientemente la compañía se ha preocupado por mejorar su tecnología añadiendo una aplicación especial que dirige al usuario a una Peeble App Store. Son avances que le sitúan en un puesto superior en comparación con otros competidores, pero, también en su caso, la falta de una pantalla táctil y la limitada sincronización con otros dispositivos exigirán futuros desarrollos para su mejora.

Samsung Galaxy Gear

samsung

Si alguna compañía tecnológica quedaba por remarcarse en el mercado de wearables esa era Samsung. En 2013 presentó su modelo Galaxy Gear seguido después de un año de Gear 2 y Gear 2 Neo. El Galaxy Gear es un smartwatch adaptado al sistema operativo Android con una pantalla AMOLED de 1.6 pulgadas y una resolución 320×320 píxeles. Tiene un procesador de 800 MHz con una RAM de 512 MB y 4GB de almacenamiento interno. A primera vista el reloj tenía un toque de elegancia aunque la cámara situada en la correa de goma y los cuatro tornillos que fijaban la carcasa interrumpían el flujo del diseño. Aparte de este detalle, el mayor inconveniente que afectó a sus ventas fue la reducida compatibilidad con otros dispositivos. Había aplicaciones que no se podían descargar sin que se instalara otra específica para móvil mientras que las notificaciones de aquellas que no eran propias de Samsung se tenían que visualizar desde el smartphone. Ha sido un problema que se ha tenido en cuenta en el diseño de los siguientes modelos Gear 2 y Gear 2 Neo lanzados este año. La compañía renuncia al nombre de Galaxy y hace conocidos dos modelos actualizados que llevan el sistema operativo propio de Samsung, Tizen. Con este cambio se mejora la accesibilidad a las aplicaciones sin que haga falta pasar por las etapas complicadas de antes. Otras ventajas se han visto en su cámara mejorada de 2 megapíxeles cuya posición se ha cambiado en la parte de arriba del reloj, un procesador más rápido, mejores aplicaciones para actividad física e incluso un reproductor de música que se conecta por Bluetooth a los cascos.

La clasificación que hemos realizado incluye sólo una parte de los modelos que se conocen hasta ahora. El smartwatch ha sido un producto que ha levantado el interés de muchas compañías tecnológicas, algunas más conocidas que otras. En el año 2014 estamos presenciando como nunca una avalancha de prototipos a punto de salir de los laboratorios de ingeniería y diseño para sorprender al usuario con nuevas experiencias. El evento Google I/O nos lo ha confirmado: los protagonistas del Android Wear, LG G Watch, Moto 360 y Gear Live, entrarán en el espacio de smartwatches a partir de este año. Apple no dejará esperar mucho tiempo y hará notada su presencia más adelante, en otoño con su nuevo iWatch. Pantallas redondas, carga inalámbrica, sensores que midan las funciones vitales del organismo son algunas características que desde luego ampliarán la utilidad de un dispositivo que hasta ahora se consideraba sólo un complemento limitado del móvil y seguramente el futuro no dejará de sorprendernos.

 

 

 

Sobre el autor de este artículo

Mihaela Marín

Mi interés por la tecnología ha nacido cuando me he dado cuenta de que nos permite ver el lado escondido de la realidad. Todavía quedan muchas cosas por descubrir y suficiente curiosidad para entender lo que realmente somos. Especializada en Periodismo y Marketing, he podido compartir experiencias con profesionales del mundo empresarial tecnológico. Siempre en búsqueda de ideas, escribo para hacer conocido el trabajo innovador, capaz de cambiar los problemas en soluciones.