Innovación

Esta startup crea el primer pollo frito hecho en laboratorio

Una startup crear el primer pollo frito hecho en laboratorio
Escrito por Lara Olmo

La describen como “carne limpia” porque no hay que matar a ningún animal para obtenerla. Quienes la han probado aseguran que sabe igual que la carne de pollo tradicional.

Es probable que te suene la historia de una famosa cadena de comida rápida que tuvo que cambiarse el nombre porque en realidad no vendía carne de pollo, como aseguraba, sino de un animal genéticamente modificado. Este bulo acabó desmintiéndose, pero a algunos les recordará un poco a las propuestas de varias startups estadounidense que producen carne sin matar animales.

Es eso caso de Memphis Meats, que hace poco logró recrear en laboratorio carne de ternera, y ahora lo ha hecho con la de pollo y pato. Para ello cultivan células animales en laboratorio y la alimentan con nutrientes hasta que el tamaño de la pieza de carne e slo bastante grande para cocinarla.

Así han creado las primeras porciones sin necesidad de matar a ningún animal (de ahí que las llamen “carnes limpias”) y con ellas han hecho pato a la naranja y tiras de pollo fritas.

 

Según recoge el Wall Street Journal, quienes lo han probado aseguran que su sabor es prácticamente el mismo que el de la carne de pollo “real”.

Este es sólo un ejemplo más de una corriente que viene de Estados Unidos pero también de otros países como China, donde varios bioquímico están tratando de desarrollar alternativas de producción cárnica más sostenibles que las actuales.

Sin embargo, todavía costará ver carne de laboratorio en los supermercados y restaurantes. Primero porque la industria carnita tradicional tiene mucho poder de influencia (en unas regiones más que en otras) y por otro lado, por los altos costes de producción.

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Memphis Meats calcula que crear medio kilo de su pollo le cuesta entorno a 8.500 euros, lo que lo convierte en prohibitivo para el bolsillo medio de cualquier ciudadano. Sin embargo, es menos de la mitad de lo que les costó hace un año producir la carne de ternera, lo que invita a pensar que en un futuro estos procedimientos podrían abaratarse.

Pese a las probables barreras psicológicas que se encontraría esta carne de laboratorio al comercializarla, sus productores pueden argumentar que con ella, no estaremos explotando los recursos del Planeta al ritmo actual.

Vía | MIT Technology Reviews

Sobre el autor de este artículo

Lara Olmo

Periodista 2.0 con inquietudes marketeras. Innovación, redes sociales, tecnología y marcas desde una perspectiva millenial. Vinculada al mundo startup. Te lo cuento por escrito, en vídeo, con gráficos o como haga falta.