Innovación

El espárrago extraterrestre

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Escrito por Rafael Claudín

Un científico de la Virginia Commonwealth University ha sido capaz de hacer crecer algunas plantas utilizando tierra de meteoritos.

Está bien… Decir que es extraterrestre es un poco exagerado, pero el espárrago de la foto ha sido plantado y ha crecido en polvo de meteorito. Al contrario que las plantas de la Estación Espacial Internacional, estrictamente extraterrestres, crecidas gracias al Vegetable Production System pero con tierra de la Tierra, rica en minerales y nutrientes.

El espárrago alienígena es fruto de los esfuerzos de un astroecologista (sí, tal cosa existe), el profesor Michael Mautner, de la Virginia Commonwealth University. Mautner ha estado estudiando qué cultivos funcionan mejor cuando son plantados en tierra de asteroides, con diferentes resultados dependiendo del tipo de planta y también, lógicamente, de los componentes encontrados en diferentes tipos de meteorito.

El profesor, citado por Dvice, señala que los “asteroides carbonosos pueden proporcionar recursos accesibles in situ puesto que contienen carbono orgánico complejo, nutrientes minerales para las plantas y agua extraíble. Una variedad de cultivos de bacterias del suelo, algas y espárragos y tejido de patata crecieron bien en estas tierras de meteorito/asteroide y también en tierra de meteoritos de Marte”.

Esto no significa que los espárragos puedan crecer en suelo marciano, ni mucho menos. Han extraído sus propiedades, pero han crecido gracias a pintorescos elementos terrícolas como el agua y el oxígeno. El objetivo último del estudio sería lograr el desarrollo de plantas anaeróbicas, esto es, sin la presencia de oxígeno, lo que a priori parece una contradicción en los términos.

Conquista del espacio exterior a golpe de espárrago

El astroecologista Michael Mautner haría a las mil maravillas el papel de científico apocalíptico al que nadie hace caso hasta que la Tierra se viene abajo. Tiene la “loca” idea de que, eventualmente, la Tierra se convertirá en un lugar inhóspito e inhabitable, a medida que el Sol vaya aumentando su tamaño y caliente tanto nuestro planeta hasta que tengamos que tomar las de Villadiego. O las de Andrómeda, llegado el caso.

Para prepararnos adecuadamente para ese momento, el profesor propone cargar en cohetes las plantas que mejor responden en sus estudios y lanzarlas a otros planetas para ir creando pequeños ecosistemas, preparados para la futura llegada del ser humano. Su idea es “ayudar a asegurar la vida en otros planetas durante quizás millones o trillones de años”. Un poco como en la Fundación de Asimov, pero partiendo de lo más básico.

Sobre el autor de este artículo

Rafael Claudín

Rafa M. Claudín ha trabajado durante más de 15 años como periodista especializado en tecnología de consumo en medios como PC Actual, Computer Idea, Tech Style o la versión española de Gizmodo, además de colaboraciones en diversas revistas de videojuegos y otras más generalistas como QUO.