Energía

¿Qué es el mix eléctrico y cuál fue el de España durante 2017?

El mix energético para una España 100% renovable, según investigadores de Stanford

Os explicamos cómo se distribuye la producción y consumo de electricidad en nuestro país. Aunque nos parezca increíble en pleno 2017, el carbón crece con fuerza y las fuentes renovables caen en picado.

Seguro que has oído hablar del término de mix energético y de su evolución a lo largo de los últimos años en España. También habrás escuchado hablar de las subastas de electricidad y de otros conceptos más generales como las subvenciones a las energías renovables o la necesidad de descarbonizar España de cara a cumplir con los objetivos alcanzados en el Acuerdo de París de 2016 para luchar contra el cambio climático.

Pero, ¿qué hay realmente detrás del término de mix energético? Así se define la composición final de la electricidad que llega a nuestros hogares según su fuente de generación. Y es que, pese a que nuestro país pueda tener desplegados cientos de focos de producción energética, no todos ellos funcionan simultáneamente ni lo hacen a plena potencia: su actividad depende de la demanda existente en ese momento y el reparto entre cada fuente se hace por medio de una subasta pública.

La energía eólica que hay sobre los océanos basta para abastecer todo el planeta

Eso significa que, aunque haya muchas centrales de carbón operativas en nuestras fronteras, no todas ellas están funcionando al 100% de su potencia, ya que dependen del reparto que se haga de la producción con otras fuentes, como las renovables, la nuclear o las de gas natural. La tarta final con el porcentaje de cada una de esas fuentes es lo que se conoce como mix energético.

¿Qué determina el mix energético?

Como decimos, el mix energético no es la simple observación de la capacidad instalada que tenemos de cada una de las fuentes de producción eléctrica, sino que lo que se evalúa es la producción real de estas instalaciones. Por eso varía cada mes en función de la demanda y de los precios de generación que cada tipo de fuente exige.

Eso nos exige hablar de las subastas eléctricas, el mecanismo por el que se decide el precio y el tipo de energía que consumiremos. Tras la reforma impulsada por el Partido Popular, esta subasta tiene en cuenta tres factores para configurar el precio final de la electricidad: un 40% son peajes (distribución, subvenciones y amortizaciones del déficit de tarifa; todos ellos costes fijos), otro 25% corresponde a impuestos, mientras que otro 35% es el que marca la diferencia: el que se establece a través de las empresas productoras.

El precio que éstas marcan para el coste eléctrico está intrínsecamente ligado al tipo de fuente de generación: se comienza negociando con las fuentes más económicas (como la nuclear) hasta cubrir toda la demanda prevista para los próximos días. Se va pasando, así, por las energías renovables y, finalmente, las de gas y carbón. El precio final que se considerará será el de la última central en entrar en la subasta.

¿Qué implica eso para el mix energético? Que, salvo sorpresa, las energías renovables y las nucleares siempre van a estar operativas en gran parte de su capacidad total, mientras que el peso de las centrales de carbón y gas dependerá mucho de la demanda existente o de la disponibilidad de las renovables, siempre sujetas a la existencia de viento o sol suficiente para ser rentables.

¿Cuál fue el mix energético en 2017?

Pero aunque las renovables suelen tener preferencia en la subasta, lo cierto es que su peso relativo en el total de energía producida es muy bajo, debido a la todavía ingente capacidad instalada de fuentes tradicionales como el carbón. De hecho, en nuestro país el carbón (minerales) sigue siendo fundamental ya que supone el 17,4% de toda la electricidad generada en 2017, con un incremento del 3,1% respecto al año anterior y yendo en contra de la tendencia europea. También las centrales de ciclos combinados crece, hasta suponer un 13,8% del total.

Las renovables cubrirían el 100% de la demanda eléctrica mundial en 2050

Así, el carbón se configura como la tercera principal fuente de energía en España, tan sólo por detrás de la nuclear (22,6%) y la eólica (19,2%, con 23 Gw eólicos que produjeron 47 TWh), superando a la hidráulica (que vivió un 2017 nefasto) y también por encima de los ciclos combinados o la cogeneración.

Como decimos, aunque la energía eólica vive una era dorada (incluso pese a las regulaciones que perjudican al sector, ya hay más de 20.000 aerogeneradores en un millar de parques), no podemos sentirnos especialmente orgullosos del comportamiento general de las energías limpias. La fotovoltaica apenas ha crecido del 3% al 3,2% del total de producción eléctrica, mientras que la termoeléctrica ha hecho lo propio del 2% al 2,2%. Por último, la ya mencionada energía hidráulica se desplomó el pasado año, principalmente a causa de la falta de agua en muchas de las zonas con plantas de este tipo, cayendo del 14,2% al 7,3% en solo un curso.

Queda configurado así el mix completo de la energía en España durante 2017:

  • Nuclear: 22,6%
  • Eólica: 19,2%
  • Carbón (mineral): 17,4%
  • Ciclo combinado: 13,8%
  • Hidráulica: 7,3%
  • Fotovoltaica: 3,3%
  • Termoeléctrica: 2,2%
  • Otras: 14,2%

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, La Razón, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo y Finalista en los European Digital Mindset Awards 2016 y 2017.