Energía

Cómo las minigrids podrían democratizar la electricidad en todo el mundo

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¿Puedes las miniredes de electricidad, basadas en un modelo colaborativo, ser la solución no solo para llevar energía a remotas zonas de África sino también ayudarles a producir más alimentos y a mejorar sus condiciones de vida?

La energía es un bien esencial para el ser humano, casi tanto como la comida o el agua. Gracias a la electricidad tenemos iluminación, funcionan nuestros dispositivos de comunicaciones, logramos que enciendan nuestros ordenadores y hacemos que la maquinaria industrial o los sistemas de los hospitales estén a punto. Y, sin embargo, las políticas e inversiones actuales en materia energética aún dejarían a más de 670 millones de personas sin acceso a la electricidad en 2030.

Así lo asegura la Agencia Internacional de Energía, que apela como reto social a un plan de acceso eléctrico universal para más de 1.300 millones de personas que hoy por hoy no disponen de acceso a este bien básico, así como para responder al crecimiento esperado de la demanda por el aumento de la población. “Acceso a una energía moderna, asequible, limpia y confiable para todos en 2030” reza uno de los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) acordados por la comunidad internacional.

Una de las soluciones más inmediatas y factibles para resolver este problema pasa por las minigrids. Hablamos de pequeñas unidades de energía, basadas en un modelo comunitario, que generan y distribuyen energía en el punto mismo del consumo. Una aproximación que podría ser la forma más rentable de proporcionar acceso a más de un tercio de los 1.100 millones de personas en todo el mundo que aún carecen de suministro de electricidad, especialmente en África y Asia, según este mismo organismo.

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De hecho, afirman los expertos, las minirredes serían la tecnología más barata para conectar a la red eléctrica a 450 millones de personas, dos tercios de los cuales viven en el África subsahariana. A su vez, el 80% de estas personas viven en zonas rurales del África subsahariana, lo que limita severamente las perspectivas de desarrollo de grandes infraestructuras pero, justo, estas minirredes son especialmente adecuadas para cubrir esta brecha, especialmente en áreas remotas carentes de infraestructura de red, que ofrecen una opción de electrificación que puede ser más rápida y más económica que extender la red principal.

Además, las minirredes tienen la capacidad de sentar las bases para el desarrollo en términos más amplios dentro de estas áreas rurales, donde viven más de las cuatro quintas partes de las personas sin electricidad, al impulsar actividades económicas como la agricultura, los negocios y la pequeña industria. Estos “usos productivos” pueden proporcionar ingresos consistentes a la minigrid, lo que reduce a su vez el coste de la electricidad para los hogares.

¿Qué hace falta para impulsar las minigrids?

Según la AIE, las minirredes requerirán una inversión total de alrededor de 300.000 millones de dólares entre 2018 y 2030, o lo que es lo mismo: 20-25.000 millones cada año. Pero para lograr esta inversión potencial, los gobiernos deben establecer marcos económicos y políticos para atraer a los desarrolladores de minigrids, de modo que puedan crear economías de escala y atraer la deuda comercial necesaria que generalmente respalda la infraestructura energética. En particular, eso significa crear certeza sobre los planes de electrificación rural, incluida la definición del despliegue planificado de la red centralizada, y sobre los regímenes arancelarios y de subsidios.

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Por otro lado, para garantizar que las minirredes tengan un modelo comercial sostenible, también se requiere trabajo a la hora de estimular la demanda de electricidad de las comunidades rurales. Los hogares pobres a menudo no pueden pagar o no tienen acceso a los electrodomésticos, más allá de la iluminación y las comunicaciones básicas. Se puede lograr un mayor consumo de energía con los servicios de minigranja que venden servicios de electricidad, en lugar de kilovatios-hora, a los hogares, mediante el financiamiento de los dispositivos junto con las conexiones. Este es un modelo comercial común para las compañías de sistemas solares domésticos, habilitado por pagos de teléfonos móviles. Además, el anclaje de minirredes a los sectores de uso productivo también les proporciona una fuente de demanda e ingresos estables.

Minigrids y agricultura

La ampliación de la producción agrícola es un elemento fundamental para el desarrollo futuro de África. No en vano, este continente concentra el 60% de la tierra cultivable no explotada del mundo y tiene una de las cosechas más bajas de cualquier región del mundo. Menos del 6% de las tierras agrícolas del África subsahariana están bajo riego, en comparación con el 20% en el resto del planeta.

Como resultado, África importa 35.000 millones de dólares en alimentos cada año, lo que es más o menos equivalente a la inversión necesaria para cerrar el déficit de energía en esta región a través de minigrids, energía solar fuera de la red y extensión de la red tradicional.

La expansión de la electrificación rural y la potenciación de la agricultura, desde el riego con energía solar hasta el almacenamiento en frío y el procesamiento, se puede lograr de manera efectiva con minirredes, con gran parte del coste de inversión compensado por el aumento de la producción nacional de alimentos.

Además, al ampliar la agricultura a través de redes limpias y localizadas, la demanda de energía aumentaría. Esto no solo reduciría los costes del acceso de los hogares a la electricidad, sino que también permitiría la extensión de la electricidad al alumbrado público, las clínicas de salud y las escuelas.

*Este texto es una traducción interpretada de un análisis realizado por Hannah Daly, de la International Energy Agency, para el Foro Económico Mundial. El original puede consultarse aquí.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, La Razón, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Business Insider, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo, ganador del Premio Día de Internet 2018 a mejor marca personal en RRSS y finalista en los European Digital Mindset Awards 2016, 2017 y 2018.