Innovación

El sigiloso avance de la robótica en la sociedad

Escrito por Esther Macías

Los robots, nacidos hace 40 años en el seno de la fabricación industrial, están extendiendo su alcance a muchas otras actividades profesionales, desde la cirugía a la agricultura. El próximo paso será conquistar al consumidor final

Desde que naciera en los años 70 hasta ahora, la robótica ha evolucionado considerablemente. De estar acotada exclusivamente al ámbito industrial y a dos sectores como el automovilístico y el manufacturero, ha pasado a expandirse a múltiples áreas y a tener aplicaciones de lo más diverso (desde la medicina a la agricultura pasando por un sinfín de sectores) con el nacimiento de la robótica de servicios profesionales a mediados de los años 80. No obstante, esta rama de la tecnología que se dedica al diseño, construcción, operación, disposición estructural, manufactura y aplicación de los robots sigue avanzando y encontrando nuevas vías de desarrollo. Parece que la siguiente frontera no es sino la robótica personal, de momento en sus inicios pero cada vez más presente en muchos hogares. El auge de un robot simple pero muy exitoso comercialmente como el robot aspiradora es muestra de que no está todo dicho en este mercado.

Antonio Barrientos

TICbeat ha hablado sobre las últimas tendencias en el campo de la robótica con Antonio Barrientos, profesor del Departamento de Automática, Ingeniería Electrónica e Informática Industrial en la Universidad Politécnica de Madrid y coordinador del Grupo de Investigación de Robótica y Cibernética en este centro educativo. Barrientos es todo experto en robótica e inteligencia artificial; no en vano, su actividad investigadora se ha centrado en este campo desde 1980. En todos estos años él y su equipo han desarrollado diversas aplicaciones de robótica, robots de servicio y otros de tipo manipulador.

Barrientos asegura que los avances se han producido en los últimos años en las tres líneas existentes en el ámbito de la robótica: la industrial, la de servicios profesionales y la personal, donde aún queda mucho por avanzar. “La primera, la clásica robótica industrial, que nació hace cuarenta años y está muy vinculada al mundo automovilístico y a la fabricación de bienes de consumo, se trata de una línea madura, asentada y definida. De hecho, hace diez años se decía que ya no podía haber innovaciones en esta área y, sin embargo, los principales fabricantes han demostrado que sí puede haber avances. De este modo, en los últimos años han trabajado para llevar sus soluciones a un mundo donde el trabajo siempre ha sido muy artesanal: la pequeña empresa, el pequeño taller… Sus últimas innovaciones se dirigen a automatizar estas organizaciones mediante la adquisición de robots menos caros, más portables y ligeros y que no necesiten un personal especialmente formado para su uso. Además, se ha buscado que estas máquinas puedan trabajar simultáneamente con personas reduciendo los riesgos y aumentando la seguridad, se han mejorado los sistemas de control, las interfaces de usuario…”.

Robot del proyecto Moon Hound (UPM)

Aplicaciones casi infinitas

Claro que si hay un ámbito que ha evolucionado de forma vertiginosa ése es el de la robótica de servicios profesionales. “El objetivo de esta línea no es producir más piezas y todas ellas iguales o parecidas, sino ayudar a los seres humanos a realizar tareas que éstos no pueden hacer porque les falta destreza para ello, fuerza, o hay que trabajar en sitios con elevado riesgo, demasiada contaminación o en entornos no aptos para las personas como el fondo del mar o el espacio…”. Las aplicaciones de este tipo de robótica, de un carácter muy profesional, son casi infinitas, subraya Barrientos.

Quizás una de las aplicaciones que más acogida está teniendo en los últimos años es la de la cirugía. “Los robots cirujanos o quirúrgicos, que ayudan al cirujano en su labor filtrando posibles temblores o ampliando su imagen, facilitando en suma su tarea, son ya muy utilizados en muchos hospitales. Aunque aparecieron hace unos quince años, en los últimos siete ha habido todo un boom en el mercado. Eso sí, son caros, su precio oscila el millón y medio de euros, de modo que su uso es selecto”.

Claro que hay muchas más aplicaciones. Por ejemplo, los robots utilizados en las centrales nucleares para realizar revisiones e inspecciones de estos centros de determinadas áreas con elevados índices de radiación o contaminación; o los robots submarinos, que se usan en el fondo del mar para observar la fauna acuática o para mantener líneas eléctricas o de telecomunicaciones bajo el agua, realizar trabajos de soldadura, etc; o los que se usan en el espacio o también en la agricultura para incrementar la producción o matar plagas, etc.”.

La próxima frontera

Donde aún queda un largo camino por avanzar es en la robótica personal o doméstica, que emergió hace unos seis años y  se caracteriza por dirigirse a un mercado masivo, el de consumo, y por ofertar muchos productos a bajo coste. “Ésta es la rama de la robótica de la que se espera que haya un mayor crecimiento en lo que respecta a facturación. Por ello, se prevé que cada vez se dediquen más esfuerzos de investigación”, indica el experto.

De momento, el robot aspiradora es el que ha obtenido mayor éxito y repercusión en el mercado, pero las posibilidades de la robótica personal no se ciñen solo a la limpieza del hogar. “Seguramente irán apareciendo cada vez más desarrollos de robots asistenciales para personas mayores o para niños con dificultades de comunicación, como los autistas, que pueden utilizar peluches robotizados que empaticen con ellos y reaccionen ante sus acciones. Ya existen, incluso, robots que ayudan a personas discapacitadas; aunque ahora están en fase piloto en algunos centros, seguramente dentro de cinco o diez años serán una realidad”, señala Barrientos.

En cualquier caso, señala el experto, “hace escasos años Bill Gates señalaba que en el campo de la robótica doméstica estamos ahora en el mismo estadio que cuando empezó la informática personal, así que aún queda un camino por recorrer”.

Robot del Proyecto RHEA (UPM)

La robótica en España

¿Qué actividad existe en España en torno a la robótica? ¿En qué posición se encuentra el país en cuanto a adopción y desarrollo de robots? Barrientos afirma que en lo que respecta a la robótica industrial, España se encuentra en séptimo puesto a escala mundial en número de robots instalados, “una posición acorde con la fuerza que tiene el ámbito de la automoción y la fabricación de vehículos en el país”. No obstante, hay pocos fabricantes, “aunque sí empresas que hacen instalaciones”, indica el experto.

En lo que respecta a la robótica de servicios profesionales, un ámbito dominado en general por empresas más pequeñas que las clásicas multinacionales de la robótica industrial, en España hay algunas empresas, normalmente spin-offs de universidades o centros de investigación que fabrican bajo pedido. En cualquier caso, reconoce el investigador, “España tiene capacidad tecnológica para estar mejor posicionada en este ámbito“. ¿Por qué no lo está? “Lo que suele ocurrir en gran parte es que en España no creemos en nosotros mismos; pensamos que la tecnología que se desarrolla fuera es mejor y esto no es así”.

Además, añade el experto, “falta que la empresa española confíe en la universidad como un socio de I+D económico. Debe recurrir más a la universidad y esta última adecuar mejor sus desarrollos a las demandas de la empresa, fomentando la investigación aplicada sin dejar de hacer la investigación básica, muy necesaria también”.

En la propia Universidad Politécnica han nacido empresas de robótica, aunque no siempre han podido sobrevivir a largo plazo. “Se creó una empresa dedicada a hacer control de calidad de las baldosas, pero murió cuando perdió el primer y único cliente que tenía. También se hizo un proyecto para crear una empresa que fabricara robots aéreos con fines civiles (para inspección de redes eléctricas, etc.) pero no había legislación que la soportara”, afirma Barrientos.

En la actualidad, el Grupo de Robótica y Cibernética está inmerso en el desarrollo de varios proyectos, como los de alcance europeo RHEA, una iniciativa de robótica en agricultura para eliminar las malas hierbas de forma selectiva; o un proyecto de telerrobótica para el ámbito de la fusión nuclear u otro de robótica submarina que consiste en el desarrollo de robots con capacidad de manipulación, etc. “Casi todos nuestros proyectos están vinculados al I+D en el ámbito de la robótica de servicio”, señala el profesor.

Batbot o robot murciélago (UPM)

Futuro convergente

De cara al futuro son muchas las innovaciones que vienen. “En un plazo de unos cinco años seguramente en las fábricas se hayan popularizado los robots con brazo dual, más seguros afirma el experto. En cuanto a la robótica de servicios profesionales, se producirá un avance en la estandarización sobre todo del software, algo necesario. Además, en diez años habrá muchas más aplicaciones de la robótica de servicios. También las habrá en el ámbito de la robótica personal”.

Aquí ocurrirá, asevera el experto, como ha pasado en el mundo de la telefonía móvil, donde primero se lanzó el terminal y sobre éste han ido añadiéndose desarrollos y servicios. “Digamos que primero se crean necesidades de forma artificial, que con el tiempo se convierten en necesidades de las que luego no podemos prescindir“.

Además, la robótica se imbricará también con otras áreas tecnológicas como la Red, la telefonía móvil, etc. “Internet y lo digital convergerán inevitablemente con la robótica“, concluye el experto de la Politécnica.

 

 

 

 

 

 

 

 

Sobre el autor de este artículo

Esther Macías

Periodista especializada en tecnología, innovación, economía digital y emprendimiento. Tras un largo paso por iWorld y ComputerWorld, desde 2013 estoy inmersa en la prodigiosa aventura de TICbeat como jefa de redacción.