Innovación

El LiDAR sustituye al radar como herramienta arqueológica

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Escrito por Marcos Merino

El descubrimiento de la semi-mítica ‘Ciudad Blanca’ de Honduras se lo debemos a esta tecnología que sustituye la radiofrecuencia del radar por pulsos de luz.

Juan Carlos Fernández Díaz es doctor en Ingeniería de Teledetección por la Universidad de Houston. Fue precisamente durante su doctorado cuando descubrió una tecnología que le ha permitido ahora convertirse en el descubridor de la mítica “Ciudad Blanca” maya en la hasta ahora inexplorada región pantanosa de La Mosquitia, en Honduras. Dicha ciudad es más bien un conjunto de asentamientos extendidos por varios kilómetros cuadrados de selva, y abandonados entre la espesa vegetación desde hace siglos. Pero, entonces, ¿cómo ha podido ser descubierta ahora?

La tecnología que Fernández Díaz descubrió hace unos años responde al nombre de LiDAR (acrónimo de ‘Light Detection and Ranging’), y es un sistema que proporciona imágenes (en 3D) bastante precisas de la topografía de un terreno en base al tiempo que tardan en retornar los pulsos de luz que emite. Es decir, LiDAR viene a ser el radar de toda la vida… en el que la radiofrecuencia ha venido a ser sustituida por el láser.

Realmente, esta tecnología existe desde 1960 y venía usándose con fines arqueológicos en Europa desde la década de los 70, pero la mejora experimentada en los últimos años  (pasando de los 2.000 a los 600.000 pulsos de luz por segundo) ha permitido avances muy notables. Como explicaba ya en 2012 el arqueólogo Chris Fisher a Ars Technica, “sólo recientemente la resolución del sistema ha alcanzado un nivel lo bastante alto como para apreciar característicos arqueológicas concretas. Ahora, podemos dividir el terreno en porciones de 2,5 centímetros cuadrados. Así que ahora podemos usar LiDAR para investigar no sólo las ciudades antiguas, sino el paisaje que lo rodea y las conexiones existentes entre la ciudad y su entorno. Por primera vez somos capaces de registrar el mundo de la misma forma en que lo experimentamos: en tres dimensiones”.

Y sobre todo, resulta de gran utilidad para revelar la presencia de estructuras no naturales (como templos, calzadas, acueductos, etc) sin necesidad de excavar. Por ello, ya ha sido usada en numerosas investigaciones arqueológicas en selvas especialmente frondosas de Norteamérica (México), Centroamérica (Belice, Guatemala) y Asia (Camboya)… pero también en Italia, donde ha permitido hallar el campamento romano más antiguo que se conoce, desde el que vigilaron la bahía de Muggia en el siglo II adC. En palabras de Fernández Díaz “el LIDAR causó una revolución: en cuestión de días puedes investigar algo que te hubiese tomado 10 o 20 años”.

Pese a su mayor precisión que el radar de toda la vida, el LiDAR aún cuenta con limitaciones: es el mejor sistema para detectar estructuras que sobresalen sobre el terreno natural, pero no para aquellas enterradas bajo el mismo. Por ello, también sale perdiendo frente al radar en las investigaciones realizadas en el desierto: la radiofrecuencia puede penetrar, al contrario que los pulsos de luz, bajo la arena.

Su uso, sin embargo, no se limita al campo de la arqueología: sus aplicaciones están presentes desde los cuerpos policiales (que usan LiDAR para medir la velocidad de los motoristas) hasta la misma NASA (que lo usa para garantizar acoplamientos precisos en la Estación Espacial Internacional).

Vía | BBC Mundo

Imagen | Wikipedia

Sobre el autor de este artículo

Marcos Merino

Marcos Merino es redactor freelance y consultor de marketing 2.0. Autodidacta, con experiencia en medios (prensa escrita y radio), y responsable de comunicación online en organizaciones sin ánimo de lucro.