Innovación

El CEO de Google Ventures resta importancia a la privacidad del ADN

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Escrito por Marcos Merino

Según Bill Maris nuestro genoma ha dejado de ser secreto, y obstaculizar el acceso al mismo sólo conseguirá frenar el desarrollo de nuevas tecnologías médicas.

“Si cada uno de nosotros se guarda para sí el secreto de su información genética, todos moriremos”.

La frase se pronunció el pasado 20 de octubre durante una conferencia tecnológica organizada por el Wall Street Journal en California. ¿Su autor? Bill Maris, CEO de Google Ventures y uno de los principales impulsores de la creación de Calico (la filial de Google/Alphabet dedicada a la lucha contra el envejecimiento).

“Tu genoma no es secreto”

Maris defiende con total convicción una postura polémica: la preocupación por la privacidad de nuestros datos genéticos individuales tan sólo supone un obstáculo en el camino de potenciales avances tecnológicos que podrían ampliar de manera significativa nuestra esperanza de vida. La razón de esto es que cualquiera de nosotros va dejando su ADN allá por donde pasa, sean nuestros pelos caídos en el suelo o los restos de nuestra saliva en el vaso cuando vamos al bar. “Tu genoma no es secreto, así que… ¿qué te preocupa?”, insiste Maris.

Bien es cierto que Maris hace algo de trampa: el rechazo no suele dirigirse a que la gente pueda acceder a nuestra células (algo de lo más sencillo, ciertamente), sino a que pueda descifrar la información que contienen, bien por lo que dicen de nuestros lazos familiares, bien por la información que proporcionan sobre nuestras problemas de salud actuales o potenciales, y que podría ser mal utilizada por terceros (por ejemplo, por parte de aseguradoras médicas).

Una necesidad para la investigación biomédica

Pero también es cierto que todas las organizaciones privadas o públicas dedicadas a la investigación genética reconocen que necesitan con urgencia un número mucho mayor de muestras de ADN para comprender mejor las mutaciones y los marcadores genéticos que causan o evitan las enfermedades.

El 80% de los usuarios de 23andMe, por ejemplo, ya han dado su permiso para que su genoma quede disponible para estudios científicos. Y en enero de este año, sin ir más lejos, la biotecnológica Genentech destinó 10 millones de dólares a comprar el acceso al material genético de 3.000 enfermos de cáncer y sus familias. Tan sólo un mes después, el presidente Obama destinó 215 millones de dólares a la ‘Precision Medicine Initiative’, con el objetivo de recopilar la información genética de 1 millón de voluntarios: un enorme tesoro en términos de investigación.

A ojos de Bill Maris, todas esas iniciativas no son sino políticas de “redistribución de la salud” (“más interesante que la redistribución de la riqueza”, desde su punto de vista) dotadas de un potencial real para prolongar la vida de las personas: en alguna ocasión ha hablado de que la tecnología podría lograr que cumpliéramos los 500 años de edad… recientemente calificó dicha estimación de ‘conservadora’.

Sobre el autor de este artículo

Marcos Merino

Marcos Merino es redactor freelance y consultor de marketing 2.0. Autodidacta, con experiencia en medios (prensa escrita y radio), y responsable de comunicación online en organizaciones sin ánimo de lucro.