Innovación

De cómo Estonia se convirtió en un ‘Country-as-a-Service’

estonia-mapa

Estonia es uno de los países pioneros en administración electrónica y, ahora, quieren que todo el planeta se beneficie de ello.

Con apenas 1,3 millones de habitantes y 45.339 km2 de extensión, Estonia es uno de los países de la antigua Unión Soviética cuya evolución ha sido más sorprendente. Desde su independencia en 1991, este estado luchó con todas sus fuerzas por equipararse a la acaudalada Europa que la rodeaba pero, aun cuando Estonia ingresó en la Unión Europea en 2004, seguía siendo una nación relativamente pobre en comparación con el resto de sus vecinos.

Sin embargo, Estonia parece haber encontrado la receta mágica para convertirse en una economía en auge y admirada por el resto del planeta. Y no es otra que la transformación digital o, para ser más exactos, la evolución digital llevada a cabo por la Administración Pública de ese país.

“Estonia fue uno de los países pioneros a la hora de adoptar la firma digital y la identificación electrónica de todos nuestros ciudadanos, allá por 1999, cuando en el resto de Europa aún ni se hablaba de ello”, explica Aet Rahe, la que fuera responsable de TI del gobierno estonio entre 2013 y 2016. “Después hemos seguido fortaleciendo nuestra oferta de servicios ciudadanos a través de Internet, de tal modo que hoy en día el 30% de los estonios vota online con las mismas garantías que si lo hiciera presencialmente, pero con una mayor velocidad y dotando de facilidad y comodidad a aquellos ciudadanos que residen fuera”.

Aet Rahe

Aet Rahe

Gracias a este tipo de servicios, inimaginables en países como España donde usar el DNI electrónico se convierte en toda una odisea, Estonia se ha elevado a los altares de la e-Administración. “Actualmente usamos la administración electrónica para todos los trámites con el gobierno, algo que es esencial en un país con mucha población rural, cuyos habitantes no pueden acercarse a Tallin para hacer cualquier papeleo”, explica Rahe.

Pero la e-Administración no sólo trae ventajas a los ciudadanos, sino también a las empresas estonias. “Gracias a que tenemos todos los procesos digitalizados e inteconectamos toda la información del sector público en tiempo real, un emprendedor puede fundar una compañía en Estonia en apenas 20 minutos”, afirma orgullosa esta mujer, que también asesoró al gobierno de Irlanda del Norte en su proceso de transformación digital.

Hacia el ‘Country-as-a-Service’

Sin embargo, el gobierno estonio ha seguido avanzando -sin pausa y con prisa- en el camino de la digitalización y, ahora, el reto pasa por llevar las ventajas de su modelo no sólo a sus conciudadanos sino al resto del mundo. “Estonia quiere convertirse en un país sin fronteras, desarrollando y abriendo nuevos servicios a terceros países”. Según Rahe, ya existen 13.000 e-Residentes en su país, personas que no son ciudadanos reales de Estonia pero que se benefician de su sistema de administración electrónica para realizar trámites burocráticos (principalmente crear nuevas empresas) de forma más rápida y sencilla.

“Todos nuestros servicios son inclusivos, legítimos, transparentes y con vocación de empoderar a ciudadanos y empresarios en su actividad económica y en el desarrollo social”, afirma la experta. “Estamos en el camino de convertirnos en un ‘Country-as-a-Service’, con APIs abiertas y sistemas de firma digital válidos para todos aquellos interesados”.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big de Telefónica, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo y Finalista en los European Digital Mindset Awards 2016.