Innovación

Más y más datos a toda velocidad

La población mundial se está entregando a una velocidad impresionante a la sociedad de la información. La oferta creciente y diversificada de dispositivos está facilitando la expansión de la Web hacia zonas de las que podría esperar una incorporación tardía dado su escaso desarrollo tecnológico. La telefonía móvil es la punta de un iceberg que esconde debajo el problema de las redes.

Los datos lo confirman.  A Internet no le importan ni la riqueza ni la pobreza. América Latina es la región del mundo en la que más crece el acceso a las redes sociales y, por ejemplo, ya son sus habitantes quienes más tiempo pasan en redes sociales. Por otro lado, África está protagonizando una auténtica explosión de Internet móvil, su vía para esquivar las dificultades de hacerse con un equipo de sobremesa. En Kenia las últimas elecciones tuvieron un seguimiento completo a tiempo real.

Más y mayores grupos poblacionales conectados implican directamente nuevas oportunidades para la creación. La localización de los servicios no puede ser suficiente en un mundo repleto de sociedades únicas. Por tanto, los innovadores deben aprender a pensar en distintas claves geográficas. La adaptabilidad cultural, la capacidad para trabajar con contrapartes en terreno y la voluntad de desarrollar productos realmente aptos para las necesidades concretas de una sociedad son ya de por sí caminos rupturistas, frente a la línea actual de unidad y estilo occidental.

Pero la explosión total de Internet Móvil necesita una red auténtica. Los millones de usuarios que se suman a Internet necesitan canales optimizados para que su navegación sea una experiencia satisfactoria. La situación actual de las infraestructuras, sin embargo, es el principal escollo que tienen que sortear tanto los clientes como todo el grupo de profesionales y de innovadores que vive en torno a la red.

La falta de inversión en las líneas de transferencia de datos es un freno a la llegada de nuevas aplicaciones que requieren de mayor velocidad de conexión. Con la introducción de los estándares 4G, HSPA+ y LTE empezaremos a tener un auténtico soporte técnico sobre el que desarrollar este nuevo ecosistema digital. Pero hace falta un esfuerzo por parte de las empresas y de las administraciones responsables.  Y también hace falta un compromiso. Un compromiso por mantener los niveles de calidad sea cual sea el volumen de tráfico y el de clientes.

Sistemas como los actuales que penalizan la velocidad alcanzado un volumen de datos son, a la par que injustos económicamente, un lastre para la innovación. Tampoco han demostrado un apoyo firme a las tecnologías experimentales que pueden hacer olvidar este cuello de botella; han preferido quejarse. Que dejen de poner excusas, que cumplan sus compromisos y que fomenten la evolución.

Internet social, el laboral y el de ocio, todos requieren volúmenes de intercambio cada vez mayores que permitan tener en la red fragmentos crecientes de la vida real. Y es necesario para dar el salto definitivo al cloud computing. A la era de los datos y del software, para que nos olvidemos, por fin, del hardware.

Imagen: Infografía GOOD

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Redacción TICbeat

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