Innovación

Crean bebés modificados genéticamente en China, y se abre el próximo reto regulatorio

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La tecnología se ha adelantado una vez más a las regulaciones: antes de existir una ley al respecto, en China ya aseguran haber creado los primeros bebés modificados genéticamente. Se tratan de dos gemelas ahora supuestamente resistentes al VIH.

¿Qué pasaría si en el futuro pudiéramos tener diseñar nuestros bebés? Parece una locura sacada de una película de ciencia ficción, pero en China ya se ha dado el primer caso – y no con un bebé, ¡sino con dos!

He Jiankui es un científico chino que asegura haber modificado genéticamente a dos gemelas nacidas hace menos de un mes usando la técnica CRISP cas-9, logrando que ahora sean resistentes al VIH.

La veracidad de sus afirmaciones aún no ha sido contrastada, y es que a la mayoría les ha pillado por sorpresa. Jiankui formaba parte del departamento de investigación de la Southern University of Science and Technology of China (SUSTech), pero se había cogido una excedencia en febrero y desde la universidad aseguran haber tenido ningún tipo de conocimiento del proyecto.

Jiankui tampoco consultó la legalidad de su experimento con las autoridades, ni solicitó permiso para llevarlo a cabo. Pero cabe preguntarse qué habría ocurrido en caso de haberlo hecho: una vez más la tecnología se ha adelantado a las regulaciones, y no hay ninguna ley clara en China que prohiba modificar bebés genéticamente. No obstante, tanto el gobierno chino como la universidad donde trabajaba Jiankui han abierto una investigación.

La comunidad científica en China está igual de sorprendida. Más de 120 científicos chinos emitieron un comunicado en el que calificaban la práctica de Jiuankui como una “locura, afirman desde The Guardian. Así, 40 abogados han instado a las autoridades a investigar para ver si ha podido vulnerar la ley de alguna manera. 140 investigadores del VIH en China también se opusieron al proyecto.

A nivel internacional el experimento también ha sido criticado. Julian Savulescu, profesor de la Unviersidad de Oxford, lo calificó como “monstruoso“.

Los embriones estaban sanos, sin enfermedades conocidas. La edición genética en sí misma es experimental y todavía está asociada con mutaciones no buscadas, capaces de causar problemas genéticos en etapas tempranas y más tardías de la vida, incluido el desarrollo de cáncer“, explicó Savulescu, según informa El País.

Parece que Jiuankui sabía que estaba jugando con fuego. “Entiendo que mi trabajo será polémico, pero creo que las familias necesitan esta tecnología y estoy dispuesto a asumir las críticas por ellos“, alegó en un vídeo que subió a YouTube para anunciar el éxito de su experimento.

En el vídeo explicaba el procedimiento que habían seguido para llevarlo a cabo. Experimentó durante años con ratones, monos y embriones humanos en el laboratorio. Mediante la modificación genética desactivó un gen llamado CCR5, que permite que el virus del sida entre en una célula humana. Los bebés fueron concebidos mediante inseminación artificial, y tras la fecundación los científicos inyectaron reactivos CRISPR logrando desactivar el gen.

El equipo de Jiankui comprobó varias veces, tanto en laboratorio como en el utero de la madre, que las niñas, llamadas Lulu y Nana, no presentaban más mutaciones que la prevista. Ahora, con unas pocas semanas de edad, el científico asegura que están sanas y los padres están contentos.

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Además de los padres de Lulu y Nana, otras seis parejas también se presentaron al programa de Jiankui, por lo que podría haber más bebés modificados genéticamente en caso de ser ciertas las afirmaciones del científico. Según el líder de la investigación, el objetivo no es crear “bebés de diseño“, sino “abrir una igualdad de oportunidades para tener familias sanas“. Es decir, no está dispuesto a cambiarle el color de ojos a un bebé, sino usar la técnica para protegerles de enfermedades.

La polémica y peligrosa práctica se presenta como una amenaza y un verdadero reto regulatorio. Mientras que en Europa dicho experimento no habría sido posible, donde incluso consideran que es peligroso consumir alimentos modificados con CRISPR, la regulación en otros países como China es laxa, y no descarta la posibilidad de que parejas viajen al extranjero en busca de proteger a sus bebés de ciertas enfermedades.

No obstante, es importante recalcar que, mientras que en el futuro dicha técnica podría tener potencial para crear humanos más fuertes, actualmente se encuentra en una fase tan temprana que lejos de proteger al bebé, lo pone en peligro.

Sobre el autor de este artículo

Christiane Drummond

Graduada en Periodismo y redactora en TICbeat. ¿Qué me interesa? La innovación, la actualidad, la tecnología y, sobre todo, las personas.