Innovación

El control por gestos podría poner las bases de las interfaces del futuro

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Escrito por Mihaela Marín

G-speak es una herramienta diseñada para mejorar las reuniones. Los participantes pueden compartir y controlar el contenido digital desde múltiples pantallas al modo en el que hacían los protagonistas de ‘Minority Report’.

Si pensamos en la evolución del sistema operativo que integraban los primeros ordenadores estaremos de acuerdo con el hecho de que la tecnología ha conocido un avance considerable. En cambio no se puede afirmar lo mismo si evaluamos la relación usuario-interfaz.

Aunque las pantallas de los dispositivos electrónicos con los que interactuamos cada día hayan mejorado de forma significativa la experiencia del usuario, como por ejemplo la interfaz táctil de los smartphones, el tipo de comunicación (intercambio de información máquina-humano) sigue funcionando bajo los mismos principios.

Imaginar un espacio donde pudiéramos liberar los píxeles y reinventar la interacción con los ordenadores sería un paso hacia la siguiente generación de interfaces, en concreto una tecnología más interactiva y dinámica que permitiera enfrentar el gran reto del análisis de datos y la toma eficiente de decisiones.

Desde el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) nos aseguran de que ese momento no está tan lejos. Su proyecto, una plataforma llamada G-speak ha nacido de la idea de “transformar la computación basada en una persona, una pantalla, un dispositivo en una experiencia totalmente compartida e interactiva”.

El responsable detrás de este prototipo de interfaz es John Underkoffler, un científico que desarrolló la idea en 1999 junto con el profesor Hiroshi Ishii durante su trabajo de investigación para Luminous Room. El concepto esencial del proyecto se basaba en I/O Bulb, la capacidad de la luz de bombillas no sólo de proyectar información, sino también de colectarla desde la misma superficie, convirtiendo cualquier superficie en una pantalla de ordenador.

Su objetivo era demostrar que, igual que los objetos que nos rodean, los píxeles también tienen una tercera dimensión y pueden coexistir en el mismo espacio que el usuario. A partir de estas investigaciones la idea de habitación como espacio de trabajo digital avanzó desde un experimento de laboratorio a un sistema de conferencias colaborativas llamado Mezzanine y que sirvió para lanzar la startup Oblong Industries. La tecnología fue pensada para permitir a los múltiples usuarios compartir y controlar el contenido digital desde múltiples dispositivos o pantallas usando los gestos.

 

Oblong Industries: Our Story from Oblong Industries on Vimeo.

Una tecnología que pasa de Hollywood a las salas de reuniones

Los que han visto Minority Report seguramente se acuerdan la escena en la que los protagonistas usaban sus manos para controlar los datos visualizados en una pantalla panorámica del tamaño de una pared. La idea es muy similar a la de John Underkoffler por un sencillo motivo: fue él quien ayudó al director Steven Spielberg a plasmar el concepto de la interfaz del futuro.

Después de pasar por los estudios cinematográficos de Hollywood, la plataforma G-speak encontró una aplicación más práctica, en las salas de conferencias de algunas compañías como Fortune 500, Boeing, General Electric o IBM. Según su desarrollador la principal ventaja del sistema consiste en mejorar la productividad de las reuniones:

Hacer las reuniones productivas -entendidas no sólo como una actividad para registrarse, realizar informes o comprobar los correos electrónicos- se podría convertir en una fuerza estimulante para la compañía”.

Mezzanine usa el G-speak, un sistema operativo llamado también entorno operativo espacial, y un sistema de pantallas que rodean la sala de reuniones. Los participantes pueden manipular contenido como por ejemplo fotos, vídeos, texto, mapas, gráficos, documentos PDF a través de unos mandos especiales, muy parecidos a los de Wii.

Comparado con las prácticas habituales la tecnología de Oblong Industries es un ejemplo de que la relación interfaz-usuario pasa de los límites establecidos por la comunicación de una persona con un dispositivo, demostrando que la interacción con los sistemas informáticos va más allá de sus propias pantallas.

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Sobre el autor de este artículo

Mihaela Marín

Mi interés por la tecnología ha nacido cuando me he dado cuenta de que nos permite ver el lado escondido de la realidad. Todavía quedan muchas cosas por descubrir y suficiente curiosidad para entender lo que realmente somos. Especializada en Periodismo y Marketing, he podido compartir experiencias con profesionales del mundo empresarial tecnológico. Siempre en búsqueda de ideas, escribo para hacer conocido el trabajo innovador, capaz de cambiar los problemas en soluciones.