Innovación

Construyendo un cerebro humano a base de procesadores ARM

cerebroCientíficos de la Universidad de Manchester han creado un modelo de cerebro humano utilizando procesadores ARM (los más comunes en smartphones). Se trata de una representación del 1% del órgano, que recrea la función de las neuronas y las conexiones entre ellas. Servirá para entender mejor cómo se procesa la información, ayudando a psicólogos y neurocientíficos.

Uno de los mayores retos, no ya a la hora de desarrollar inteligencia artificial, sino sencillamente para comprender el comportamiento de las personas, es entender el funcionamiento del cerebro humano. Este es el objetivo de los investigadores de la Universidad de Manchester que han construido un modelo representando un esquema de las neuronas y sus conexiones.

El resultado de la investigación es un conjunto de chips que utilizan cada uno 18 procesadores ARM, la marca más utilizada en smartphones. Los dispositivos están conectados entre sí para simular la compleja red de conexiones que produce el cerebro humano. Todo ello forma la arquitectura para un potente ordenador llamado SpiNNaker (Spiking Neural Network architecture), que rastreará toda la actividad simulada.

En cifras el proyecto cuenta con un millón de procesadores ARM, fabricados especialmente para esta máquina, que recrearán tan solo un 1% del cerebro humano. La clave es entender cómo se procesa la información en el órgano y para eso se tratará de desarrollar la forma en que esto se lleva a cabo.

En el cerebro humano existen 100.000 millones de neuronas con 1.000 billones (con ‘b’) de conexiones entre ellas. Cada impulso nervioso en la realidad está representado por un paquete de datos en la máquina Spinnakers. El líder de la investigación, el profesor Steve Furber, de la School of Computer Science, apunta los objetivos del proyecto: “Esperamos que la máquina pueda modelar importantes funciones del cerebro humano y nos ayude a obtener las claves de sus principios básicos operativos.”

El simulador cerebral está destinado a ayudar a neurocientíficos y a psicólogos a comprender daños en este órgano, así como enfermedades que afectan a su funcionamiento. También servirá para investigar en curas y terapias, sirviendo incluso, a pequeña escala, como un campo de pruebas.

Vía The Inquirer

Sobre el autor de este artículo

Pablo G. Bejerano