Innovación

¿Cómo registrar una patente en España?

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Hacemos un repaso por los pasos necesarios para registrar una nueva patente en España. Os lo contamos, junto a varias claves, en este artículo.

Cuando un negocio como Yahoo empieza a flaquear por todos sus frentes, es capaz de ganar 3.000 millones de dólares gracias a sus patentes. Por el contrario, otras marcas como Tesla deciden liberar todas sus patentes para contribuir al conocimiento de la Humanidad. Y mientras, grandes multinacionales como Google, Samsung, Apple, Oracle o Microsoft se enfrentan en miles de juicios por infringir sus respectivas patentes. Al mismo tiempo que IBM continúa como principal fuente de patentes a nivel internacional.

Según la Oficina Española de Patentes y Marcas, una patente es un título que reconoce el derecho de explotar en exclusiva una determinada invención, impidiendo a otros su fabricación, venta o utilización sin consentimiento del titular. En caso de que terceros quieran hacer uso de la tecnología patentada, deberá pagar un precio justo al autor del invento.

Por el otro lado, la empresa o inventor que haya desarrollado el invento tiene la obligación de detallar todos los parámetros técnicos de su tecnología, haciéndolos accesibles a toda la comunidad. Y, tras los 20 años de duración de una patente, todo ese trabajo queda libre para ser aprovechado de forma totalmente gratuita por cualquier interesado. De ahí que varios de los fundamentos industriales del mundo actual (como la receta de la Coca-Cola o el algoritmo de Google) no estén patentados: se arriesgan a ser copiados -legalmente- por sus competidores, pero al mismo tiempo se garantizan que nunca deban publicar el secreto de su éxito.

¿Qué se puede patentar?

Eres inventor, has tenido una idea genial y has comenzado su desarrollo de cara a su explotación comercial. Y has decidido proteger todas esas horas de trabajo con una patente. Pues bien, lo primero que debemos decirte es que el proceso no va a ser sencillo ni rápido ni exento de complejidades burocráticas. De acuerdo a la ley 11/1986 (accesible aquí), que rige el funcionamiento de los derechos de patentes, debemos determinar si nuestra invención es potencialmente patentable o, si por el contrario, sólo vamos a perder tiempo y dinero en el camino.

Así, la regulación establece que una idea sólo es patentable si cumple tres requisitos básicos: debe ser novedosa y no haber sido divulgada previamente, debe distinguirse por su actividad inventiva no obvia a un experto en la correspondiente tecnología, y, finalmente, debe ser susceptible de aplicación industrial, esto es, que sea físicamente posible fabricar la invención.

En base a estos requisitos previos, no se pueden patentar innovaciones como métodos de negocio (parcela que sí se puede registrar en otros países, como Estados Unidos), al igual que no se puede hacer con técnicas médicas (sí con el instrumental empleado) o con los programas informáticos (que se acogen a las normas de derechos de autor), aunque los sistemas de software detrás de los programas (como una tecnología de base de datos) sí son objeto de patentes.

El (largo) proceso para patentar un invento

Pongámonos en el caso de que hemos analizado nuestro invento y hemos determinado que cumple todas las premisas necesarias. Ahora toca comenzar con el papeleo, que será distinto en función de si solicitamos una patente nacional, una regional o una combinación de las anteriores. En cualquiera de los casos, hemos de tener una cierta documentación (solicitud de patente, datos del solicitante, una descripción del invento, planos -si es necesario-, y un resumen de la idea) que nos puede ser requerida en los comienzos del proceso, escrita en inglés, francés o alemán.

Una vez recibida esta documentación, debemos someternos a un examen previo (conocida como la ‘fecha de prioridad’) donde se analizan los parámetros de contenido y formales de la propuesta. Acto seguido, la pelota queda en el tejado de la Oficina Española de Patentes y Marcas: nos enviará un informe con todas las innovaciones registradas que guarden similitud con la nuestra o, también que puedan entrar en conflicto con nuestras reivindicaciones.

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A los 18 meses de comenzar este arduo proyecto, se publicará nuestra solicitud de forma pública para, en caso de que todo vaya OK, se realice un examen de fondo sobre la solicitud, en el que tres expertos de la OEP analizarán si la propuesta cumple con los requisitos del Convenio sobre la Patente Europea. Estos examinadores pueden sugerir cambios en la patente o, si están de acuerdo con ella, pueden conceder este honor y publicar de inmediato su decisión en el Boletín Europeo de Ptentes.

Desde que la concesión se publica en el Boletín Europeo de Patentes, se abre un nuevo período de nueve meses para presentar notificaciones de oposición. La acusación más habitual es que la invención no es novedosa, o que carece de actividad inventiva. El caso es examinado por un equipo de la OEP, constituido de nuevo por tres examinadores.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big de Telefónica, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo y Finalista en los European Digital Mindset Awards 2016.