Innovación

Cómo proteger nuestra propiedad industrial en España

Medidas que utllizan las pymes europeas para proteger su propiedad industrial e intelectual

De los inventos a los diseños, pasando por las marcas comerciales: te explicamos las diferentes alternativas para proteger la propiedad industrial en nuestro país.

En todas las industrias, pero especialmente en la tecnológica, proteger nuestros descubrimientos para poderlos explotar comercialmente es algo esencial. No en vano, no son pocos los casos de espionaje industrial que hemos conocido a lo largo de la historia, así como las controvertidas dispuestas por infringir las patentes de un tercero que han afectado a las principales compañías del sector.

¿Cómo podemos proteger la propiedad industrial y nuestros trabajos en España de forma que nadie pueda usarlos sin nuestros consentimiento -y pagándonos por ello-? De la mano de PONS IP, firma especializada en el registro y defensa jurídica de patentes y marcas, recorremos las distintas alternativas de que disponemos en función de si se trata de un invento, un diseño o una marca.

Invención: Patente

Las patentes quizás sean la forma más conocida y común de registrar la propiedad industrial y protegernos ante potenciales competidores. De acuerdo a la normativa vigente, las patentes tienen como objeto las invenciones de producto y procedimiento (composiciones, método de obtención, uso) que supongan una novedad mundial.

¿Cómo registrar una patente en España?

Para lograrla en España, además de pagar las tasas de concesión y anuales correspondientes, también tendremos que superar un estudio de novedad y actividad inventiva que demuestre la originalidad, validez y utilidad de nuestra actividad inventiva; así como exámenes de fondo en algunos casos puntuales.

El proceso completo de concesión debe durar menos de 18 meses tras la entrada en vigor de la última ley de patentes, dependiendo de si hay potenciales conflictos o reclamaciones contra la patente, tras lo cual tendremos protegida nuestra invención en territorio nacional durante 20 años, siempre y cuando estemos al corriente de pagos.

Invención: Modelo de utilidad

Como alternativa menos exigente y más económica a la patente tradicional nos encontramos con la figura del modelo de utilidad. Se trata de una opción por la cual podremos registrar cualquier invención de producto (dispositivos, utensilios, herramientas, etc., prácticamente todo salvo materias biológicas y composiciones farmacéuticas) a escala nacional, durante un período de hasta 10 años.

Además, el modelo de utilidad ha visto como -tras la aprobación de la nueva ley de patentes-, se equiparaba su estado de la técnica al de las patentes, al pasar de novedad relativa a absoluta. Se mantiene, eso sí, que es un trámite más rápido que la patente, en tanto que podremos gozar de su protección en apenas cuatro meses (ocho como máximo si nos encontramos con algún tipo de oposición). Aunque no goza del mismo reconocimiento internacional que las patentes, los modelos de utilidad son ya respetados por numerosos países en todo el globo, incluyendo la inmensa mayoría de naciones europeas, Rusia, México o Argentina.

Creaciones de forma: diseños

Si lo que queremos proteger no encaja en ninguna de esas dos categorías, porque se trata de una creación de forma o la apariencia externa de la totalidad o de una parte de un producto, tendremos que registrar un diseño. En nuestro país, se necesitan apenas tres días (4 meses si hay oposición) para proteger nuestros diseños, sin necesidad de ningún examen de fondo ni del estado de la técnica, ya que lo que se examina es el carácter singular de la creación.

Esta figura nos asegura la explotación del diseño durante 25 años (renovable cada 5 años con el abono de sus correspondientes tasas) en el ámbito nacional, tras 12 meses de divulgaciones inocuas.

¿Y qué pasa con las marcas?

Pero, más allá de los inventos y diseños, existe otro tipo de propiedad industrial extraordinariamente valiosa para una compañía en estos tiempos de intensa competencia en todos los mercados: la marca. Y es que, la identidad de una compañía no es sólo una forma de reconocer un determinado producto en el mercado, sino toda una declaración de garantías, valores y atributos que son muy valiosos para el éxito de un negocio.

¿Cómo proteger estas marcas? La misma Oficina Española de Patentes y Marcas nos puede ayudar en ese terreno, al igual que su homóloga europea, según sea el alcance geográfico de la empresa:

  • Marca española: El objeto de esta figura es distinguir en el mercado productos o servicios de otros similares en el mercado español. A diferencia de las patentes, que tienen una vida legal limitada, en el caso de las marcas no existe ningún plazo máximo, sino que podremos renovar la marca cada 10 años siempre que hagamos frente al pago oportuno. Su concesión suele dilatarse entre cuatro y cinco meses.
  • Marca de la Unión Europea: Al igual que su homóloga española, la marca comunitaria está pensada para identificar en el mercado productos y servicios de otros similares en los 28 Estados miembros de la UE. En este caso, y a diferencia de las anteriores figuras legales, no es la Oficina Española de Patentes y Marcas la que lidera el proceso, sino la EUIPO, aunque el resto de condiciones son similares: vida legal ilimitada, con renovaciones cada 10 años, y entre 5 y 8 meses de tramitación.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big de Telefónica, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo y Finalista en los European Digital Mindset Awards 2016.