Energía Innovación

La bioeconomía, el futuro del rural andaluz ligado a la oliva

La bioeconomía, el futuro del rural andaluz

El consejero de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural, Rodrigo Sánchez Haro, destacaba la semana pasada la importancia creciente de la biomasa procedente del sector olivarero, tanto a nivel económico como ambiental.

En tiempos de suelos depauperados, insostenible ganadería intensiva y cambio climático acechante, la biomasa se perfila como una opción de peso para aprovechar los restos vegetales, contribuir a la reutilización y poner en valor los recursos generados por las zonas rurales. Sánchez Haro ha hecho hincapié en la importancia de la bioeconomía en el marco de su intervención en la conferencia inaugural del curso ‘Valorización de los subproductos del olivar. Una estrategia de mejora competitiva’ celebrado en Baeza.

Investigan cultivos que consumirán nitrógeno del aire

Según el documento de la estrategia española de bioeconomía 2020, la bioeconomía -también llamada economía ecológica- se trata del conjunto de actividades que generan valor económico utilizando como elementos fundamentales los recursos biológicos. Su objetivo es la producción y comercialización de alimentos, así como productos forestales, bioproductos y bioenergía, obtenidos mediante transformaciones físicas, químicas, bioquímicas o biológicas de la materia orgánica no destinada al consumo humano o animal y que impliquen procesos respetuosos con el medio, así como el desarrollo de los entornos rurales.

En Andalucía esta modalidad parece contar con un gran futuro por delante, apoyada por la Consejería de Agricultura, las universidades, los grupos de desarrollo rural (GDR) y el Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera (Ifapa). Entre los datos que se manejan, la comunidad autónoma ya genera ocho millones de toneladas de residuos vegetales al año. 

El informe titulado ‘La olivicultura internacional: difusión histórica, análisis estratégico y visión descriptiva’, realizado por Juan Vilar y su equipo analiza el marco de la olivicultura, que en territorio andaluz abarca 1,4 millones de hectáreas y a nivel industrial implica  a 800 almazaras, 16 refinerías de aceite de oliva, más de 200 entamadoras y 40 plantas para la extracción de orujo.

En la producción, la comunidad genera un millón de toneladas de orujillo al año, cerca 350.000 toneladas anuales de huesos de aceituna y más de dos millones y medio de toneladas de restos de poda. Sumando dichas cantidades se podría generar en biomasa 570.000 toneladas equivalentes al petróleo, generando en un 79% de los casos bionergía -tanto eléctrica como térmica-, además de un uso del 15% de compostaje y materia orgánica para el suelo, tal y como explican desde la web especializada de Ecoticias.

Andalucía se postula como pionera, ya que su Estrategia Andaluza de Bioeconomía está alineada con los compromisos de la Agenda 2030 y la Estrategia Europea de Bioeconomía. Estos ponen ponen sobre la mesa los pilares de una transición a la economía circular y a la bioeconomía como reto para aprovecharlos recursos naturales y priorizar el desarrollo sostenible.

En este sentido, también se está tramitando en el Parlamento Andaluz el proyecto de Ley de Agricultura y Ganadería de Andalucía, mientras que los Grupos Operativos de Innovación en el sector agrario priorizan la bioeconomía para incentivar dicha transición. En los siguientes meses se abrirán convocatorias con 16 millones en ayudas. 

 

Fuente | Ecoticias 

Sobre el autor de este artículo

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.