Innovación

Un asiento cómodo y elegante impreso en 3D

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Escrito por Marcos Merino

Un diseñador holandés se ha puesto manos a la obra para crear sillones compuestos íntegramente de plástico reciclable y dispuesto en una única pieza.

Los muebles hechos con impresoras 3D suelen causar furor a causa de su aspecto ‘cool’, pero muy rara vez resultan lo bastante cómodos como para resultar funcionales. Sin embargo, el diseñador holandés Lilian van Daal espera poder cambiar eso con un “sillón blando” impreso en 3D en el que los miles de filamentos de plástico flexible que lo conforman se dispongan de tal manera que actúen como un cojín sobre el cual sentarse.

Trabajando en un proyecto para el fabricante holandés de muebles de oficina Ahrend, Van Daal aprendió cómo hacer sillas y sofás convencionales que resultaran cómodos y rentables, pero tuvo problemas para gestionar los costes ambientales de sus diseños: “He aprendido muchas cosas sobre el proceso de producción […] cuenta con una gran cantidad de fábricas, materiales y residuos de montaje totalmente insostenible”, afirma el diseñador. El gran problema de esta clase de mobiliario es que se compone de decenas de materiales diferentes, por lo general laboriosamente unidos (ya sea mediante pegamento, clavos, u otros sistemas) por lo que cuando llega el momento de redecorar, es mucho más fácil que terminen en un vertedero que en un contenedor de reciclaje.

Por ello, Van Daal decidió elaborar un diseño que combinase elegancia con conciencia ambiental, y se volvió hacia la biomimética en busca de inspiración, descubriendo así que ciertas estructuras de origen natural (como las esponjas marinas) son elásticas pero están compuestas de un único material. Con esa referencia en mente, se puso a fabricar una serie de prototipos a partir de un sólo tipo de plástico impreso en 3D. El resultado final fue una silla cuya estructura, relleno y tapicería están totalmente fabricados como una sola pieza de plástico (además, potencialmente reciclable, aunque la tecnología que permite hacerlo no está aún ampliamente disponible). En este mueble, miles de pequeñas fibras de plástico se doblan bajo el peso del usuario proporcionando un tacto suave y una estética innovadora. El producto de Van Daal también reduce los residuos generados a lo largo de la fase de fabricación, ya que no se da una pérdida de madera, tela o espuma de relleno.

Como aspecto negativo, cabe señalar que el peculiar acolchado del producto fue modelado parcialmente a mano con el objetivo de añadir soporte adicional o adelgazar otras partes para reducir el peso, lo que se tradujo en muchas horas de atención: “Sé que ésta no es la mejor forma de diseñar este producto, pero por desgracia no tuve la opción de usar un programa que utilizara algoritmos”. El reto ahora está en solventar este problema y mejorar la reciclabilidad del material, en ambos casos de la mano de la colaboración con científicos.

Sobre el autor de este artículo

Marcos Merino

Marcos Merino es redactor freelance y consultor de marketing 2.0. Autodidacta, con experiencia en medios (prensa escrita y radio), y responsable de comunicación online en organizaciones sin ánimo de lucro.