Innovación

Un algoritmo para encontrar la fuente de los bulos

Twitter ha matado ya a muchísima gente. Lo hizo no hace mucho con Gabriel García Márquez y muchos twitteros de referencia lo dieron por bueno. También ha creado falsas hecatombes políticas, como el golpe de estado en Portugal que nunca fue y que elevó a trending topic el #prayforPortugal. Muchas veces, los mentirosos que inician estas historias dan la cara y reivindican su acción. Muchas otras, sin embargo, y como en las buenas leyendas urbanas, nunca se llega a saber de dónde ha salido la información y todo se queda en la nebulosa de la incerteza.

Pero ahora ya se puede descubrir cómo empezaron las mentiras gracias a la siempre rigurosa investigación científica. El sistema se puede emplear para encontrar el origen de todo aquello que se ‘contagie’ en red, desde virus hasta mensajes de una célula terrorista hasta – claro está – las mentiras que acechan en las redes sociales. Pedro Pinto y su equipo, de la Ecole polytechnique fédérale de Lausanne, se han inspirado en el funcionamiento de las torres de telecomunicaciones, que emplean una estructura de nodos para llegar a los usuarios. Cada torre se comunica con otra y todas se van uniendo en una red entretejida de contactos. Los rumores, los virus o la contaminación de los ríos funcionan así y, con poca información sobre lo que ocurre, se puede llegar al origen de los mismos. Para ello han adaptado el método de funcionamiento de las redes wireless, que triangulan la posición del objeto que se conecta en base a la información que reciben, para encontrarlo.

“Gracias a nuestro método, conseguimos llegar a la fuente de todo tipo de informaciones que circulen en una red no escuchando más que a un número limitado de miembros de la misma”, explica a LeMonde Pinto. De su investigación se ha derivado un algoritmo que permitirá establecer con un margen de error bastante pequeño el origen de las mismas.

Aunque el principal fin de este algoritmo es trazar el origen de las epidemias (y de hecho ya lo han probado con éxito para determinar el origen de una epidemia de cólera en África, como han indicado en la presentación de resultados), también se puede aplicar a otras necesidades: siempre que la información se mueva en red (y que es más en red que internet y el social media en particular) el algoritmo es aplicable.

Foto sjcockell

Sobre el autor de este artículo

Raquel C. Pico