Innovación

5 lecciones sobre innovación que aprendimos en ‘Powerless’, la primera ‘sitcom’ de DC

‘Powerless’ es una de las series más atrevidas del año y, pese a su tono disparatado, es fuente de sabiduría para las empresas que quieran innovar de forma efectiva.

Este año asistíamos al nacimiento de una nueva tipología de series ambientada en el universo DC. Se trata de una comedia, una ‘sitcom’ al uso, en la que los superhéroes no conforman más que el marco ambiental para desarrollar una historia más cercana a lo que conocemos de ficciones como ‘The Office’ o la célebre ‘Community’. Hablamos de ‘Powerless’, una de las apuestas más arriesgadas de la NBC (emitida en nuestro país por COSMO) y protagonizada por la ‘chica Disney’ Vanessa Hudgens y Danny Pudi (conocido precisamente por su rol como Abed en ‘Community’).

El argumento es de lo más sencillo: Emily Locke (Vanessa Hudgens) se incorpora a Wayno Security -filial de Wayne Enterprises- como nueva directora de I+D. ¿Su misión? Desarrollar productos para que los hombres y mujeres sin poderes puedan sobrevivir en un mundo donde supervillanos y superhéroes se disputan el poder absoluto. Lo hará al frente de un equipo de científicos y programadores a cada cuál peor entrenado, menos disciplinado y más cabezón.

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¿Cómo logra Emily Locke que su grupo de trabajo triunfe y logre inventar productos al más alto grado de la vanguardia? ¿Podemos aprender algo de sus disparatadas idas y venidas con la innovación futurista y sus extravagantes investigadores? He aquí cinco buenos consejos que las empresas pueden incorporar a sus negocios de esta disparatada serie. (¡aviso spoilers!)

1. Innovación disruptiva frente a competir en costes

El primer capítulo de ‘Powerless’ ya nos arroja de bruces contra la primera conclusión obvia que debemos tener en cuenta si queremos mantener con vida un negocio. Wayne Securites se enfrenta a la amenaza de cierre porque su matriz entiende que ha perdido todo valor al haber pasado varios años dedicándose a copiar a la competencia con productos de bajo coste, en lugar de impulsar el desarrollo de innovaciones verdaderamente disruptivas.

Tan sólo hemos de acercarnos al sector tecnológico para comprobar como firmas que originalmente surgen de la competencia en precio (por ejemplo, fabricantes de telefonía móvil chinos, como Huawei) acaban derivando hacia el propio I+D para poder asegurar su supervivencia. Y, al mismo tiempo, compañías que van centrándose en el volumen de negocio con poco margen y poco valor acaban abocándose al desastre.

2. No acelerar los plazos de entrega

En el segundo episodio de esta misma serie obtenemos otra valiosa lección de cómo debemos gestionar los procesos de innovación: sin prisas. Emily Locke y su equipo consiguen atraer la atención de sus superiores con un rompedor paraguas de última generación capaz de evitar daños al sujeto incluso si le caen restos de edificios dañados por las peleas de los superhérores o supervillanos. El problema viene cuando Locke se viene arriba y promete diseñar el prototipo en menos de una semana.

El resultado es fácil de predecir: Locke se pone de los nervios al ver que el proyecto no avanza, comprobando que el diseño no resulta efectivo en sus primeros intentos. Aunque finalmente logran su misión, cualquier empresa debería asumir que la innovación no se puede lograr en plazos de entrega imposibles. Cuando un jefe trate de meter presión sobre su iniciativa, recuerde que el desarrollo de un nuevo fármaco puede llevar hasta décadas de trabajo.

3. Repetir, repetir y repetir

El tercer consejo que ‘Powerless’ nos ofrece como empresarios o potenciales emprendedores es la necesidad de perseverar y perseverar continuamente hasta lograr el éxito. El paraguas que Emily Locke y su peculiar grupo de trabajo tratan de desarrollar fracasa estrepitosamente en muchos de sus intentos. Hasta el punto de que la cabeza del maniquí de pruebas pasa más tiempo en el suelo que sobre los hombros del muñeco.

Sin embargo, darse de bruces contra los fallos y los obstáculos es la única forma de superar estos retos y conseguir un producto viable y perfectamente comercializable. Y, cuando este proceso falla y falla, tan solo debemos pivotar nuestro planteamiento y volver a comenzar todo el proceso: repetir, repetir y repetir hasta que todo salga bien.

4. Trabajar en equipo

Al margen de la clásica disyuntiva de ‘jefe bueno o jefe malo’, una de las cuestiones que deja claras Emily Locke desde el minuto uno es que quiere ser una jugadora de equipo. No obstante, algunas de sus ideas más originales no son fruto de su genialidad, sino de la combinación del trabajo de varios de los empleados a su cargo.

Es el caso del detector de supervillanos por el olor, surgido a partir de varias conversaciones sobre lo imposible de predecir cuándo se acercaba alguno de estos personajes y de un sistema de alerta que otra de las investigadoras de Wayne Securities había diseñado para anticipar la llegada de la (todavía por entonces apestada) Locke.

5. Recordar siempre el objetivo social

Por último, llega el que quizás sea el aprendizaje más abstracto pero al mismo tiempo más difícil de abordar por muchos de nosotros. A veces, parece que la innovación solo nos lleva hacia una cuenta de resultados y a la suma de beneficios y sacos de billetes para la organización. Pero esa mentalidad acaba por nublar la verdadera meta y, por ende, llevándonos a acomodarnos en la innovación evolutiva y no en la disruptiva.

¿Cuál es ese objetivo? Mejorar el mundo. Cambiar la sociedad. Transformar para bien nuestro planeta. En el caso de ‘Powerless’, el reto es evitar los daños colaterales de los superhérores y supervillanos para los ciudadanos de a pie. En el caso de Apple con el iPhone, el objetivo era poner en contacto a millones de personas entre sí de la forma más cómoda posible. Para Google, la meta es recopilar y democratizar todo el saber de la humanidad.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big de Telefónica, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo y Finalista en los European Digital Mindset Awards 2016.