Innovación

1.800 teravatios nos esperan en los cielos

altaeros
Escrito por Rafael Claudín

La primera turbina eólica capaz de recoger energía eólica a 600 metros de altura empezará a operar en el 2015.

La mejor alternativa para sacar el mayor partido a la energía es subir hasta las alturas, allí donde los vientos golpean de verdad. Según un estudio publicado en 2012 por la Universidad de Stanford, hay nada menos que 1.800 teravatios de energía eólica esperándonos en los cielos, cuatro veces más de que lo es posible conseguir a ras de suelo.

Según Ken Caldeira, uno de los autores de ese estudio citado por PopSci, “hay más que suficientes energía en los vientos de alta altitud para alimentar toda la civilización. La cuestión es si se pueden crear tecnologías que puedan extraerla de forma fiable y asequible”. Quizá ya haya llegado una posibilidad para llevar a cabo este desafío, a través de la compañía Altaeros Energies.

Esta empresa de Somerville, Massachusetts, ha creado una enorme turbina con el cuerpo hinchable de cuatro metros de largo. Tiene forma de tubo, pero es mucho más que eso: parece un zeppelín salido de una realidad alternativa tipo Fringe, toda una nave robótica que puede obrar la maravilla de aprovechar esa energía. Si la turbina eólica actual que trabaja a mayor altura está a 220, el zeppelín de Altaeros la extraerá a 600 metros.

Un sistema para regiones apartadas

Con el nombre en clave de BAT (buoyant airborne turbine), su primer destino serán las regiones remotas con falta de acceso a la red eléctrica convencional. Como abundan en Alaska, la compañía ha logrado 740.000 dólares de financiación de la Alaska Energy Authority. Así, su primer destino será Fairbanks, donde empezará a operar el primer BAT, que ofrecerá un sistema de 30 kilovatios, reduciendo el consumo de diesel en 11.000 galones al año.

La turbina presenta, además de sus ventajas más obvias, una facilidad de instalación que le permite empezar a funcionar el mismo día que llegue a su destino. Se infla in situ y se conecta a una estación base que se ancla en tierra. Según Adam Rein, director y cofundador de la compañía, “tenemos la visión de preparar un producto que se pueda desplegar, dejar allí uno o dos años, volver a empaquetarlo y llevarlo a otro lugar o a un nuevo cliente”. Las futuras versiones tendrán además mayor capacidad, hasta los 100 o 200 kilovatios, lo que le permitiría dar servicio a entornos industriales.

BAT incorpora un sistema robótico en sus tripas. Gracias a él, puede ajustar su altitud para ubicarse en el punto idóneo para sacar el mayor partido al viento. También puede responder de forma automática a los cambios en la meteorología, protegiéndose ante las tormentar. Lo que es poco probable es que vaya a esquivar los UAV que sobrevuelen por la zona.

Nos faltan los coches voladores, pero entre la proliferación de los vehículos no tripulados y sistemas de energía eólica como este, cada vez estamos más cerca de un paisaje urbano parecido al de El quinto elemento. También es otra pesadilla para los reguladores, que tendrán un elemento más que tener en cuenta en el espacio aéreo.

Sobre el autor de este artículo

Rafael Claudín

Rafa M. Claudín ha trabajado durante más de 15 años como periodista especializado en tecnología de consumo en medios como PC Actual, Computer Idea, Tech Style o la versión española de Gizmodo, además de colaboraciones en diversas revistas de videojuegos y otras más generalistas como QUO.