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Visitar Wikileaks, prohibido para los militares estadounidenses

El ejército de Estados Unidos comienza a tomar en serio la actividad de WikiLeaks y lo primero que ha hecho ha sido prohibírsela a sus soldados. Además, reclama todos los documentos existentes a la web de filtración de secretos. WikiLeaks lo tiene claro: que pidan perdón y dejen de matar inocentes.

Ante la imposibilidad de hacerse con los 91.000 informes sobre actividades ilícitas durante la Guerra de Afganistán, el Ejército de Estados Unidos ha censurado la página web registrada en Suecia. Según las explicaciones internas, los documentos siguen siendo clasificados oficialmente, por lo que acceder a su lectura es una “violación de seguridad cometida de forma voluntaria”. La orden se hace extensiva a todo el personal cuando se trata de la Marina, tanto para civiles como para contratistas.

Es una de las tres patas de la estrategia de comunicación de la Administración Obama, que ve cómo el asesinato de mujeres y niños así como su ocultación a la prensa ha reducido el apoyo a esa guerra entre su electorado. La segunda es comenzar a difundir desde el Departamento de Estado la idea de que todo va a cambiar gracias a la nueva política de “diálogo” con respecto a Pakistán y a Afganistán. De ese modo podrían dejar a WikiLeaks como acusadora de hechos pasados.

Un congresista pide pena de muerte para las fuentes de WikiLeaks

Y la tercera ataca directamente a la libertad de información. El Departamento de Defensa ha pedido a los gestores de la web que entreguen todo el material del que dispongan y que después destruyan las copias, con un tono amenazante. “En este momento se lo estamos pidiendo… si tuviésemos que obligarles a hacer algo, entonces buscaríamos otras alternativas para obligarles a hacer lo correcto”, ha declarado en televisión el secretario de comunicación Geoff Morrell.

Ha sido más suave que otros de sus conciudadanos. WikiLeaks es ahora un gran enemigo para los políticos estadounidenses y están pidiendo acabar con ella como con la insurgencia afgana. El área republicana de la prensa está pidiendo que la web sea bloqueada y cerrada (las suyas no, WikiLeaks), mientras que el congresista Mike Rogers ha pedido públicamente la pena de muerte para el soldado Bradley Manning, acusado de ser una de las fuentes, pero aún no juzgado. Un grupo de internautas lucha por su liberación al considerarle salvador de vidas inocentes, mientras las cámaras dan la palabra a quienes realmente han cometido u ocultado los crímenes, parte del ejército.

WikiLeaks ignora las amenazas de Estados Unidos

“Estudiaremos su petición” han respondido desde la web en un tono algo burlón. En realidad, están confiados porque, según sus abogados, “publicar material confidencial… es seguro, sencillo y está protegido por ley”, en Suecia. A través de su Twitter han hecho también su reclamación, en la que se exculpan de todo y tratan de cambiar el foco sobre el hecho noticioso. No es la revelación de documentos, sino el contenido de los mismos: asesinato de civiles inocentes.

Para evitar posibles bloqueos, censura y ataques, la documentación de WikiLeaks se encuentra fragmentada. Está alojada en servidores de todo el mundo, en ocasiones en discos duros de meros voluntarios y colaboradores, con varias copias de seguridad. Recientemente también han inaugurado un nuevo modo de financiación que permita a la web subsistir, ya que durante el año 2010 ha quedado patente su falta de fondos. Se trata de la microdonación a través de Flattr.

Ante la presión, el Gobierno de Estados Unidos está recurriendo a la censura y a la limitación de las libertades. Internet sigue siendo una de las últimas vías de escape para la Libertad de Información, por eso cada vez está más regulado.

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Redacción TICbeat

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