e-conomía General

Las startups de tecnología atraen al capital semilla

El capital semilla tiene puesto el foco en el desarrollo tecnológico. Organismos públicos, fundaciones, empresas privadas y personas independientes buscan por igual el mejor modo de recoger el talento y se presentan como la mejor solución a uno de los problemas más duros de este tiempo, la financiación.

No hay grandes barreras de entrada a los concursos, excepto un plan desarrollado de la idea y cierta visión de negocio, porque lo que buscan es financiar empresas que vayan a tener impacto en el entorno, centradas en software, redes, telecomunicaciones y áreas semejantes. Otras veces, potenciar y posibilitar el proyecto global del donante es una de las premisas para la aportación. Con Creative Commons Grants las candidaturas quedan restringidas a aquellas que sigan la línea o puedan expandir su marca. Ya sea la difusión de una herramienta mediante demostración o el estudio comparativo entre mercados del desempeño de un producto.

Un proyecto rechazado no puede significar el abandono de una idea. Siempre habrá algún “auténtico emprendedor” dispuesto a levantarse una y otra vez ella, como creen en Tetuan Valley, un proyecto que arrancó en Madrid en 2009 y que repetirá en noviembre de 2010. Cuentan con el apoyo de Okuri Ventures y de una lista de mentores de habla hispana.

En Argentina, Pallermo Valley surge directamente de las entrañas de Twitter. Siempre sin ánimo de lucro y basada en el trabajo altruista de los voluntarios, tiene vocación de convertirse en un referente de los emprendedores de Internet de Latinoamérica. Gestiona y promueve todo tipo de eventos anuales y actividades, manteniéndose fiel a su filosofía original de generación de lazos entre todos los agentes posibles.

El capital semilla que reciben las startups va desde algo simbólico como cantidades por debajo de los 1.000 euros hasta cifras que permiten sacar adelante el plan financiero, superiores a los 40.000 euros como en Compute.org. Además de la calidad y la fiabilidad del proyecto, los comités de decisión tienen en cuenta la procedencia geográfica de las ideas, con cierta tendencia a la distribución entre territorios y candidatos. Una pequeña garantía para un desarrollo un poco más igualado. En algunos como el Startup Bootcamp de Dinamarca la oferta incluye la ubicación en un vivero tecnológico que, además de ahorrar costes, permite aprovechar las externalidades de compartir localización con mentes semejantes.

Después, una forma de asegurar la viabilidad y la buena gestión de los fondos es mediante un programa guiado, con los plazos y objetivos programados y la exigencia de un equipo dedicado a tiempo completo al proyecto.

Pero muchas veces la monetaria no es la ganancia más importante. Los proyectos de financiación cuentan además con un grupo de trabajo que permite a los ganadores de los concursos recibir asesoría en varios campos. Grandes programadores pueden tener ideas incorrectas de gestión del trabajo o de técnicas de mercado, por lo que lograrán conocimientos más productivos gracias a los mentores. Está compuesto por expertos que abarcan todas las áreas del proceso de creación y formalización de una empresa tecnológica, por un lado, y por personas de éxito capaces de poner sobre la mesa una experiencia semejante que anime a los nuevos emprendedores a arriesgar su talento, su tiempo y su capital inicial en esa idea en la que confía.

El Mini Seedcamp de Londres sigue un modelo inverso. Los emprendedores no se encontrarán con suculentas ofertas de dinero para poner su empresa en marcha. Por el contrario, lo que se les ofrece es el punto de encuentro con este grupo de gurús de la industria. Son enlaces directos con fuentes de inversión y capital semilla que más tarde tendrán que aprovechar. Es el mismo mecanismo que ha seguido iDÉAME, un encuentro de jóvenes desarrolladores de videojuegos “con ideas y sin dinero” que celebró su segunda edición en Madrid en julio. El objetivo es crear una comunidad de gente con ideas complementarias y vocaciones comunes.

Estos meses son clave para las startups y sus posibilidades. Gran cantidad de concursos tienen su veredicto antes de septiembre para arrancar con el nuevo curso. Pero si las ideas fluyen, seguirán llegando programas dispuestos a financiar, completar y asesorar a los pequeños emprendedores con talento que buscan su sitio en el entorno de las nuevas tecnologías y de Internet.

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Redacción TICbeat

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