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Microsoft sacrifica a Kin por Windows Phone 7

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Kin, se ha quedado en el camino y no ha podido llegar a Europa. El teléfono móvil que Microsoft recientemente estrenó, dirigido especialmente a los usuarios de redes sociales, ha sido descartado con tan sólo dos meses de vida. Microsoft ha tomado está decisión para centrar todo su esfuerzo en telefonía móvil en Windows Phone 7, competencia de iPhone 4 y tiene que estar listo para la campaña navideña.

Para lograrlo han puesto en el mismo proyecto a los dos equipos de trabajo encargados de sacar a delante cada uno de los teléfonos. El objetivo es traspasar la tecnología y las ideas reservadas para Kin al próximo producto. Esta vez, si quieren tener un smartphone competitivo frente a lo último del mercado, Microsoft debería escuchar las críticas vertidas sobre Kin. Su orientación hacia el mercado joven y social y sus funciones han pesado menos que las aplicaciones olvidadas o el coste de mantenimiento mensual, propio de teléfonos de una gama superior.

Fiasco comercial

Inversión en desarrollo, en marketing y en lanzamiento. En 2008, Microsoft compró la compañía californiana Danger por una cantidad que no quisieron revelar, contabilizada en cientos de millones de dólares. Después llegó la promoción con campañas en televisión, radio, internet y prensa escrita y finalmente el lanzamiento de la mano de Verizon. Pero los clientes no han acompañado. Aunque se niegan las cifras oficiales, CNET ha sabido que están entre las 1.000 y las 10.000 unidades vendidas en dos meses, sumadas las logradas tras la reducción de precio de hasta un 50%.

El abandono no es completo. Kin seguirá vendiéndose hasta agotar existencias, aunque no está claro si ha quedado algún equipo de desarrollo para trabajar en futuras actualizaciones de software, como la planificada para verano.

La presión sobre los desarrolladores de Windows Phone 7 no para de crecer. Con una mercado desbocado y cada vez más competidores, Microsoft tiene que actuar para no volver a parecer la compañía millonaria sin remordimientos a la hora de quemar dólares por falta de confianza en sus propios productos.

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Redacción TICbeat

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