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La NASA pone un Nexus One en órbita

¿Pueden funcionar los teléfonos Android como satélites de bajo coste? Eso es lo que la NASA quiere averiguar. Empleados de Google y la NASA han fijado el smartphone insignia de Google a la parte posterior de un cohete Intimidator-5 y lo han lanzado al espacio.

El teléfono ha recorrido 8530 metros en el aire grabando vídeo mientras tanto.

El lanzamiento del cohete se llevó a cabo por parte de la Mavericks Civilian Space Foundation, un grupo de aficionados a estos artefactos, según informaWired, cuyo sitio GadgetLab cubrió la noticia hace unos días.

Aunque estos experimentos pueden sonar a proyectos de ciencias de locos con los pelos de punta, su finalidad era altamente práctica. El objetivo del proyecto era determinar si las piezas de bajo coste de los teléfonos móviles podrían alcanzar la órbita sin desmontarse por las vibraciones, si pueden funcionar en el vacío y si sobreviven a temperaturas extremadamente bajas y altas.

En la entrevista de Wired, Thomas Atchinson, presidente de la Mavericks Foundation explicaba, “la radio, potencia de procesamiento, los sensores y las cámaras de los smartphones tienen potencialmente las mismas capacidades que los de los satélites”.

El grupo realmente puso en órbita dos dispositivos NexusOne, pero sólo uno sobrevivió a la experiencia. Desgraciadamente, el primero se estrelló en la tierra debido a un fallo del paracaídas.

Sin embargo, ambos cohetes alcanzaron velocidades Mach 2,4 (unos 2.890 Km/h) antes de volver a la Tierra. Cada uno de los teléfonos registró la velocidad del cohete usando los acelerómetros estándar incorporados que llevan los dispositivos.

En el teléfono que volvió intacto había dos horas y media de metraje en vídeo, del cual se ha publicado un fragmento en YouTube.

El objetivo final de estos experimentos es reducir significativamente el coste de la fabricación de satélites. “Actualmente, los satélites tienen el tamaño de autobuses de larga distancia”, le contaba Atchinson a Wired. “Pero creo que cada vez serán más pequeños y se usarán con más frecuencia. Esto es un primer paso.”

Los resultados de ese cambio no sólo afectarían a los fabricantes de satélite actuales, sino que permitirían a cualquiera, incluso a aficionados con unos pocos miles de dólares, enviar sus propios satélites al espacio. ¡Imaginemos la innovación que podría suponer!

Por otro lado, esperamos que a la NASA se le corra alguna solución viable para ocuparse de la basura espacial antes de que se produzca esta clase de revolución tecnológica.

Original: Sarah Perez

Traducción: Marco Fernández

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Editorial RWWES