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La escuela según Elon Musk: sin cursos ni asignaturas, pero con lanzallamas en el recreo

Elon Musk
Escrito por Rubén Andrés

Elon Musk ha revolucionado la automoción, la aeronáutica y ahora pretende hacer lo propio con la educación. Esta es Ad Astra, la loca escuela de Elon Musk.

En 2014 Elon Musk no estaba muy satisfecho con la educación que sus cinco hijos estaban recibiendo en algunas de las escuelas más prestigiosas de Los Angeles, por lo que decidió fundar su propio proyecto educativo y sus hijos formarían parte activa de él. Nacía Ad Astra, la escuela privada y secreta de Elon Musk.

Una sala de reuniones dentro de las instalaciones de Space X, la compañía de Musk que hace unos meses conseguía poner en órbita un Tesla Roadster en uno de sus cohetes reutilizables Falcon Heavy, servía para que los cinco hijos de Elon Musk y los de algunos trabajadores de SpaceX iniciaran las primeras clases. Es el principio de lo que más adelante se convertiría en Ad Astra (hacia las estrellas, en latín), el proyecto educativo secreto del magnate sudafricano que rompe con todos los cánones de la educación tradicional.

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Ad Astra está dirigida por Joshua Dahn, que explica que en esta escuela no existe una organización estructurada por cursos, sino que los 40 alumnos de edades comprendidas entre los 7 y los 14 años que actualmente acuden a esta escuela, realizan actividades conjuntas en las que aprenden juntos todo tipo de habilidades.

En el curso no existen materias específicas como matemáticas, música o literatura, pero se aprende sobre Inteligencia Artificial o cómo hacer una presentación tecnológica. Uno de los objetivos principales es fomentar la mentalidad emprendedora, por lo que cada alumno desarrolla sus mejores aptitudes y habilidades en los proyectos más creativos.

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Si quieres enseñar a alguien cómo funciona un motor, es mejor desmontarlo e ir aprendiendo sobre la marcha para qué sirven las herramientas, antes que empezar por un curso completo sobre destornilladores y llaves inglesas“, defendió Musk.

Los alumnos de Ad Astra aprenden varios lenguajes de programación de robots (Scheme, Swift y Scratch) que luego utilizan en sus proyectos en un módulo llamado A-Frame.A veces nos pasamos de la raya“, confiesa Joshua Dahn al contar que en una ocasión los alumnos le pidieron incorporar lanzallamas y pulsos electromagnéticos en sus robots. “La respuesta siempre es sí“, añade el director del proyecto educativo de Elon Musk.

La ética y la moral es otra de las materias que se imparten, pero se hace de una forma práctica en escenarios hipotéticos como que una fábrica contamine un lago cercano. Su esquema educativo parece estar más cerca de las técnicas STEM, orientadas a la resolución de problemas, más que en el conocimiento de las herramientas necesarias para solucionarlos.

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Tres veces al año los alumnos organizan una feria en la que exponen las compañías y proyectos que han creado por sí mismos, y en las que se utiliza una moneda propia llamada Astra para su financiación. Con ello se refuerza el espíritu emprendedor de la escuela.

Musk es el principal benefactor de Ad Astra, aportando una cantidad cercana al medio millón de euros para este proyecto que solo cuenta con 40 alumnos, pero con una larga lista con más de 400 peticiones de admisión solo durante el último año. Eso a pesar de lo enigmático de su página web y del secretismo que se alza en torno a Ad Astra.

 

Via| Ars Technica

Sobre el autor de este artículo

Rubén Andrés

Bajo la premisa de que nadie nace sabiéndolo todo, ni todo el mundo es un experto en tecnología, intento que lo que escribo sea comprensible para todo el mundo, independientemente de sus conocimientos técnicos. Si la tecnología te supone más un problema que una ayuda, es que todavía no te la han explicado de la forma adecuada.