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Holanda prohibe twittear a sus políticos

bantwitter-ReadWriteWeb-esAnte la intensa batalla electoral que se está viviendo en los Países Bajos para la formación de un gobierno de coalición, las filtraciones se han convertido en un problema. Y uno de los canales principales era Twitter, por eso se ha decido tomar medidas severas a petición de los consejeros de los partidos.

“Desde este momento mantendremos silencio en radio, silencio en televisión y silencio ante la cámara, y nos hemos inventado la palabra ‘des-twitter’, dijo Uri Rosental, el asesor del gabinete en rueda de prensa. No se trata de una medida obligatoria como la que se impuso a la selección española de fútbol, sino de una estrategia para evitar problemas mayores. No es la primera vez que la política neerlandesa entra en conflicto a causa de la red social más apta para móviles y Blackberrys. Incluso el ministro de finanzas saliente, Jan Kees de Jager, fue amonestado por pasar demasiado tiempo twitteando, mientras que el presidente de la cámara hizo una advertencia general a sus Señorías para que dejasen de hacerlo durante las sesiones.

Revelar secreto político en tan sólo 140 caracteres puede parecer exagerado, pero es un hecho. Le ocurrió a la candidata laborista Kerry McCarthy durante las elecciones presidenciales británicas del mes de abril. Se le ocurrió crear la etiqueta “#gameON!” y enviársela a sus 5.700 seguidores para hablar del resultado del voto por correo antes de que la junta electoral hiciese públicas las votaciones.

Marcha atrás en la tendencia política

El boom de los políticos en Twitter ha sido efímero. En 2009 se produjo una fuerte expansión de registros continuando la ola iniciada con las elecciones presidencias de 2008 en Estados Unidos y la campaña de Barack Obama, que contó con más de 100 personas trabajando en la explotación electoral de las redes sociales. En la segunda mitad del año, Japón pasó de tener 3 a tener 485 políticos adscritos, Alemania pasó de menos de 200 a casi 600 y presidentes como Papandreu en Grecia, Chávez en Venezuela o Piñeira en Chile se sumaron a la red.

Se ha considerado como la forma más rápida y cercana de estar cerca de los votantes y de poder a tender a sus cuestiones sin necesidad de la presencia física. También han permitido aumentar la implicación de sus seguidores en procesos políticos, electorales o no, como la cobertura realizada por la senadora demócrata estadounidense Claire McCaskill, que se mantuvo pegada a su dispositivo durante las negociaciones del paquete de estímulo económico de 2009.

Aunque todo eso parece acercarse a su fin. La censura autoimpuesta por los políticos de Países Bajos entro dentro de la tendencia de desnaturalización de los mensajes de Twitter. Cada vez hay más políticos en la red, pero menos comprometidos y con twitteos más pobres que difícilmente van a crear una corriente de seguidores. Eso si no son respuestas genéricas a cargo de empleados que filtran las cuestiones o, directamente, contestan por sí mismos. Al fin y al cabo, son políticos y siempre les quedará tratarlo todo con su nueva red social exclusiva G20Net.

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Redacción TICbeat

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