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Facebook, privacidad y el futuro de Internet

Foto - Mark Zuckerberg

Ayer fue el tercer Día Internacional de la Privacidad de Datos, y en la página Web de la organización aparecen como participantes una larga serie de empresas. Google, Microsoft y hasta Walmart. Facebook no aparece entre los participantes, y ha despertado una gran controversia con sus cambios de política de privacidad.

¿Por qué hablan estas empresas con tanta pasión sobre la defensa de nuestra privacidad personal? Según la página Web, “El Día de la Privacidad de Datos es una celebración internacional de la dignidad del individuo expresada a través de la información personal”. Más que de dignidad, se trata de reforzar la confianza de los consumidores para que éstos accedan a compartir sus datos y poder crear cosas con ellos. Algunas de estas cosas podrían gustarnos mucho. El análisis de datos acumulados y las recomendaciones personales podrían servir de base para el siguiente avance en Internet. Desgraciadamente, los recientes cambios en la política de privacidad de Facebook ponen en peligro el futuro al agotar la confianza de cientos de millones de usuarios.

Los cambios en la privacidad de Facebook fueron negativos por dos razones: porque violaban la confianza de cientos de millones de usuarios, lo que ponía en peligro a muchos de ellos que antes se sentían seguros, y porque al agotar esa confianza en la principal red social de Internet, se pone en peligro la siguiente generación de innovación creada sobre la base de los datos de usuario de redes sociales.

Si Facebook hubiese permitido el acceso a los datos de los usuarios con el consentimiento de éstos, la cosa habría sido distinta. Sin embargo, el cambio en la privacidad no fue transparente, y se introdujo a la fuerza, sin dar opción a los usuarios de escoger para determinados datos cruciales, lo cual pone en peligro todo el concepto de que éstos compartan su información.

Cómo ha cambiado Facebook

El pasado mes de diciembre, Facebook cambió de opinión totalmente respecto a la privacidad. He aquí una descripción de los cambios que se hicieron y por qué. Durante años, la empresa había basado su relación fundamental con los usuarios en la protección de la privacidad de éstos al asegurarse de que la información que publicasen sólo estuviese disponible para amigos en los que confiasen. El control de la privacidad “es el vector alrededor del que funciona Facebook”, afirmaba Mark Zuckerberg, el fundador de Facebook, en una entrevista hace dos años. 350 millones de personas de todo el mundo se registraron en ese sistema.

La obsesión de Facebook por la privacidad fue un obstáculo para quienes querían crear atractivas funciones nuevas o encontrar gráficas sociales dentro de todas las conexiones que crean los usuarios entre personas lugares y cosas en esta red.

¿Qué sucedió con los lamentos de quienes querían que los datos se liberasen, que los usuarios pudiesen llevarse sus datos consigo (“portabilidad de datos”)? “De eso nada”, dijo Mark Zuckerberg, por cuestiones de privacidad.

¿Análisis de datos demográficos? ¿Facebook como censo viviente diferente de todo lo visto hasta ahora? Apartaos, sociólogos, no podéis usar los datos demográficos de los usuarios de Facebook… por cuestiones de privacidad, afirmaba la empresa. El personal de Facebook llegó a colaborar con varios académicos que conocían para estudiar los datos de Facebook ellos mismos. Publicaron algunas gráficas sobre datos demográficos raciales en Facebook que llegaban a la conclusión de que todo era maravilloso y la gente se llevaba cada vez mejor en esta red social. Sin embargo, si pensábamos que un ejército de analistas independientes podrían extraer de Facebook algún dato objetivo sobre la condición humana en la actualidad, estábamos equivocados.

En diciembre, todo eso cambió. Facebook comenzó a solicitar a los usuarios que se replanteasen su configuración de privacidad. La nueva opción por defecto era “público”, y algunos campos del perfil de usuario de repente eran visibles para todo Internet, sin posibilidad de vuelta atrás. Nuestra fotografía, lista de amigos e intereses expresados por nuestras suscripciones a páginas de fan ya no se podían mantener en privado.

Lo sentimos, 350 millones de personas que os suscribisteis al sistema antiguo. Cuando Facebook dijo en letra pequeña que se reservaba el derecho a cambiar sus políticas, hablaban en serio.

Los cambios provocaron una oleada internacional de confusión e indignación. En la prensa de todo el mundo aparecieron artículos sobre los cambios de privacidad en Facebook, y aún siguen apareciendo más. Hace un par de días, el gobierno canadiense anunciaba que pondría en marcha su segunda investigación en seis meses sobre las políticas de privacidad de Facebook.

¿Ha destruido Facebook el futuro de Internet?

¿Es ingenuo pensar que lo que publicamos en Internet es realmente “privado”? Muchos afirman que sí, pero esa idea es precisamente el valor principal que impulsó el crecimiento de Facebook. Presumiblemente, las empresas que colaboran en el Día de la Privacidad de Datos Internacional no crean que la privacidad en la red sea una causa perdida. De hecho, tener a confianza de que nuestros datos privados siguen siendo privados podría ser un requisito básico para que los usuarios mayoritarios y masivos estén dispuestos a introducir toda su información personal en sistemas que generarían valor sobre la base de ésta.

Facebook es el primer sistema que permitía a cientos de millones de personas en todo el mundo introducir información sobre sus intereses personales sin importar lo minoritarios que fuesen.
¿Servirá esa información como plataforma para que los desarrolladores creen aplicaciones y los observadores sociales nos puedan decir cosas sobre nosotros mismos que no podríamos saber sin observarnos desde esta perspectiva? Eso sería mucho más factible si la gente confiase en los sistemas en los que introduce sus datos.

Pensemos en las recomendaciones de productos de Amazon. Pensemos en la función de recomendación de amigos de Facebook. Pensemos en la combinación de los datos del censo de EE.UU. y los datos sobre hipotecas que sacaron a la luz la práctica racista del “redlining” inmobiliario el siglo pasado. Las recomendaciones personales y la ora cara de la misma moneda, el conocimiento a gran escala de los gráficos sociales, podrían ser la tendencia que defina la siguiente era en Internet, del mismo modo que la publicación fácil de contenido ha definido la actual.

Imaginemos este tipo de futuro:
Uno dice: “Querido iPad (o algo así), estoy pensando invitar a María a comer en El Observatorio el jueves, ¿qué puedes decirme al respecto? Dame el mayor alcance de información posible”. A continuación, nuestro iPad 3.0 (o lo que sea) nos dice: “María lleva sin comer sushi durante las últimas 6 semanas, pero lo ha hecho 2 veces ya este año. [Datos de localización] El promedio de calorías de un almuerzo en este lugar es de 250 calorías, lo cual estaría por debajo de tu objetivo diario. [Datos sobre nutrición online] Ten en cuenta que hay un lugar de referencia a 100 metros de El Observatorio etiquetado en Wikipedia con tres palabras clave que coinciden con tu lista de intereses al leer periódicos y cuatro que coinciden con la de María. De hecho, las personas a quienes gustan el sushi y este sitio de referencia suelen ir a ver la película que ponen en el cine que hay calle abajo. Sin embargo, puesto que tienes activados los datos demográficos de raza y clase, también puedo decirte que las personas de raza negra con educación universitaria suelen hacer críticas especialmente negativas de las películas de ese director. Haz clic aquí para saber más”.

Así podría ser el futuro de Internet. A mí me parece estupendo. ¿Acaso los lectores creen que esa visión del futuro es una locura? ¿Hace cuánto tiempo nos parecía una locura pensar que llegaría un día en que escribiríamos notitas en nuestro ordenador sobre cómo nos sentimos, y todos nuestros amigos y familiares las verían?

Sin embargo, ¿cuánta gente confiará lo suficiente en este nueva clase de sistemas como para hacer una contribución significativa a ellos ahora que Facebook les ha hecho perder la confianza?
Tras una fecha como el Día Internacional de la Privacidad de Datos, es positivo que reflexionemos sobre las posibles implicaciones de las acciones de Facebook, no a corto plazo, sino en el ecosistema de mayor envergadura del desarrollo online y la innovación a lo largo del tiempo en Internet.

Fotografía: Mark Zuckerberg, de Andrew Feinberg

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Editorial RWWES