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Cómo contar una buena historia sobre nuestra startup

Imagen - Pintura rupestre - ReadWriteWeb-esO tenemos historias que enganchen o terminamos siendo irrelevantes y no existimos. Eso es lo que dice Seth Godin en su best-seller “¿Todos los comerciales son mentirosos?”. Las startups necesitan buenos relatos que hagan que los inversores crean en un producto, una idea, una empresa ¿Cuáles son las claves para poder venderse bien?

Al elaborar una historia para nuestra startup, tanto si se va a utilizar en marketing, en una presentación a los inversores, o en una conversación con amigos y familia, debemos tener en cuenta unos cuantos factores.

Nuestra historia debería ser breve. La historia no tiene por qué empezar con el nacimiento de nuestra idea y pasar por todos los detalles de la vida de la startup, desde su concepción al lanzamiento. . Debemos extraer la parte más interesante para que nuestra historia sea breve.

Nuestra historia debe ser fácil de contar. Debemos evitar historias con complicados giros en la trama, intrincados detalles, muchos personajes, acontecimientos épicos… no estamos contando Guerra y paz. Debemos evitar historias en las que podamos atascarnos con nombres y detalles.

Nuestra historia debe ser memorable. Nos interesa tener una historia para nuestra startup que sea interesante para que la gente escuche, por supuesto. Sin embargo, también nos interesa contar una historia que la gente vaya a recordar. Queremos que nuestro público se vaya con un fragmento de información sobre nosotros, y aunque los hechos, las cifras y las estadísticas pueden ser interesantes, a veces son más difíciles de recordar (o recordar con precisión) que la esencia de la historia.

Nuestra historia debe exponer un punto de vista. Nuestra historia debería ayudarnos a exponer una teoría a nuestro público, tanto si se trata de explicar la gran oportunidad que supondrá para los inversores, como si se trata de los puntos fuertes de la empresa, o de afirmar lo necesario que es nuestro producto o servicio. Pido disculpas, pero en este punto, mi experiencia académica me insta a añadir las clasificaciones de la retórica según Aristóteles. Según Aristóteles, hay tres modos de persuasión: ethos (apelar a nuestra credibilidad), logos (apelar a la razón) y pathos (apelar a las emociones). Debemos tener en cuenta a nuestro público al considerar el mejor modo de realizar nuestro argumento.

Nuestra historia debería ser estratégica. Debemos pensar en lo que queremos comunicar a nuestro público y elaborar una historia que nos ayude a hacer esto. ¿Queremos resaltar nuestro concepto? ¿Nuestro trasfondo? ¿Cómo se ha creado nuestro producto? ¿Cómo ha ayudado a satisfacer las necesidades de un cliente?

Nuestra historia debe ser relevante. Esto parece obvio, pero no debemos dejar que las ganas de contar una anécdota nos desvíe de la finalidad real de nuestra presentación.

Cómo contar una buena historia

Ira Glass, cuyo programa de radio, This American Life es uno de los mejores ejemplos de narración atractiva, nos ofrece este consejo: una buena historia debe tener el punto de tensión óptimo para mantener el interés de nuestro público. Sin embargo, contiene cierta reflexión: lo que significa, por qué es importante.

Nuestra startup debería tener una buena historia. Probemos a contar una. Si no funciona, contemos otra distinta. Y si nuestra historia funciona, si la gente “se la cree”, debemos asegurarnos de que nuestra startup está a la altura.

Original: Audrey Watters

Sobre el autor de este artículo

Editorial RWWES