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Cómo aumentar la moral de los trabajadores

El grado de satisfacción laboral de los trabajadores de las telecomunicaciones en Estados Unidos está por los suelos, según una encuesta de CEB. Al menos un tercio está deseando cambiarse de compañía. Si es allí, que están las grandes sedes y los grandes salarios, en el resto de países la cosa no debe ser mucho mejor.

¿Qué puede hacerse para subir la moral del equipo y evitar que se marchen?

Reducir la jornada

La mayor lacra es la larga jornada laboral. Según el estudio publicado por Computerworld, un trabajador de este segmento completa una media de 71 horas a la semana. En muchas ocasiones tienen que hacer jornadas nocturnas para solucionar problemas y aún así siguen presentándose a las ocho de la mañana en su puesto.  Además, suele ocurrir que sean contactados durantes su tiempo libre o sus vacaciones para aportar en alguna solución. “40 horas a la semana es media jornada”, comentaba un jefe intermedio. ¿Por qué aguanta esto la gente?

Recortar las horas del personal informático podría parecer algo imposible, pero podría conducir a un aumento de la productividad a sumar al aumento de la moral. Como señala el libro Rework, “que trabajes más no significa que te vayas a implicar más o que vayas a hacer más”. Según una encuesta reciente de Microsoft, un trabajador sólo es productivo unas 30 de las 46 horas que se pasa en el trabajo. Rework lo explica así:

“Si todo lo que haces es trabajar es improbable que tengas decisiones cabales. Tu valía y capacidad de decisión se desvirtúan. Pierdes la capacidad para decidir qué merece un esfuerzo extra y qué no. Y acabas agotado. Nadie puede tomar decisiones inteligentes cansado.”

Los gestores tienen que prestar mucha atención a cuál la auténtica tarea vital y a cuánto tiempo tiene que durar, y poner calendarios más generosos para la implantación de nuevos sistemas. Los gestores también tienen que tomar la iniciativa y limitar las horas de su equipo, asegurándose de que cogen vacaciones y de que no se les molesta en ese tiempo si no es absolutamente necesario. Pueden empezar a hacerlo creando políticas explícitas sobre las horas extra, los servicios básicos y las emergencias.

El avance hacia los servicios en la nube y la adopción de aplicaciones de point and clic debería ayudar un poco a relajar las telecomunicaciones.

Pagar asistencia formativa

Gran parte de esas 71 horas acaban dedicadas a la autoformación. Siempre se espera que los trabajadores de los sectores tecnológicos estén a la última, pero generalmente las compañías no les apoyan ni con educación ni con formación.

Si se da más asistencia al equipo, también a los trabajadores subcontratados, la empresa puede tener grandes beneficios. Hay una diferencia entre lo que ofrecen los trabajadores informático y las habilidades requeridas. Los gestores tienen que ver la formación como una inversión.

Ofrecer un plan de carrera profesional

Según ComputerWorld, “para muchas mujeres, hacer carrera es un camino misterioso porque no tienen mentores, protectores ni gente que se preocupe”. También es cierto para los hombres. Puede ser complicado ver cuándo y cómo escalar, especialmente cuando comienzan a pedir cada vez más conocimientos. Este problema es mayor para los subcontratados ya que suelen ser tratados como mano de hora desechable.

Además de pagar asistencia formativa, las compañías tendrían que orientar a sus trabajadores, ya sean hombres o mujeres, fijos o subcontratados, y facilitar las posibilidades de hacer carrera.

Imagen: the trial

Original: Klint Finley

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Redacción TICbeat

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