Entrevistas

Sito Veracruz (Fairbnb): “La tecnología es nuestra arma para luchar contra las desigualdades”

Sito Veracruz (Fairbnb): "La tecnología es nuestra arma para luchar contra las desigualdades"

Imagina una plataforma de alojamiento colaborativo que esté del lado de los barrios y no de la gentrificación, que quiera empoderar al vecindario y causar el menor daño medioambiental posible… Hoy hablamos de Fairbnb y su lucha por un turismo responsable y sostenible.

El turismo masivo sin freno ni perspectiva de desarrollo sostenible se ha convertido en uno de los problemas del siglo XXI, especialmente para las clases humildes y los barrios diversos, que han experimentado progresivos fenómenos de turistificación y gentrificación, responsables de encarecer en gran medida el alquiler y contribuir a la burbuja, degradar el medio ambiente y propiciar el cierre de numerosos comercios locales.

La economía colaborativa, mediante aplicaciones y alternativas como Airbnb, Wimdu y otras alternativas de carácter similar, no ha contribuido precisamente a crear un turismo más justo, sostenible y que beneficie a toda la comunidad de vecinos, anfitriones y ayuntamientos. Precisamente con vocación de cambio, participación colectiva y perspectiva de desarrollo medioambiental nace Fairbnb, una cooperativa creada por un grupo de activistas, programadores, investigadores y creativos de todo el mundo para revolucionar el alquiler de corta estancia.

Gentrificación 2.0 y turistificación, las consecuencias del “efecto Airbnb”

Para conocer las características de esta plataforma hablamos con Sito Veracruz, uno de los cofundadores de Fairbnb. Un proyecto que nació para encontrar una solución económicamente  viable que a su vez, constituya una alternativa válida a las actuales plataformas comerciales.

Fairbnb parte de una idea muy clara: respetar la experiencia de viaje única y económica para el turista pero beneficiar a los residentes, causar el menor impacto negativo posible -tanto a nivel social como ambiental- compartir conocimiento y crear sentimiento de comunidad, ofreciendo una alternativa centrada en la comunidad que ponga a las personas por delante de los beneficios.

¿Cómo y ante qué necesidad nace la idea del proyecto de Fairbnb?

Nuestro proyecto nace en varias partes a la vez. Por una parte, una Asociación de Vecinos quería gestionar mejor el alquiler vacacional en Amsterdam, por lo que mandamos una propuesta al Ayuntamiento. Pronto comenzamos a encontrar a personas con pequeños proyectos muy similares que viven en diferentes ciudades y nuestro propósito inicial fue contribuir a que la actividad turística tuviese un impacto mínimo. Por ejemplo, en Bolonia había un proyecto de economía solidaria para financiar proyectos locales y en Venecia, uno que involucraba a los vecinos. Así, combinamos esta serie de características para crear una plataforma como Fairbnb.

¿Cuáles son las principales diferencias con respecto al resto de plataformas colaborativas que han surgido en los últimos tiempos, como Airbnb o Wimdu?

Las diferencias esenciales son tres: la legalidad total y colaboración con los ayuntamientos, la inversión del 50% de la comisión para proyectos sociales seleccionados por la propia comunidad de vecinos -permitiendo de este modo el retorno del beneficio- y la constitución del proyecto con modelo de cooperativa, en la que los salarios están limitados y todos compartimos el mismo interés.

¿Cómo puede vuestro modelo ser una revolución para los barrios impidiendo que se fragmenten o luchando contra problemas como la gentrificación?

Fairbnb tiene un componente ético del que otras plataformas carecen. El objetivo principal es limitar el impacto negativo del turismo, incrementar el positivo y crear comunidad, combatiendo la gentrificación y empoderando al ciudadano, que tiene capacidad para participar en los criterios de selección de cada proyecto. Los beneficios retornan a la propia comunidad de la que proceden, y además, el alquiler tiene diversas limitaciones con las que no cuentan plataformas como Airbnb. Seguimos una política de “one spot, one home”, en la que el afán no debe ser lucrativo y solamente se puede poner una propiedad en alquiler. Además, el dueño de la vivienda debe residir en la ciudad en la que pone el piso turístico en alquiler.

¿Con qué vías de ayuda o financiación contáis en la actualidad?

Contamos con varias vías de apoyo en la actualidad. Nos financian iniciativas públicas tanto de investigación como de innovación social, aunque sobre todo el capital procede de inversores privados. Tampoco somos una startup al uso, no tenemos ese potencial tan escalable pero si una estabilidad y un compromiso a largo plazo como alternativa puntera de turismo sostenible. También hemos recibido apoyo de bancos cooperativos y fondos de inversión cooperativos.

¿Conocéis más proyectos de esta índole?

Existen muchos proyectos basados en cooperativas que están revolucionando diversos sectores. Como ejemplos destacaría Fairmondo, la competencia cooperativa a Amazon que nació en Alemania o la creativa Stocksy. La tecnología es un arma para luchar contra las desigualdades de este siglo y aunque en lugares como España, el movimiento cooperativo no sea tan sólido o avanzado como en Estados Unidos o Canadá, es el futuro para lograr alternativas más sostenibles y respetuosas con el planeta y los ciudadanos.

¿Cuándo y dónde verá la luz Fairbnb?

Tenemos pensado lanzar la fase beta a finales de este 2018 en diversas ciudades europeas: Bolonia, donde tenemos la sede, Amsterdam, Venecia, Barcelona y Valencia. Nuestra idea es abarcar todo lo que podamos y expandirnos poco a poco, ya que según la ciudad, el país o la región debemos adaptarnos a su regulación concreta. Nuestra idea es cubrir toda Europa a ser posible, atendiendo a las normativa específica de cada lugar.

Sobre el autor de este artículo

Andrea Núñez-Torrón Stock

Licenciada en Periodismo y creadora de la revista Literaturbia. Entusiasta del cine, la tecnología, el arte y la literatura.