Entrevistas

Juan Fructos (TIREA): “La tecnología va a cambiar la propia concepción del producto asegurador”

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Escrito por David Bollero

Juan Fructos, subdirector general de TIREA, proveedor tecnológico clave para sector Seguros, comparte con TICbeat su visión de la metamorfosis que está experimentando este nicho de mercado con el auge de cloud, big data, social business y la movilidad.

TIREA (Tecnologías de la Información y Redes para las Entidades Aseguradoras) nació a finales de la década de los 90 y desde entonces se ha convertido en un proveedor clave del sector Seguros. Con 105 compañías entre sus accionistas, TIREA presta servicio a cerca de 85 entidades, prácticamente el 100% del ramo de automóviles, de donde procede el 75% de su negocio.

Ahora, en pleno boom de lo que consultoras como IDC llaman ‘la tercera plataforma’ (Cloud, Big Data, Social Business y Movilidad), TIREA y el propio sector asegurador se enfrentan a un futuro de cambios y adaptación. Juan Fructos, subdirector general de la compañía, comparte con TICbeat su visión de esta metamorfosis.

 

TICbeat.-  Ha llovido mucho desde sus comienzos en 1997, no sólo en el sector asegurador, sino en la propia TIREA. ¿Cuál fue la primera solución que desarrolló la compañía?

El interés del sector pasaba por centralizar en un único punto los sistemas de información que ya en aquel momento se preveía que a nivel sectorial se iban a desarrollar. En ese sentido, lo primero que hicimos fue recuperar servicios que ya se estaban explotando, en este caso en Indra, como son el servicio CICOS (Centro Informático de Compensación de Siniestros), que es el que permite la liquidación de siniestros de autos entre compañías, y el FIVA (Fichero Informatizado de Vehículos Asegurados), que es un fichero habilitado legalmente y propiedad del Consorcio de Compensación de Seguros con el que, de forma obligatoria, las compañías tienen que informar diariamente de las altas y las bajas de aseguramientos. Este fichero desde hace unos años se cruza diariamente con la DGT para que ésta tenga información de los vehículos que están o no asegurados de cara a sanciones, algo en lo que, además, lleva un tiempo muy activa.

Esos fueron los dos primeros temas en los que estuvimos trabajando, es decir, ideas que ya estaban en marcha y que trasladamos a las infraestructuras de servicio de TIREA. Por otro lado, lo que propició la creación de TIREA fue un trabajo de consultoría realizado por Ernst&Young en el que ya estaban identificadas una serie de oportunidades, como por ejemplo, la creación de un fichero de incidencias de pago en la intermediación. Era el reflejo de la preocupación que había en la época en cuanto al fraude en el pago de las primas por parte de los corredores a las entidades aseguradoras.

Existía bastante deuda contrastada y se creó este fichero para que cualquier compañía pudiera consultar si algún corredor o mediador con el que estaba trabajando tenía deuda con cualquier otra compañía. Este fichero estuvo dos o tres años operativo y, como dato anecdótico, nunca se cargó ninguna información en el fichero, es decir, que aun estando vacío cumplió con su misión. Simplemente, por el hecho de que la existencia de este fichero fuera conocida en el sector, se racionalizó la problemática que había en aquel momento. En 2003 o 2004 desapareció como tal.

 

TB.- Salvando las distancias, el papel de TIREA en el sector asegurador sería similar al que tiene a nivel informático la CECA con las Cajas de Ahorros, ¿no?

JF.- Sí, efectivamente, lo que pasa es que la CECA también tiene una componente de patronal y aquí esa función está dividida, porque por un lado está UNESPA, defendiendo los intereses de la patronal y, por otro, nosotros, más como una plataforma de servicios. Digamos que nos pareceríamos más a Rural Servicios Informáticos, aunque ellos a nivel de competencia entre sus asociados no tenían problema porque las cajas rurales no competían entre sí y las posibilidades de hacer cosas eran mayores que en nuestro caso, puesto que todos nuestros clientes tienen que colaborar entre sí pero al mismo tiempo son competidores directos.

 

TB.- ¿Cuáles son los mayores obstáculos con los que se encuentran a la hora de arrancar un proyecto?

JF.- Todo lo relativo a la protección de datos sigue siendo lo más problemático. Previo a la existencia de TIREA, había una empresa sectorial llamada Vidacumul que intentó crear un fichero con todos los seguros de vida activos en el momento. Sin embargo, la empresa tuvo problemas por no ser escrupulosamente cumplidora que con la normativa de protección de datos, hubo alguna denuncia y aquella idea fue descartarla.

 

El grado de cumplimiento de la normativa de protección de datos puede exigir unos costes económicos u operativos que hagan inviable la puesta en marcha del servicio”

 

juan-fructos-tirea-2TB.- ¿A pesar de que en muchos casos hay ficheros que, más que estar exentos, sí que no requieren de consentimiento previo del afectado?

JF.- Tenemos ficheros en marcha, como es el caso de SINCO (Fichero Histórico de Seguros de Automóviles), que fue uno de los grandes proyectos que se llevaron a cabo, en el que no es necesario el consentimiento, pero sí la comunicación al afectado y te exige cumplir con todo el protocolo de protección de datos. El grado de cumplimiento de la normativa, en ese caso, puede exigir unos costes económicos u operativos que, incluso, hagan inviable la puesta en marcha del servicio.

Por ejemplo, hemos puesto en marcha un fichero fraude con toda la información de vehículos que han sido indemnizados con pérdida total, robo, incendio, etc. Aquí hemos tenido que partir de un fichero vacío que se va construyendo a futuro, porque cargar el histórico de siniestros supone hacer un proceso de comunicación a aseguradores, de personas con las que probablemente ya no existe relación contractual, con lo que el valor del fichero cae tremendamente y estamos hablando de un proyecto en el que necesitas tres o cuatro años para que ese fichero pueda tener valor como tal.

Normalmente planificamos la puesta en marcha de un proyecto de este tipo con un horizonte de tres o cuatro años. Este fichero que he comentado de pérdidas totales nos ha supuesto unos dos años de travesía por el desierto con la Agencia Española de Protección de Datos para dejar plenamente garantizada la viabilidad del servicio.

 

TB.- Adicionalmente y dada la diversidad de gestores de bases de datos, de arquitecturas en general de todas y cada una de las entidades con que trabajan, ¿qué problemas de interoperabilidad se les plantea?

JF.- Efectivamente, cada compañía utiliza bases de datos distintas, entornos hardware y software diferentes… Eso hace que no podamos trabajar con una plataforma o una arquitectura técnica sencilla, en el sentido de que tenemos que estar preparados o tener la capacidad de montar interfaces con sistemas tecnológicos muy distintos. Históricamente, cuando empezamos, IBM era el gran proveedor tecnológico de la inmensa mayoría de las compañías, sobre todo de las grandes. Eso ha ido tendiendo hacia sistemas más abiertos, a tecnologías más relacionadas con el mundo UNIX o a entornos .Net. En definitiva, lo que hace es que necesitemos unas capas desde un punto de vista tecnológico que nos garanticen la compatibilidad entre todos esos sistemas.

Para que se haga una idea, para el sistema SINCO, donde tenemos comunicación en tiempo real con las compañías en modo consulta, debería bastar con desarrollar un único proceso de comunicación  y aquí tenemos más de 17 configuraciones distintas, para adaptarnos a la problemática tecnológica y de comunicación de cada compañía. Supone un reto en lo que se refiere al despliegue tecnológico, pero también en cuanto a costes, porque te obliga a invertir en distintas soluciones para cubrir todo el mercado.

 

TB.- Y ahora con la llegada de los entornos cloud, con la mejora de acceso a la información en tiempo real gracias a la tecnología in-memory, ¿no se simplifican estos despliegues?

JF.- En teoría, se empieza a ver una cierta simplificación; ahora todo el mundo habla de web services y parece que se está estandarizando como un sistema de comunicación más o menos homogéneo. En lo que se refiere a la nube, ya estamos desarrollando proyectos para la comunicación entre corredores y compañías; se han definido unos estándares de comunicación y estamos trabajando en una plataforma que facilite la implementación de ese estándar e ir a un modelo de solución en la nube que facilite la comunicación entre correduría y compañía.

Lo que es la interconexión creo que se facilita, pero también siguen apareciendo nuevas tecnologías emergentes que te obligan a abrir mucho el abanico de proyectos tecnológicos en los que tienes que trabajar.

 

TB.- Como es el caso de la movilidad, ¿no?

JF.- Sí, todo lo que son desarrollos para dispositivos móviles, smartphones, tabletas, tanto para profesionales con los que se relaciona la compañía (médico, perito, abogado, etc.) como de soluciones finales para el propio asegurado. Ahí estamos trabajando en el desarrollo de una aplicación móvil para la declaración electrónica de un accidente que va a sustituir el papel que todos llevamos en el coche y que nos entrega la compañía cuando firmamos la póliza. En su lugar, tendremos una aplicación que nos va a permitir dar de alta el siniestro de una forma mucho más rápida, ágil y accesible.

También hemos empezando a intervenir en el campo de la asistencia. Tenemos soluciones para comunicar la compañía de asistencia con la grúa a través de soluciones de movilidad.

 

Ya hay compañías que utilizan ‘big data’ para realizar análisis predictivos de posibles fugas de clientes, mejorando su retención”

 

TB.- ¿Y qué impacto ha tenido el big data en este sector?

JF.- Yo creo que es algo que no está cuajando lo suficiente, es decir, es un tema excesivamente complejo y que requiere de un proceso de análisis para el que todavía no hay mucha gente que esté preparada. Al final relacionamos el tema de big data con grandes volúmenes de información y con una agilidad o velocidad de proceso, pero lo que hay que encontrar es la utilidad, porque grandes volúmenes de datos los hemos tenido siempre, así como requerimientos de tiempos ágiles de respuesta.

Se ha avanzado mucho en temas de Business Intelligence (BI), de análisis predictivos… Creo que se está intentado buscar el hueco, la utilidad de lo que son las tecnologías big data en el proceso asegurador. Se me ocurre, por ejemplo, compañías que ya están haciendo cosas en materia de retención de clientes, vinculándolo con análisis predictivos, es decir, trabajando mucho en posibles fugas de clientes con la explotación masiva de datos.

Asimismo, donde tiene clarísimamente una gran utilidad es la prevención del fraude, en mover grandes volúmenes de información para intentar detectar situaciones fraudulentas o montar o poner en marcha algoritmos de prevención.

 

TB.- Ahí recuerdo que en el SiCorp (Sistema de Información de Daños Corporales) se combinaban motores de búsqueda con reglas de negocio, precisamente con este fin, para tener unos supuestos de fraude basados en la experiencia, ¿no es así?

JF.- Sí, ahí la línea de negocio es SENDA (Sistema de Normalización y Detección de Anomalías) con dos o tres grandes líneas de actuación. Por una parte, basándonos en reglas de negocio con experiencias ya sufridas, es decir, vamos a detectar los típicos fraudes que históricamente se me han presentado en la organización y lo que hacemos es ejecutar una serie de reglas de negocio sobre toda la información disponible. Por otro parte, temas de predictivos dado que estamos incorporando algoritmos matemáticos predictivos para focalizar aún más la analítica o la investigación en determinada tipología de siniestro.

Y con SiCorp, que es más analítico, manejar toda la información de proceso para intentar ubicar o detectar grandes bolsas de fraude en todos los entornos, tanto desde un punto de vista del asegurado como de todos los profesionales o redes de proveedores que participan en un siniestro.

Por otro lado, un tema adicional en el que nos estamos centrando en los últimos años es el de la interconexión entre la compañía y sus redes profesionales o de proveedores. Aquí tenemos soluciones tanto de la propia gestión y el intercambio de información entre la compañía y el médico que va hacer el seguimiento de un lesionado, como de todos los procesos de facturación electrónica. Hablamos de usuarios como talleres, hospitales, médicos, abogados, peritos… Esa es una línea que se está demandando bastante.

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TB.- Con un espectro tan amplio, ¿cómo abordan un aspecto tan crítico como la seguridad?

JF.- Primero, hipersensibilización con todo lo relativo a protección de datos y, desde un punto de vista de redes de comunicación, inversión tanto en hardware, software y en comunicaciones. El año pasado abrimos un programa especial de inversión en seguridad, tanto desde un punto de vista jurídico como físico y lógico y, por ejemplo, estamos trabajando activamente con Telefónica. Vamos a dotarnos de un nuevo CPD en sus nuevas instalaciones de Alcalá de Henares para trabajar de forma online en un modelo activo-activo entre los dos CPD, y adicionalmente un tercer CPD de respaldo que tenemos en el centro de Telefónica de Tres Cantos.

Las exigencias en inversión y en proyectos de mejora de seguridad son permanentes tanto para evitar ataques, como fugas de información, como todo lo que se refiere a trabajar con herramientas de análisis de código en el propio desarrollo. Acabamos de contratar a un proveedor experto en seguridad que nos está analizando, con un modelo de análisis por ataque, todos los aplicativos que tenemos desarrollados para detectar posibles agujeros de seguridad y trabajar activamente en ellos.

 

TB.- Claro, con la amplitud de tipología de usuarios que tienen sus aplicativos, la problemática de seguridad se incrementa exponencialmente…

JF.- Sí, pero no sólo tenemos auditorías propias de seguridad, sino que también sufrimos, por decirlo de alguna manera, auditorías de las compañías aseguradoras, sobre todo, de las multinacionales que tienen protocolos perfectamente definidos de lo que son políticas de auditoría en el ámbito de la seguridad. Formamos parte de su red y como tales, somos también auditados y tenemos exigencias directas en materia de seguridad, continuidad de negocio, etc.

 

TB.- En cuanto a la resistencia al cambio por parte de los profesionales, ¿cómo lidian con eso o se lo dejan a las aseguradoras?

JF.- Ahí el papel activo fundamental recae sobre la compañía, que es quien tiene la relación contractual con el proveedor. Esto es lo de “si quieres trabajar conmigo, tienes que trabajar así”, pero sin duda, nuestro papel está en eliminar todo lo posible esa barrera de entrada, o sea, facilitando al máximo la comunicación entre el proveedor y la compañía.

Por ejemplo, si somos capaces de unificar la variedad de portales de cara a que el proveedor pueda trabajar con el mayor número posible de compañías con una sola aplicación, en definitiva, lo que haces es facilitarle la labor y reducirle costes en este caso operativos o administrativos. Un ejemplo de ello es la solución de facturación electrónica de talleres: cuando la pusimos en marcha, lo que había eran soluciones específicas de compañías que tenían su propio modelo de autofacturación; obligaban al taller a conocer seis, siete o doce sistemas diferentes, uno por cada compañía con la que trabajan. Hoy por hoy tenemos ya 25 compañías en el sistema de facturación de talleres y eso supone que en algunas zonas con este sistema el taller está tramitando siete de cada diez facturas. El sistema es capaz de autovenderse.

 

Todavía operamos con líneas RDSI porque no todas las aseguradoras consideran la tecnología una inversión más que un gasto”

 

TB. En mitad de toda esa innovación, me sorprende que en su página web todavía hablen de conexiones RDSI. ¿En casa de herrero, cuchillo de palo?

JF.- Sí, todavía tenemos conexiones x25, creo que x28 no porque Telefónica dejó de operarlas, pero seguimos con conexiones RDSI. Piensa que cada compañía es un mundo y mientras algunas creen que la tecnología es una inversión y no un gasto, hay otras que tienen una forma de pensar distinta. Nos resulta muy, muy difícil eliminar este SIMO de comunicaciones, avanzando hacia una solución MacroLAN que, además, desde un punto de vista de comunicaciones, seguridad y, sobre todo, de puesta en marcha de planes alternativos de continuidad de negocio, evidentemente es la mejor opción.

También tenemos conexiones VPN a través de Internet con compañías que operan en libre prestación de servicio, a las que no te puedes negar prestar el servicio porque están autorizadas en el ramo de autos, pero su infraestructura no está aquí, está en Francia o en Holanda, y tienes que habilitar mecanismos de comunicación. La tendencia es a ir eliminando, pero todavía quedan reminiscencias del pasado.

 

TB.- ¿No cree que, de la mano de la tecnología, vamos a vivir unos años de mucho cambio en el sector asegurador?

JF.- Sí, estoy de acuerdo, la tecnología va a cambiar la propia concepción del producto asegurador, ya lo está haciendo y el ritmo de cambio va a ir in crescendo, incluso, del propio proceso operativo de la compañía, tanto desde un punto de vista de comercialización y distribución como desde la óptica de la prestación.

El vehículo conectado es ya una realidad y eso va a cambiar radicalmente el seguro del automóvil. La telemática aplicada a todo lo que es el Pay as you Drive está cambiando el producto, la forma de venta y todo el proceso de la prestación, porque el propio vehículo te avisa si tiene una avería, si ha sufrido un siniestro, dónde está o, incluso, envía información parcial para darte una orientación de los daños que tiene y de los posibles daños de las personas que ocupaban el vehículo. Ahí, o estás preparado telemáticamente para gestionar eso o estás fuera.

 

 

Sobre el autor de este artículo

David Bollero

Periodista freelance todoterreno, con casi dos décadas de experiencia a sus espaldas, una corresponsalía en Londres y mil frentes abiertos. Ahora, de vuelta a las TIC, como editor de SinDominio.es y colaborador de TicBeat.