Entrevistas

Javier García (Alantis Seed Capital): “La clave está en saber cuándo invertir y desinvertir”

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Escrito por Juan Calleja

Entrevista con Javier García, experto en finanzas y CEO de Alantis Seed Capital. Charlamos con este experto sobre la inversión en ‘startups’ tecnológicas en fase semilla y acerca del estado actual del ecosistema emprendedor español.

No todo el mundo sabe, o al menos no es una información relevante para el día a día de una gran parte de la población, que el 62% de las inversiones en startups en fases tempranas fracasan –según el Majority Report 2013, Risks & Rewards– o que por cada 10.000 buenas ideas de negocio se crean 1.000 empresas; de las cuales, cien se evalúan por capital riesgo y tan sólo dos logran salir a Bolsa. Para el empresario y experto en finanzas corporativas, Javier García, estos y otros datos son una máxima grabada a fuego de la que hace uso para el desarrollo de su actividad profesional que, desde los últimos años, se focaliza principalmente en el mundo de las inversiones en empresas tecnológicas.

Desde que cofundó en su Asturias natal el Instituto CIES, una consultoría especializada en los campos de economía, empresa e innovación y de servicios de TI y seguridad de la información, la hiperactividad emprendedora de García no ha cesado y es responsable también del nacimiento de la startup FuturaMarkets, una plataforma de inteligencia colectiva que permite hacer predicciones sobre una gran variedad de asuntos de interés, y de Sintetia, un blog especializado en emprendimiento, gestión y finanzas, ganador de los Premios Bitácoras 2012 al mejor blog de negocios. Su experiencia creando empresas, unido a sus conocimientos sobre economía y finanzas en territorio español, le han llevado a ser el CEO de Alantis Seed Capital, una incubadora de proyectos tecnológicos con sede en Gijón y perteneciente al grupo Izertis que basa su actividad en la inversión y participación en proyectos en fase semilla.

TICbeat ha charlado con Javier García sobre su actividad al frente de Alantis Seed Capital como profesional de la inversión en startups tecnológicas y su opinión crítica sobre el estado actual del ecosistema para emprender en España.

TICbeat. ¿Qué balance hace de este primer año como CEO de Alantis Seed Capital? No sólo desde el punto de vista del aprendizaje y de la experiencia personal, sino también en cuanto a resultados de empresas participadas, ejecución del plan de trabajo y deadlines alcanzados.

Javier García. Subirme al barco de Alantis Seed Capital es una de las mejores cosas que me han pasado profesionalmente. En muy poco tiempo hemos pasado de tener una estructura muy sencilla donde evaluábamos posibilidades de inversión, siempre en tecnología y en fase muy temprana, a otra, la actual, donde estamos incorporando socios muy relevantes, muy cualificados, que nos permiten dibujar nuevos horizontes. Alantis Seed Capital aspira a ser una gestora de fondos de inversión en tecnologías de la información y la comunicación de máxima relevancia en España. Ya tenemos un fondo, Centio, que tiene 10 empresas participadas, hemos incorporado socios al consejo con una trayectoria profesional de primera línea, lo que nos está haciendo dotarnos de muchas capacidades, metodologías y una experiencia que creo serán determinantes para ejecutar grandes proyectos.

TC. La labor de inversión de Alantis está principalmente enfocada en el sector del emprendimiento digital asturiano, una región en la que hay una alta tasa de desempleo. Tras su experiencia de estos meses así como la que viene acumulando durante todos estos años, ¿realmente el norte de España, y en este caso Asturias, es una zona donde afloran los emprendedores del ecosistema de Internet y hay startups con verdadero potencial de crecimiento y escalabilidad?

JG. Es cierto, hay territorios más dinámicos que otros. Los que son menos dinámicos, como es el caso de Asturias y otras muchas zonas de España, tienen que dejar de pensar y de medir el progreso en toneladas de hormigón, de asfalto o de edificios y pensar más en los intangibles como son las personas, las instituciones o la legislación. O se cambia el chip o es imparable la despoblación y envejecimiento de ciertos territorios. Ya lo estimó McKinsey en un estudio reciente: en 15 años, el 60% del PIB mundial se gestará en 60 ciudades de todo el mundo. En cualquier caso, nosotros hemos nacido como empresa en Asturias, tenemos mucha inversión realizada en el norte, pero el talento es global y no tenemos fronteras y con la nueva estrategia y la potencia que estamos adquiriendo queremos tener un posicionamiento en todo el territorio nacional.

Equipo de Alantis Seed Capital.

Equipo de Alantis Seed Capital.

TC. Un startup, por definición, está rodeada de incertidumbre y, ni sus fundadores, ni sus inversores saben lo que va a suceder pasado mañana. ¿Qué tipo de herramientas o metodologías utilizan como empresa de seed capital para evaluar si les merece la pena o si les sale rentable invertir su dinero en una startup u otra?

JG. El potencial de toda startup está asociado a futuro, a riesgo, a romper las reglas y, por otro lado, no puede tener ni balances sólidos e históricos, ni garantías personales e hipotecarias sólidas simplemente porque no le ha dado tiempo a tenerlos. Por eso, desde el Instituto CIES hemos lanzado la metodología TreepleA, como una lógica que nos permite especializarnos en el diseño de modelos financieros para empresas o proyectos de inversión de compañías innovadoras, de ‘alto riesgo’ o disruptivas, en el sentido de que no existen mercados o reglas de juego claras y las metodologías financieras más habituales no pueden aportar unas mínimas garantías de que lo que si haces o valoras tiene algún fundamento. El caso es que para lograr financiación en este tipo de proyectos, rompedores, de futuro, y con alto riesgo, pero también con muchas posibilidades de crecimiento, hay que tener lógicas financieras mucho más sofisticadas y mejorar muchísimo la comunicación entre la empresa y los inversores. Y ésta es la esencia de nuestro trabajo en Alantis; nos pasamos la mayor parte del tiempo hablando con inversores que pueden ser nuestros partners, evaluamos constantemente posibilidades de inversión y los riesgos que conllevan, y estamos en contacto directo con nuestras participadas y les ayudamos a enfrentarse a problemas complejos.

TC. ¿Qué tiene que hacer uno para llegar a trabajar en un fondo de inversión, de capital riesgo o ser un business angel? ¿Qué es lo que les mueve?

JG. El business angel es un inversor que no vive de invertir. En mi círculo cercano me encuentro con verdaderos profesionales, con alta formación y sobre todo con mucha experiencia y capacidad de networking que saben lo que es crear una compañía, hacerla crecer y pagar nóminas, que tienen ahorros y que en vez de depositarlos en el banco sin más, lo que hacen es valorar invertir en compañías jóvenes, que consideran tienen un gran potencial y que pueden ayudarlas a crecer. Invertir solo, aunque sea con poco dinero, es muy arriesgado. En fase temprana, seis de cada diez euros invertidos se pierden, porque hay una alta probabilidad de fracaso. Por eso, lo mejor es tratar de organizarse, en redes de business angels, que ya se están consolidando o, como es nuestro caso en Alantis, en forma de sociedad, con un consejo de administración, una metodología y unas formas muy claras de operar. En ambos casos, tanto los business angels como las seed y las venture capital tenemos la misma motivación: no se trata tan sólo de ganar dinero, sino que es muy gratificante ver cómo se pueden transformar ideas en empresas de éxito, aprender de los errores y estar en contacto directo con las nuevas ideas que están llegando al mercado. Esta última vertiente es la que más interesa, por ejemplo, a las grandes corporaciones. Yo veo cómo grandes compañías industriales o de servicios se involucran en procesos de inversión en pequeñas startups para aprender, para adquirir frescura, nuevas ideas y, por tanto, para seguir captando ideas para competir. Esta forma de aprender, de innovar abriéndose, es cada vez más determinante.

No se trata tan sólo de ganar dinero, sino que es realmente gratificante ver cómo se pueden transformar ideas en empresas de éxito”

TC. Para la mayoría de los inversores la calidad y la capacidad del equipo fundacional de una startup es un factor capital. En base a su contacto con emprendedores con los que ha tenido oportunidad de trabajar durante todos estos, ¿cuál cree que es el perfil de emprendedor estándar que consigue sacar adelante su proyecto?

JG.  Los equipos son claves porque en la fase en la que invertimos nosotros, que es muy temprana, sabemos que ningún plan de viabilidad soporta el primer contacto con un cliente. Si el equipo no tiene capacidad de adaptación, si no hay un cierto liderazgo que permita navegar en las aguas turbulentas en las que se tiene que desenvolver una startup, sino hay capacidad de comunicación o la humildad necesaria para que el ego no mate a una compañía, la idea, por muy buena que sea, nunca acabará cuajando como una gran empresa.

TC. Uno de los objetivos finales de muchos emprendedores y, sobre todo de muchos inversores, es conseguir el exit de las empresas en las que han invertido capital –véase el caso del home run de Cabiedes&Partners con BlaBlaCar. Pero lograr esta hito es realmente difícil. Ustedes, por ejemplo, ¿qué porcentaje de éxito consiguen del dinero invertido en sus participadas y qué estadísticas manejan para saber el capital que se pueden permitir perder?

JG.  Somos muy jóvenes, tan sólo contamos con dos años de vida y estamos en plena fase de inversión. Por lo tanto, es pronto para hablar de exits en nuestro caso. Sin embargo, pensamos en este hito desde el minuto uno en el que decidimos invertir. La clave está en saber cuándo invertir y desinvertir ya que el riesgo es muy elevado. El otro día leía un artículo académico en el que se hablaba que el 85% de la rentabilidad del capital riesgo en etapas tempranas proviene tan sólo del 10% de su cartera. Por lo tanto, sabemos que muchas ideas no fraguarán en empresas sólidas y el reto es minimizar al máximo ese riesgo. Pero también sabemos que las empresas que se consoliden generan una rentabilidad realmente extraordinaria.

TC. ¿Es un buen momento para invertir en startups tecnológicas españolas que se encuentran en su fase semilla? ¿La inversión seed capital es la nueva gallina de los huevos de oro?

JG.  Es un momento muy importante, porque hay liquidez en el mercado. Primero, porque los inversores “más tradicionales” no encuentran rentabilidad en el ladrillo, y hay cada vez más banca privada y e inversores que buscan nuevas alternativas para invertir. Segundo, porque el Gobierno ha hecho una apuesta fuerte inyectando dinero para potenciar el capital riesgo. Eso me da cierto miedo porque creo que se pueden inflar las valoraciones y alimentar burbujas; pero lo bueno es que los fondos públicos sólo llegan si hay capital privado y el riesgo de desperdiciar ese dinero es menor. Y tercero, empieza a palparse una cierta recuperación de la economía española, hay confianza en el mercado y están llegando fondos internacionales en busca de inversiones baratas. Tal es así que en los últimos datos disponibles tres de cada cuatro euros invertidos en capital riesgo en España lo son por fondos internacionales.

Lo que me preocupa es que hay demasiada incubadora para tan pocos huevos, demasiado asesor, demasiada charla y palabras vacías, demasiado bombo y expectativas con esto de que emprender es la solución a todos nuestros males”

TC. ¿Es usted de los que opina que empieza a haber una cierta saturación en el segmento español de incubadoras y lanzaderas de startups tecnológicas así como de venture o seed capital y de que vamos en camino de un estallido de una nueva burbuja en el mercado de Internet?

JG.  Efectivamente, hay una saturación que empieza a ser preocupante. Me encanta que muchas personas quieran crear empresas, resolver problemas y, por tanto, crear riqueza y empleo, pero lo que me preocupa es que hay demasiada incubadora para tan pocos huevos, demasiado asesor, demasiada charla y palabras vacías, demasiado bombo y expectativas a esto de que emprender es la solución a todos nuestros males. La clave no sólo está en crear empresas, sino en que éstas crezcan y se desarrollen, y ahí no estamos poniendo todo el énfasis que España necesita. Por otro lado, no creo que estemos ante una burbuja en Internet como la sufrida a principios del 2000 porque ahora sí hay empresas tecnológicas muy solventes, con ingresos, rentabilidad y mucha capacidad de innovar de forma constante. Lo que sí es cierto es que empieza a expandirse la idea de que hay un boom en las empresas de redes sociales. Véase el caso de la valoración de Snapchat por más de 10.000 millones de dólares; una empresa que casi no tiene ingresos. Es complejo y hay mucho potencial en este tipo de compañías de social media porque tienen una capacidad muy grande para conectarnos, para identificar nuestros gustos y preferencias y para ofrecernos publicidad realmente atractiva, y por tanto, tienen un gran valor, pero el mercado de la publicidad no es infinito y posiblemente muchas de las expectativas de ingresos que se ponen en las redes sociales sean muy complicadas de materializarse. Por otro lado, también es cierto que hay una sospechosa casualidad y es que en gran parte de estas compañías, valoradas en más de 10.000 millones de dólares, se sabe que algunas caerán y otras se lo quedarán todo y, claro, de esta forma ya se ha cubierto el riesgo.

TB. En una de las entrevistas que realizaron en Sintetia a una empresaria española que había emigrado a Reino Unido, comentaba que le había resultado muy fácil crear su empresa de Internet en Gran Bretaña y que no lo hubiera podido hacer de la misma manera en España.  Leyendo la entrevista y conociendo el arduo camino que supone crear una empresa en nuestro país, ser autónomo y pagar las cuotas correspondientes, ¿no cree que estamos a años luz de ni siquiera acercarnos al sistema fiscal y burocrático para emprender otros países europeos?

JG. Es que en España nos encanta hacer las cosas por decreto. Tenemos más de 100.000 normas vigentes, una justicia atascada y poco efectiva, un sistema fiscal que penaliza claramente al ahorro y la inversión… Presumimos de poner una alfombra roja al emprendedor porque le reducen unos meses su cuota de autónomos y, ¡ojo!, que tiene su letra pequeña ya que no todo emprendedor se beneficia de esta medida, sino tan sólo los muy jóvenes que no tienen experiencia prácticamente laboral y a los que, por tanto, les estamos incentivando a emprender sin tener armas para ello. En cambio, en otros países no se tributa nada hasta que la empresa no haya facturado una cantidad de dinero relevante y, además, si se reinvierten los beneficios no se tributan impuestos de sociedades, al menos hasta ciertas cantidades, lo que hace que los empresarios tengan incentivos para capitalizar y fortalecer sus compañías porque no se les penaliza fiscalmente. En otros sitios, como es el caso del Reino Unido, hay un departamento entero del gobierno analizando dónde están las duplicidades burocráticas y qué impide desarrollar con agilidad los negocios. En definitiva, España necesita poner foco en cosas que son muy relevantes y que da la casualidad que a veces no tienen mucho impacto en el presupuesto.

En España hemos creado incentivos perversos sacando a jóvenes de los institutos para meterlos en las obras y, ahora, ni tienen trabajo, ni tienen estudios. ¿Cómo vamos a recuperar el empleo de millones jóvenes no cualificados?”

TB. Como economista de amplia formación y experiencia, ¿cree que con la crisis económica global en la que vivimos desde hace unos cuantos años hemos aprendido por fin un poco más sobre economía personal, empresarial y ya no somos tan ingenuos como antes?

JG. La crisis nos ha enseñado muchas cosas de golpe y muy dolorosas. El acceso al crédito nos nubló. Ahora sabemos que las deudas hay que devolverlas. Creíamos que sólo es posible crecer y tener más y más, cuando si no hay pilares sólidos, no hay crecimiento posible. En España hemos creado incentivos perversos sacando a jóvenes de los institutos para meterlos en las obras y, ahora, ni tienen trabajo, ni tienen estudios. ¿Cómo vamos a recuperar el empleo de millones jóvenes no cualificados? Esto no se arregla con negocios de Internet ni con emprendedores, tenemos un problema serio que atender y me temo que no hay otra solución que la formación y pensar en fórmulas para que esos jóvenes adquieran experiencia rápido y puedan capacitarse. Los listos de la clase, con corbatas y manejando riesgos, se equivocaron estrepitosamente y se demostró que no eran tan listos. Ahora, la clave es tener un mayor dominio sobre nuestras finanzas, sobre qué compramos, cómo lo financiamos y qué riesgos asumimos. Pero no nos olvidemos que el ajuste lo han hecho los ciudadanos. Los hogares españoles han reducido drásticamente su endeudamiento a base de no consumir y han hecho un sacrificio enorme. En cambio, con dinero público se han rescatado entidades financieras y las administraciones siguen siendo grandes instrumentos burocráticos y parece que intocables. Por el contrario, y para no ser demasiado pesimistas, creo que en España hay mucho talento, hay mucha energía y hay muchas posibilidades. Confío en que de forma incansable se trabajen en los incentivos adecuados para que ese talento se pueda desarrollar al máximo y crear riqueza puesto que es el único camino posible.

Conferencia de Javier García en el TEDx OviedoUniversity 2014.

Sobre el autor de este artículo

Juan Calleja

Juan Calleja es periodista. Ha sido redactor jefe en la Fundación porCausa y fue director y cofundador de Babylon Magazine, revista internacional en inglés y en español sobre la actualidad de la cultura hispánica. Es impulsor de Los desmanes del fútbol, proyecto ganador del ‘II Taller de Periodismo de Datos’ organizado por Medialab-Prado. En 2007 ganó el Premio Joven de Comunicación de la UCM por la revista Babel.