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Dermot O’Connell (Dell): “El futuro del Internet de las Cosas pasa por el sentido común”

dermot o connell
Escrito por Miguel Morales

Hemos visto mucha información sobre el Internet de las Cosas. Sabemos que tiene un enorme potencial, pero sus usos aún se están desarrollando.

Lo que podemos hacer con el Internet de las cosas sólo está limitado por nuestra imaginación, y por lo que los expertos sean capaces de hacer con esta tecnología. Uno de estos expertos es Dermot O’Connell, Director general del área de Internet de las Cosas en Dell.

Al hablar con él compartió con nosotros su visión privilegiada sobre el tema, aportando algunos puntos de vista tremendamente interesantes. Por ejemplo, desmitificando algunos de los usos más frívolos del Internet de las Cosas. “La gente no va a pagar que su nevera tenga conexión a Internet simplemente por que sí”.

Si nos fijamos en el camino recorrido ha habido un gran desarrollo en el lado del consumidor, desde los termostatos inteligentes al contador de pasos, todo se ha llenado de sensores.

Y es que además de los usos que normalemente os contamos en el mercado, también tenemos otros más prácticos, algo menos sexys pero indudablemente útiles. Por ejemplo, en el caso de los contadores conectados.

Hasta ahora, tal y como nos cuenta Dermot O’Connell, el mantenimiento y las revisiones del cuarto de contadores de las viviendas estaba supeditado a la disponibilidad de los técnicos, y asociado a unos tiempos de espera que podían ir desde un mes a tres. Eso quería decir que en algunos casos podían pasar incluso más de dos meses desde que se produjese un incidente hasta que fuese descubierto.

Con el nuevo sistema de sensores, no sólo no hará falta enviar a nadie para medir el contador, sino que sabremos de los accidentes en el minuto en el que ocurran, y no meses después. Esta es una de las aplicaciones favoritas de Dermot para el Internet de las Cosas por un motivo sencillo: sirve para algo.

No sólo a corto plazo en cuanto al mantenimiento y el uso de los contadores, sino que también recopilarán información sobre el consumo energético que servirá para optimizar nuestro abastecimiento.

Esa es precisamente la otra cara del Internet de las Cosas: la recopilación de información. Uno de los ejemplos más ilustrativos de este punto en concreto es el caso de las abejas de Dell.

El caso de las abejas

Cuando Dermont O’Connell comienza a hablar del caso de las abejas se le nota que el tema le entusiasma. La historia comienza en uno de los centros de Dell. Sus trabajadores decidieron montar colmenas en la parte superior como parte de un programa para evitar la extinción de las abejas.

Dado que se trataba de un laboratorio de Internet de las Cosas, los ingenieros decidieron cargar las colmenas de sensores y empezar a recopilar datos. En sólo unos días, consiguieron obtener muchísimos datos sobre el comportamiento de los insectos, como el tiempo que pasaban fuera de la colmena, el nivel de CO2 del ambiente, sus movimientos en el interior, la frecuencia de reproducción…

Pronto fue patente que estos datos eran más preciosos y abarcaban más campos que los que se habían recopilado hasta el momento, y muchas entidades comenzaron a pedir a Dell que compartiese esos datos. Y ellos, por supuesto, estuvieron encantados de colaborar aportando todo lo que habían conseguido y haciendo que las investigaciones dieran un salto en el tiempo.

Cosechando los frutos del I+D

Por lo que parece, Dell está a punto de cosechar los frutos de años de investigación y desarrollo. Hacer que los sensores necesarios para el Internet de las Cosas pasaran de costar miles de dólares a sólo dos cifras no ha sido fácil. Y reducir su tamaño de una caja de zapatos a medio dedal tampoco parece especialmente sencillo.

Así que después de todos los esfuerzos del laboratorio, ha llegado el momento de comenzado el momento de empezar a darle un uso a la tecnología. Por ejemplo, otra de las aplicaciones que interesan a Dell son las relacionadas con la seguridad de los cajeros automáticos.

Según parece, ladrones de todo el mundo están aprendiendo a hacer volar por los aires cajeros automáticos inyectándoles gas. El proceso tarda bastante, por lo que se suele hacer en zonas apartadas y poco transitadas, donde nadie advierte lo que está pasando hasta la explosión.

Equipando los cajeros con un sensor sencillo, serán capaces de detectar el momento en el que comienza a inyectarse gas y avisar inmediatamente a las autoridades. Antes de que los ladrones puedan hacerlo explotar, ya estarán detenidos. De funcionar esta iniciativa, Dell podría adquirir una importancia en el panorama de la seguridad bancaria sin precedentes.

Así que después de hablar con Dermot O’Connell nos ha quedado bastante claro que Dell tiene el futuro asegurado, y que la compañía se prepara para un crecimiento que los hará participar en todo

 

 

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Miguel Morales