Empresa

Una pizza o una alabanza motivan más a los empleados que el dinero

Un experimento demuestra que el dinero no sólo no consigue motivar a los empleados como una pizza, sino que llega a ser contraproducente a largo plazo.

¿Cuál es la forma ideal de motivar a un trabajador para que rinda más y, al mismo tiempo, sea más feliz dentro de la compañía? La mentalidad clásica que impera en nuestra sociedad corporativa es mediante el dinero: nada como un bonus o un aumento de sueldo para devolver la sonrisa a los sufridos empleados. Sin embargo, esta tendencia cada vez está más en entredicho, conforme otros factores (tales como la flexibilidad horaria, el ambiente de trabajo o la capacidad para emprender proyectos propios) empiezan a cobrar importancia en la ecuación.

En ese proceso de reflexión, el economista, analista del comportamiento y autor Dan Ariely ha planteado un curioso experimento para uno de sus próximos libros, tal y como recoge el portal Inc.com. Durante una semana, Ariely puso a prueba tres elementos motivacionales distintos en una fábrica de semiconductores, donde se podía medir de forma cuantitativa el aumento de la producción (número de chips producidos por día).

A uno de los grupos se le ofreció el tradicional bonus económico en efectivo de 30 dólares. El segundo grupo de trabajo recibió un cupón para una pizza gratis; mientras que el último equipo recibió tan sólo un mensaje de texto de su superior felicitándole por su éxito. Asimismo, un cuarto grupo no recibió ningún elemento motivador para que sirviera como grupo de control.

Los resultados fueron sorprendentes: el dinero apenas proporcionaba un 4,9% de mejoría en la productividad durante el primer día de motivación, pero a la larga (una semana) no sólo perdía eficacia, sino que acarreaba una disminución global del 6,5% respecto al grupo de control.

Por el contrario, a aquellos empleados a los que se le regaló pizza lograron la mayor motivación inmediata, del 6,7% en el primer día de la iniciativa. A su vez, las alabanzas de sus jefes no lograron un impacto inicial tan importante como el de sus dos rivales, pero se convirtió en el elemento de motivación con más relevancia a largo plazo.

Sobre el autor de este artículo

Alberto Iglesias Fraga

Periodista especializado en tecnología e innovación que ha dejado su impronta en medios como TICbeat, El Mundo, ComputerWorld, CIO España, Kelisto, Todrone, Movilonia, iPhonizate o el blog Think Big de Telefónica, entre otros. También ha sido consultor de comunicación en Indie PR. Ganador del XVI Premio Accenture de Periodismo y Finalista en los European Digital Mindset Awards 2016.